El Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2026, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, le dio a Bolívar una noticia que merece leerse con atención, no solo con aplausos: el departamento avanzó a la posición 11 entre 33 territorios evaluados, con puntaje de 5,61 sobre 10. Es un punto más que el año pasado y un incremento de 0,13 frente al IDC 2025. Números modestos en apariencia, pero que confirman una tendencia sostenida de mejora.
Hay dos datos que vale la pena subrayar. El primero: Bolívar ocupa el segundo lugar nacional en sofisticación y diversificación productiva, con 9,24 puntos. Ese resultado no es casualidad. Es la fotografía de una estructura económica que se apoya en la vocación exportadora del departamento, su posición geográfica estratégica y el peso de Cartagena como plataforma logística e industrial del Caribe colombiano. El segundo dato: Bolívar registró el mayor crecimiento del país en el pilar de instituciones, con un salto de 0,74 puntos en un solo año. Eso quiere decir que la articulación público - privada que se ha construido en el territorio -con la Cámara de Comercio de Cartagena como Secretaría Técnica de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación- está dando resultados medibles.
Pero un ascenso de una posición no debe leerse como una meta cumplida. Bolívar sigue por debajo del promedio nacional en pilares como educación, salud y sostenibilidad ambiental, y el propio IDC lo advierte: los avances en instituciones y sofisticación productiva pueden diluirse si no se sostienen con inversión pública constante y decisiones de largo plazo. La competitividad no se gana en un ciclo de gobierno; se construye con continuidad.
Ahí está, precisamente, el reto que enfrenta la Comisión Regional de Competitividad e Innovación de Cartagena y Bolívar. El Plan Regional de Competitividad 2025 - 2040, hoy en ejecución, no es un documento de buenas intenciones: es la hoja de ruta que debe traducir este repunte del IDC en resultados tangibles para las empresas, los emprendedores y los territorios del departamento, incluidas sus zonas de desarrollo económico y social (Zodes), que siguen esperando que el progreso de Cartagena se extienda al resto de Bolívar.
El IDC 2026 es una buena noticia, pero su verdadero valor no está en la posición 11, sino en lo que hagamos con ella. Sostener el ritmo exigirá lo mismo que lo produjo: articulación público - privada, disciplina institucional y una visión que no dependa de quién gobierne, sino de un propósito compartido. Esa es la tarea que sigue.

