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Columna

Academia Colombiana de Jurisprudencia

“Damos la bienvenida a una nueva etapa de trabajo conjunto entre la Academia y la Universidad, convencidos de que una sociedad que comprende cómo evoluciona su Derecho, también aprende a tramitar mejor sus desacuerdos”.

Enrique Del Río González

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En algunas personas aún persiste la idea de que el Derecho está completo en los códigos, como si cada conflicto se resolviera al encontrar la norma indicada, pero la sociedad cambia y las palabras escritas deben conversar con la realidad. Allí cobra sentido la jurisprudencia, pues mediante la voz de los jueces la ley se interpreta para casos concretos, se mueve con prudencia y responde a su tiempo sin perder estabilidad.

Los cambios se entienden al mirar decisiones que movieron conversaciones enteras del país, entre ellas la reciente condena de la Corte Suprema a un hombre que amenazó a periodistas en X, que recordó que la libertad de expresión no ampara la intimidación; también están la ampliación de la despenalización del aborto hasta la semana 24; los derechos de las parejas del mismo sexo; entre otros fallos que muestran cómo una norma adquiere nuevos alcances ante la vida real y no se trata de estar de acuerdo con cada sentencia ni de suponer que los jueces nunca se equivocan, sino de comprender que sus decisiones modifican nuestra manera de vivir y merecen algo más que una reacción nacida del titular del día.

Por eso seguir la jurisprudencia resulta tan importante como conocer la ley, porque quien se queda con el texto puede defender una interpretación que los tribunales ya dejaron atrás, mientras que, quien conoce los precedentes entiende el estado real de cada asunto. Por eso la seguridad jurídica no depende de normas inmóviles, sino de criterios que evolucionan con argumentos, ya que el Derecho necesita continuidad, aunque también debe corregirse cuando una respuesta antigua no basta.

En esa tarea cobran sentido instituciones como la Academia Colombiana de Jurisprudencia, que durante 132 años ha reunido a juristas para estudiar el Derecho nacional, no para convertir la tradición en una pieza de museo, sino para mantener abierta una conversación con rigor y pensamiento crítico. Esa labor es necesaria en una época que premia las opiniones inmediatas, porque leer una sentencia, comparar sus razones y discutir sus límites también ayuda a cuidar la democracia.

Justamente por ello, la reapertura del Capítulo de Cartagena de la Academia trasciende el carácter ceremonial, pues restablece un puente con la Universidad de Cartagena y devuelve a una ciudad de profunda tradición jurídica un lugar en las grandes conversaciones nacionales. El encuentro se realizará este jueves 24 de septiembre, a las 4:30 de la tarde, en el Paraninfo de la Universidad, con una sesión solemne, la conferencia central ‘La Constitución de Cádiz y la polvera’ y la posesión de nuevos académicos, así que celebramos este regreso y damos la bienvenida a una nueva etapa de trabajo conjunto entre la Academia y la Universidad, convencidos de que una sociedad que comprende cómo evoluciona su Derecho, también aprende a tramitar mejor sus desacuerdos.

*Abogado.

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