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Columna

Colombia ante el espejo mundial de la carne

“Exportar no puede ser ocasional para colocar excedentes. Es un negocio construido desde la finca con información y contratos...“.

JOSÉ FÉLIX LAFAURIE RIVERA

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Colombia tiene una oportunidad. Lo confirmé en SIAL París y en la Secretaría de la Carne, en Bruselas, donde Fedegán comparte con líderes del mercado. Mientras otros países organizan su ganadería para competir, aún discutimos cómo aprovechar el potencial.

Estados Unidos da la señal más contundente. Entre enero y agosto de 2026 sus importaciones de carne crecieron 14,4% y al cierre se proyectan 2,9 millones de toneladas. Australia, Brasil, Nueva Zelanda, Uruguay y Argentina compiten. Colombia pese a su cercanía y al tratado vigente, aún espera admisibilidad sanitaria. Ante la solicitud del presidente Trump de 300 mil toneladas adicionales, activamos gestiones para incluir nuestra petición en las conversaciones bilaterales.

Europa reduce su inventario bovino por costos, regulaciones y falta de relevo generacional. Ingresar allí exige trazabilidad, sanidad, cumplimiento ambiental y estándares verificables. Las restricciones a Brasil muestran que un mercado se cierra si fallan los controles. Nuestra ganadería sostenible puede diferenciarnos con certificaciones efectivas.

China es decisiva: sus importaciones cubren cerca de una tercera parte del consumo bovino. Depender de sus decisiones es riesgoso. Asia y Oriente Medio ofrecen opciones para estudiar producto por producto: no todos compran los mismos cortes ni pagan iguales precios.

Exportar no puede ser ocasional para colocar excedentes. Es un negocio construido desde la finca con información y contratos. La productividad se mide en carne por hectárea, costo, calidad y tiempo. Vender ganado en pie genera ingresos, pero no sustituye una industria frigorífica que agregue valor, aproveche la canal y cree empleo, afectada por el sacrificio clandestino.

Colombia tiene pasturas, genética, sistemas silvopastoriles y ganaderos que invierten; pero persiste la fragmentación entre finca, información sanitaria, movilización, sacrificio, industria y comprador internacional.

La respuesta exige una agenda de Estado. ICA, Invima, Gobierno, frigoríficos y productores debemos asumir metas y seguimiento: abrir mercados, consolidar trazabilidad individual, asegurar sanidad, elevar productividad y construir oferta exportable constante. Fedegán impulsará esa articulación, como lo ha hecho con la vacunación y la ganadería sostenible.

No hay que escoger entre abastecer a los colombianos y exportar. Una cadena eficiente puede atender ambos mercados, remunerar mejor al productor y ofrecer calidad competitiva.

El mundo no nos espera. Los competidores avanzan y las ventanas se cierran. Colombia tiene potencial ganadero. La pregunta es si podremos convertirlo, con decisiones y resultados, en presencia estable y competitiva internacional.

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