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Columna

La confianza se construye. El futuro también

Durante muchos años la inversión extranjera se concentró en unos pocos territorios. Hoy esa realidad comienza a cambiar

Carmen Caballero

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Hay instituciones cuyo mayor activo no es un edificio, un presupuesto o un gobierno. Es la confianza que logran construir.

Ese ha sido, quizá, el principal patrimonio de ProColombia durante estos años.

En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, una desaceleración de los flujos globales de inversión y una competencia cada vez más intensa entre países por atraer capital, Colombia decidió hacer una apuesta distinta: salir al mundo con una propuesta basada en la confianza, el talento, la sostenibilidad y el potencial de sus regiones para fomentar la llegada de inversión extranjera directa.

Los resultados muestran que fue una apuesta acertada.

Entre agosto de 2022 y julio de 2026, inversionistas provenientes de 50 países reportaron a ProColombia 665 proyectos de inversión, por un valor estimado de US$19.683 millones, con una expectativa de generar más de 351.400 empleos entre directos e indirectos.

Pero el verdadero balance va mucho más allá de las cifras.

Durante muchos años la inversión extranjera se concentró en unos pocos territorios. Hoy esa realidad comienza a cambiar. Los proyectos llegaron a 133 municipios de 26 departamentos, incluyendo municipios PDET, ZOMAC y territorios donde nunca antes se habían registrado iniciativas de inversión acompañadas por ProColombia.

Ese quizá sea uno de los mayores logros de este periodo: demostrar que la internacionalización también puede ser una política de desarrollo regional.

La inversión que llegó al país también refleja una transformación en su calidad.

Capital proveniente de América, Europa, Oceanía y Asia encontró oportunidades en sectores estratégicos como energías renovables, infraestructura logística, movilidad sostenible, ciencias de la vida, industria farmacéutica, manufactura avanzada, turismo e industrias de valor agregado. Es una señal de que Colombia está dejando de competir únicamente por sus recursos naturales para hacerlo, cada vez más, por su talento, su capacidad empresarial y su ubicación estratégica.

La transición energética ocupó un lugar central dentro de esta nueva dinámica. Una cuarta parte del monto estimado de inversión reportado se concentró en proyectos asociados con energías limpias, infraestructura eléctrica y tecnologías para la descarbonización, en línea con las grandes transformaciones que hoy vive la economía mundial.

También avanzamos en la consolidación de nuevas capacidades industriales. Colombia dio pasos importantes en movilidad sostenible, manufactura especializada y desarrollo tecnológico, integrándose de manera más activa a cadenas globales de valor que serán determinantes para la competitividad de las próximas décadas.

En salud y ciencias de la vida, el país continuó posicionándose como un destino atractivo para inversiones orientadas a fortalecer la infraestructura clínica, farmacéutica y biotecnológica, contribuyendo no solo a ampliar capacidades productivas, sino también a promover transferencia de conocimiento, innovación y empleo altamente calificado.

La infraestructura y la logística también recuperaron protagonismo como factores de competitividad. El impulso a proyectos ferroviarios, intermodales y de transporte fortalece las condiciones necesarias para que la inversión productiva encuentre un país cada vez mejor conectado con los mercados internacionales.

Todo ello confirma una convicción que ha orientado nuestro trabajo: la inversión extranjera no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para generar empleo, cerrar brechas territoriales, impulsar la productividad, fortalecer el tejido empresarial y mejorar la calidad de vida de millones de colombianos.

Pero esta historia tampoco puede contarse únicamente desde la inversión.

La promoción del turismo internacional, el crecimiento de las exportaciones no minero-energéticas y la atracción de inversión forman parte de una misma estrategia. Un turista descubre un destino que después recomienda; un comprador internacional abre nuevos mercados para nuestras empresas; un inversionista encuentra oportunidades para producir, innovar y generar empleo. Son tres motores que se fortalecen mutuamente y que explican buena parte del posicionamiento internacional que hoy tiene Colombia.

Nada de esto habría sido posible sin el trabajo conjunto de empresarios, gobernadores, alcaldes, agencias regionales de promoción, gremios, cámaras de comercio, embajadas y un extraordinario equipo de ProColombia que entiende que representar a Colombia en el mundo es mucho más que promover oportunidades: es construir reputación.

Al cerrar este ciclo, queda una certeza: la promoción internacional es una política de Estado que exige continuidad, visión y trabajo conjunto.

A mi sucesor en la responsabilidad de liderar ProColombia le deseo los mayores éxitos. Encontrará una institución reconocida, con presencia en los principales mercados del mundo y, sobre todo, con un equipo que entiende que representar a Colombia significa generar confianza para que lleguen más oportunidades.

La tarea continúa. Seguir diversificando las exportaciones, atraer inversión de mayor valor agregado, fortalecer el turismo internacional y llevar más desarrollo a las regiones será el desafío de los próximos años.

Colombia tiene con qué competir. ProColombia tiene con qué seguir acompañando ese propósito.

¡Gracias ProColombia, gracias, Colombia!

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