Dos hipótesis están planteadas: una por quienes consideran a Lindsay mentalmente enferma, pero responsable; otros la consideran mentalmente enferma no responsable; y quienes consideran que el verdadero criminal es el esposo, y que la investigación ha sido desviada aprovechando la actual discapacidad de Lindsy. Este último grupo esgrime argumentos razonables que parecen señalar a Mr. Clancy como el victimario. Esta discrepancia no será objeto de análisis todavía. Vamos a centrarnos en las explicaciones médicas para examinar desde las dos primeras hipótesis la responsabilidad penal de Lindsay.
La historia de la depresión posparto y la psicosis posparto, en esencia, denota cómo se ha malinterpretado el sufrimiento emocional de algunas mujeres después del parto. Hipócrates describió madres que, después de parir caían en una tristeza profunda o perdían el juicio de la realidad. Soranus de Éfeso habló de insomnio, irritabilidad y comportamientos extraños. Pero durante siglos, estas experiencias fueron vistas como melancolía, posesión o castigo divino. La tristeza era pecado; la psicosis, brujería. No había distinción clínica, solo miedo y superstición.
Con el paso de los siglos, la medicina intentó organizar estos conceptos. En los siglos XVIII y XIX surgió el concepto de ‘locura puerperal’, un saco donde se mezclaban depresión severa, delirios, alucinaciones y conductas violentas. La depresión posparto aún no existía como diagnóstico; la psicosis posparto era apenas un nombre para un fenómeno incomprendido. No fue sino hasta el siglo XX que la psiquiatría comenzó a separar las aguas: la depresión posparto como trastorno del ánimo, la psicosis posparto como una emergencia psiquiátrica del espectro bipolar. La ciencia empezaba a ver que no eran etapas de un mismo proceso, sino entidades distintas que compartían el escenario del posparto.

El secuestro del pensamiento crítico en la escuela
Luis Alfonso RamírezEl siglo XXI trajo el cambio decisivo: la neurobiología reveló que el posparto es un periodo de vulnerabilidad extrema, marcado por la caída abrupta de neuro-esteroides como la alo-pregna-nolona. Este descenso afecta al receptor GABA-A, un complejo formado por cinco subunidades: alfa, beta y gamma que regula la inhibición neuronal. Cuando el Acido Gamma Amino Butírico GABA se une al receptor A en los poros de la membrana neuronal, facilita la entrada del Ion cloro y calma la actividad cerebral. Durante el embarazo, la alo-pregna-nolona protege; después del parto, su desaparición repentina desestabiliza el sistema. En la depresión posparto, esta desregulación se manifiesta como tristeza, ansiedad y agotamiento emocional. En la psicosis posparto -cuando existe vulnerabilidad bipolar- la ruptura es más profunda y aparecen: delirios, alucinaciones y pérdida del juicio de realidad.
Basada en estos descubrimientos, en agosto del 2023 la FDA aprobó la Zuranolona (Zurzuvae) para tratar depresión posparto. El incidente Lindsay Clancy ocurrió en enero del 2023, por lo que infortunadamente ella no pudo beneficiarse de este tratamiento.
*Psiquiatra.
