Hace diez años fue sancionada la Ley 1784 de 2016, mediante la cual la Nación se asoció a la conmemoración del Bicentenario del Sitio de Cartagena de Indias y rindió homenaje a quienes protagonizaron una de las páginas más importantes y dolorosas de nuestra historia.
Tuve el honor de impulsar aquella iniciativa legislativa. Entre sus propósitos estuvo no solamente preservar la memoria de los 105 días del Sitio de Cartagena, sino también buscar nuevas formas de transmitirla a las siguientes generaciones.
Precisamente, el artículo 3.º de la ley contempló la posibilidad de financiar y desarrollar material audiovisual que registre y divulgue los acontecimientos ocurridos durante aquel episodio histórico.
Con ese propósito, recientemente elevé una solicitud al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para conocer las posibilidades existentes para avanzar en la materialización de ese componente de la ley.
La respuesta recibida el pasado 23 de septiembre deja varios elementos que considero positivos.
En primer lugar, el Ministerio reconoce expresamente que la resistencia de Cartagena durante los 105 días del Sitio constituye un hito de especial relevancia para la memoria histórica y cultural del país. Igualmente, destaca la importancia de promover acciones para su apropiación social y divulgación mediante diferentes lenguajes y medios, incluido precisamente el audiovisual.
Ese reconocimiento institucional resulta especialmente valioso.
Pero la respuesta, además, abre caminos concretos.
El Ministerio explica que actualmente existe el Sistema Nacional de Convocatorias Públicas Artísticas y Culturales, mediante el cual se estructuran y desarrollan convocatorias para proyectos culturales y artísticos, y señala que los interesados pueden consultar periódicamente las oportunidades disponibles y las condiciones de participación.
También menciona CoCrea, mecanismo que articula al sector cultural con la empresa privada para facilitar la financiación de proyectos culturales y creativos mediante alianzas que pueden acceder a beneficios tributarios.
A ello se suman los instrumentos existentes para el sector audiovisual y cinematográfico, entre ellos los incentivos de la Ley 814 de 2003, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y otros mecanismos de estímulo a la producción audiovisual.
Por eso creo que esta respuesta, más que cerrar una puerta, puede abrir una oportunidad.
Cartagena cuenta con historiadores, universidades, productores audiovisuales, gestores culturales, investigadores, realizadores y organizaciones con suficiente capacidad para estructurar una propuesta de gran calidad sobre los acontecimientos de 1815.
Tal vez ha llegado el momento de reunir esas capacidades.
La invitación podría ser a construir un proyecto serio, con rigor histórico, calidad audiovisual y vocación nacional e internacional, que pueda presentarse a los diferentes mecanismos de financiación que hoy existen y que el propio Ministerio ha señalado.
No tendría necesariamente que tratarse únicamente de un documental tradicional. Podría explorarse una serie documental, una producción para plataformas digitales, contenidos educativos, animación histórica o incluso diversos formatos complementarios que permitan acercar estos acontecimientos a públicos de todas las edades.
Lo importante es que la historia de Cartagena encuentre nuevos lenguajes para llegar a las nuevas generaciones.
Durante 105 días, Cartagena soportó uno de los episodios más dramáticos de nuestra Independencia. Miles de personas enfrentaron hambre, enfermedades y muerte en defensa de sus convicciones y de un proceso político que terminaría siendo determinante para nuestra historia nacional.
Esa historia merece ser contada con las herramientas del siglo XXI.
Por ello, considero muy valiosa la orientación suministrada por el Ministerio de las Culturas. Ahora corresponde explorar cómo articular esas posibilidades con las capacidades existentes en Cartagena y en el país.
Sería muy importante que universidades, productores, historiadores, instituciones culturales, autoridades locales y sector privado comenzaran a trabajar en la estructuración de propuestas que puedan aprovechar estos mecanismos.
La Ley 1784 dejó abierta esa posibilidad hace diez años.
El Ministerio hoy nos recuerda que existen instrumentos para avanzar.
Quizás este sea un buen momento para que Cartagena convierta esa oportunidad en un gran proyecto cultural y audiovisual que permita que Colombia, y también el mundo, conozcan mejor la dimensión histórica de los 105 días del Sitio.
Contar nuestra historia también es una manera de preservarla.

