Si a una persona se le conoce por lo que lee o escribe, habría que asumir que la verdadera esencia de Germán Córdoba Ordóñez es la literatura, más que la política y la función pública en las que ha desempeñado altos roles desde hace más de cuatro décadas en Colombia.
Nacido en Pasto (Nariño) en 1967, Germán Córdoba publicó recientemente su segunda novela ‘Cortafuegos’; al igual que su obra debut, ‘El fragor de la leña verde’, y en virtud de la cercanía afectiva que tiene con Cartagena, presentó recientemente en el Claustro de la Merced, por convocatoria de la Librería Remedios la Bella.
Con el sello de Penguin Random House, ‘Cortafuegos’ es la historia de Juan Carlos Morales, un abogado decepcionado, con frustraciones políticas, familiares, amorosas y hasta deportivas, que encuentra en una pequeña librería y en dos nuevos amigos, tan exóticos como leales, una tabla de salvación que reafirma la importancia de las segundas oportunidades en la vida.
A lo largo de 249 páginas en once capítulos y un epílogo imperdible, la novela transita entre el pasado y el presente de los personajes en el contexto de una Colombia desigual, alegre y afligida, con un aparente toque de autobiografía del autor que desnuda su sensibilidad emocional y social.
Desde las primeras líneas el lector es recibido con una revelación estremecedora: “El Mono Vásquez fue mi único amigo y se mató cuando apenas dejábamos la infancia”, y desde ese momento queda atrapado entre acontecimientos y experiencias de vida que involucran a célebres autores que también se autoeliminaron, las peripecias que afronta un escritor en ciernes, las diversas formas de violencia con las que convive el país, las pasiones, deseos y convencionalismos que determinan relaciones de parejas, la doble moral de las personas, las absurdas contradicciones de las religiones, las deslealtades de la política, hasta las alegrías y frustraciones del fútbol.
El Aleph, la librería que funge como escenario articulador de la historia, se convierte en un lugar de ensueño para quienes la lectura es un estilo de vida. De las conversaciones entre los protagonistas surgen consejos y recomendaciones que obligan a tomar notas, por más de treinta títulos mencionados y premisas complementarias: “Los verdaderos amores son los que nos inspiran los personajes de la literatura”, por ejemplo. Es una narración agradable, directa y sin pretensiones estilísticas que deja una estela de reflexiones implícitas: “Tal vez con la vejez vengan las verdaderas dificultades de la soledad”, “La felicidad es una aspiración demasiado optimista y presuntuosa para esta vida”; “Leer era mi único acto de soberanía”; “La religión no es sino transferencia colectiva del miedo; “El deseo vuelve mendigos a los hombres”; o esta atribuida a Pessoa: “¿Por qué para ser feliz es preciso no saberlo?”, entre otras.
Al igual que lo que siente Juan Carlos Morales con los libros que le han revuelto la cabeza, le han arrugado el corazón, divertido o asustado, éste de Germán Córdoba, una oda a la amistad entre hombres, a los libros y libreros, puede acompañar a sus lectores como cortafuegos, “para que la tristeza no despoje a la soledad de su encanto”. Recomiendo su lectura.
