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Columna

El comienzo del gobierno

“Pero al examinar lo que ha sido su discurso inaugural, así como sus primeras acciones, podemos observar a un mandatario lleno de buenas intenciones para tratar de enderezar el rumbo del país...“.

Eduardo Durán Gómez

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Al iniciarse el periodo presidencial de Abelardo De La Espriella, muchas cosas merecen comentario especial.

Lamentable que en la primera alborada haya tenido que soportar todo el peso de la terrible tragedia del terremoto que afectó dramáticamente a buena parte del territorio nacional, situación que obligó al nuevo mandatario a concentrar sus esfuerzos y tiempo en la atención del desastre.

Pero al examinar lo que ha sido su discurso inaugural, así como sus primeras acciones, podemos observar a un mandatario lleno de buenas intenciones para tratar de enderezar el rumbo del país. La urgencia sin duda asiste a varios frentes fundamentales:

En primer lugar, el llamado a la unidad fue reiterativo y celebramos que apunte a esa dirección, ya que el presidente lo es de todos los colombianos y es necesario trabajar por la reunificación de Colombia y por el alejamiento de la polarización que perturba y entorpece. Un país en donde reine la unidad, tendrá claros visos de éxito y buen rumbo.

En segundo lugar, el manejo del tema económico en cabeza de una persona ampliamente experimentada, hará que las preocupaciones sobre el desbordado gasto público, el déficit fiscal y el reordenamiento de las rentas sea una señal de buen gobierno y de credibilidad para los ciudadanos y para los mercados.

En tercer lugar, el restablecimiento del orden público merece atención especial; que los hombres de la guerrilla hayan pasado de 3.500 a 13.000, debe constituir una enorme preocupación, junto a la terrible cifra de 2.956 actos terroristas en los últimos cuatro años. Un país que no ofrece seguridad no es propicio para la inversión, y el llamado del nuevo presidente es contundente.

En cuarto lugar, el haber colocado en el Ministerio de Salud a una figura experimentada, permite advertir el abordamiento serio del tema para poder retomar el buen desempeño de otros tiempos. El pueblo raso ha sufrido profundamente al encontrarse con un sistema que cada vez está peor y que ni siquiera es capaz de proporcionar los medicamentos esenciales.

En quinto lugar, el manejo de las relaciones internacionales ha sido rediseñado y la promesa de volver por el camino de la especialización, permite vislumbrar un panorama de recuperación de la imagen de Colombia.

Y la prioridad también en temas como el ataque frontal a la corrupción, advierte que el tema de los permanentes escándalos quede superado. También el anuncio de pensar en las regiones, para que más allá de la capital, tengan oportunidades y mayor incidencia en las decisiones nacionales.

Siete puntos que hay que destacar y pensar en que es posible permitirle al nuevo mandatario un periodo de gracia, para afianzar sus programas.

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