No tenemos otra cosa que gratitud y admiración por lo que viene haciendo el alcalde Dumek con el cúmulo de obras públicas que nos llegan maravillosas después de la terrible sequía de estas, en las nefastas administraciones anteriores. Era tanta la falta de ellas que ha tenido que atender a todo el territorio, aparentemente dispersas, casi de manera desordenada, sin un plan previamente diseñado. Plan que es muy importante porque la ciudad es como la piel humana: debe ser integral y homogénea para generar equidad; pero son obras públicas muy necesarias y bienvenidas sean.
Preocupa mucho que después de semejante presupuesto de más de 5.500 millones de dólares, la población mantenga un índice de pobreza, miseria y hambruna tan altos. Mas de 380.000 cartageneros pobres, más de 100.000 que se acuestan sin probar bocado alguno (eso muestran los indicadores).
Se podría seguir diciendo que existen dos Cartagena. La de los estratos altos y medios, con ingresos para mantener un satisfactorio nivel de bienestar que no pasa del 20% de los habitantes. Y la otra Cartagena, la de los estratos bajos, que vive con ingresos aproximados de $290.000 por hogar, muy por debajo de la línea de pobreza que fija el DANE, de $450.000. Los microdatos del DANE son aterradores no solo por la disimilitud de los ingresos, sino en aspectos como el acceso a la educación, al agua potable y el alcantarillado, a internet (solo el 15% de los niños tienen acceso a este servicio), a la seguridad ciudadana. Por eso los altos niveles de delincuencia. El mapa de la pobreza coincide como una sombra letal sobe el mapa de la delincuencia.
El próximo heredero del ‘Solio de Heredia’ tiene que marchar hacia una nueva manera de acometer la gestión distrital y las inversiones, para ir mitigado y destruyendo los pésimos indicadores de pobreza.
El diseño de las Juntas de Acción Comunal (JAC) se hizo precisamente para eso, para que la microgestión barrial se haga efectiva. Incluso no solo y exclusivamente sacada del presupuesto distrital, aunque sí mayormente; sino estructurados de manera que una parte de los recursos provenga del Gobierno Nacional, de la cooperación internacional, de la empresa privada, del sistema financiero y de los propios mecanismos de la generación de ingresos en los barrios. Existen más de 450 JAC para ir con ellas seleccionando los barrios por manzanas y sectores, para determinar las variables fundamentales a atender: vivienda, empleo, escolaridad, capacitación, estado de la infraestructura, servicios públicos, seguridad ciudadana, acceso a la internet.
La microgestion podría diseñar pilotos en los barrios, por manzanas, cuadras, predio a predio, para su ejecución, en un programa donde participe la Alcaldía Mayor, una unidad de microgestión, las juntas de acción comunal y necesariamente la mano de obra en los barrios.
*Arquitecto.
