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Columna

Barranquilla, sede presidencial

“La escogencia de Barranquilla como sede alterna de la Presidencia de la República es buena noticia…”.

Willy Martínez

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La escogencia de Barranquilla como sede alterna de la Presidencia de la República es buena noticia. Los cartageneros recibimos tal distinción como propia, no solo por tener cercana vecindad, ni por los fundamentos históricos que nos unen, sino porque las dos ciudades han tenido siempre una condición natural de complementariedad. Fuimos rivales en otrora, cuando el béisbol nos enfrentaba con pasión desenfrenada y los ‘ñeros’ amaban a su ciudad con gran delirio. Nuestro Joe Arroyo la quiso tanto, que le cantaba ‘En Barranquilla me quedo’, y allá se quedó. Nuestra generación, en su niñez, pasó por la experiencia de cruzar la vieja carretera de La Cordialidad, cuando decidimos llevar una relación de buenos vecinos y los gobernantes así la bautizaron, dando por cancelado cualquier viejo rencor. En 1983 el alcalde Toño Pretelt y su homólogo de Barranquilla, Ernesto Suárez, las declararon hermanas, algo con más sentido que la de una hermandad que ostenta Cartagena con una ciudad Rusa. La nueva Vía del Mar nos acercó más y las empanadas con huevo de Luruaco, que allá quisieron llamar arepa, tuvieron sede alterna en Lomita Arena. No hubo discusión por eso, pues la empanada con huevo no tiene color político y pertenece al pueblo. Cartagena más esmerada, desde los años 30 a los 70 por sus monumentos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el 84. El puerto, las fortalezas y el conjunto monumental recibieron esa distinción por la Unesco. Toda la Región Caribe la congratuló. Los barranquilleros celebraron y el Grupo Ekobios de Cartagena, al triunfar por varios años en la Batalla de Flores, nos recordó que el carnaval migró de Cartagena hasta allá. El río recogió los instrumentos por la ribera y las voces de las cantautoras del Dique se han hecho sentir hasta hoy. Al llegar el tiempo de la Patria Milagro, caminaremos de la mano las ciudades del Caribe. Ojalá que un tren nos una y desde cualquier lugar llegar en minutos al aeropuerto de Bayunca. Soplan buenos vientos por Barlovento, y en el norte de Cartagena se concentra la ciudad del siglo 21, es la oportunidad para unirnos más con las Sabanas y el Sinú. Será el triunfo de la Patria Milagro, donde se construya un país más justo. Nos gusta tener a nuestra vecina y hermana como sede alterna de la Presidencia, su bonita casa será también la nuestra. Adiós al saco y la corbata. Las guayaberas ya las tenemos colgadas en el chifonier con el aroma de los antiguos perfumes. Bien sabemos que al llegar nos va a recibir una bella dama barranquillera, acompañada por otra cartagenera de igual hermosura.

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