Cartagena sabe de mareas. Las conoce porque vive frente al mar y su historia le ha enseñado que ninguna corriente permanece siempre en la misma dirección. El turismo también tiene sus oleadas: temporadas de crecimiento y momentos de incertidumbre. La clave está en cómo respondemos cuando cambia el viento.
Mientras algunos hablan de una crisis del turismo en Cartagena, los datos muestran un panorama que merece una lectura completa. La ciudad enfrenta retos, especialmente en el mercado estadounidense, pero mantiene su capacidad de atraer visitantes y registra una reducción de turistas extranjeros inferior al promedio nacional.
La inflación, costos de transporte y alojamiento, y las tensiones geopolíticas condicionan las decisiones de viaje a nivel mundial. Cartagena también enfrenta estas circunstancias.

Un Presupuesto que empeora el déficit
Mauricio Cabrera GalvisDurante 2026, la llegada de turistas extranjeros a la ciudad disminuyó 5% frente al mismo periodo de 2025, una caída menor que la de Bogotá, Santa Marta, Cali y el promedio nacional, situado en -5,4%. Según datos de Aerocivil y Migración Colombia, Estados Unidos explica cerca del 94% de la reducción. A esto se suma la tasa de cambio: el dólar pasó de un promedio cercano a $4.050 en agosto de 2025 a $3.127 un año después. Para el viajero estadounidense, esto significa menor capacidad adquisitiva en Colombia. Cartagena no se hizo más cara, el estadounidense perdió capacidad adquisitiva. Los procesos electorales y los grandes acontecimientos deportivos, como el Mundial de Fútbol de 2026, también forman parte del contexto.
Ante esto, Cartagena encontró respaldo en otros mercados. En el mismo periodo, Brasil, Canadá, México, Argentina y España aportaron conjuntamente 22.670 turistas adicionales respecto al año anterior. Más de 40 eventos culturales, religiosos, deportivos y gastronómicos contribuyeron a dinamizar la ciudad y fortalecer su atractivo.
El turismo nacional también sostiene la actividad. Entre enero y julio, los pasajeros colombianos que llegaron al Aeropuerto Rafael Núñez aumentaron 4%. Esto refleja la importancia de diversificar los mercados y mantener una promoción constante. El trabajo interinstitucional articuló esfuerzos para responder a los cambios del mercado y generar oportunidades para quienes dependen del turismo.
La disminución de visitantes estadounidenses sigue siendo un reto y exige estrategias. La resiliencia consiste en reconocer las dificultades y actuar para reducir su impacto.
Cartagena ha atravesado otras mareas difíciles. Su historia nos recuerda el valor de adaptarse sin renunciar a lo que somos. Sigamos ampliando mercados y fortaleciendo la promoción. Las cifras merecen analizarse sin triunfalismos, pero también sin alarmismos.
*Secretario de Planeación Distrital
