comscore
Columna

De los adornos a lo fundamental

“Si un signo del presente vivimos en esta ciudad es lo anunciado desde hace varios años con relación a las consecuencias del cambio climático y a la relación del piso de la ciudad con el nivel del mar”.

Ignacio Antonio Madera Vargas

Compartir

Jesús reprochó a sus discípulos el ser capaces de identificar cuándo iba a llover y cuándo no pero no lo eran de interpretar los signos de los tiempos (Mateo 16,3). En esa época la ley y el culto primaban sobre la misericordia y la solidaridad para con las y los excluidos del judaísmo. Y Jesús invita a fijarse y asumir lo fundamental y dejar de lado lo accesorio fundado en legalismos y argumentos religiosos fatuos. Jesús anuncia la llegada del año de la gracia que no es otro que el anuncio a los pobres y marginados del año de la recuperación de la vida desde Dios (Lucas 4,18-19).

Si un signo del presente vivimos en esta ciudad es lo anunciado desde hace varios años con relación a las consecuencias del cambio climático y a la relación del piso de la ciudad con el nivel del mar. No es necesario ser ecologista o ingeniero sanitario para percibir que las grandes inversiones para la ciudad eran asumir las soluciones a lo fundamental y dejar lo demás para más tarde. Pero ello supone ser atentos a una lectura de los signos de los tiempos que señalan hacia las grandes reformas estructurales que conlleva enfrentar la aguda crisis de una ciudad que empieza a ahogarse en aguas que mezclan las mareas altas con las alcantarillas saturadas.

Eso fundamental que llevó a Jesús a decir “no basta decir Señor, Señor” (Mateo 7,21-23) sino buscar la voluntad del Padre es lo que viene a mi pensamiento cuando veo una ciudad con adornos que valen millones y luces que vendrán a borbotones al lado del espectáculo bochornoso de calles y plazas que ayer fueron transitables y hoy se han convertido en intransitables ante un pequeño aguacero o ante la subida de las mareas. ¿No es esto el signo del tiempo que tanto se nos había hecho ver a los cartageneros y colombianos? ¿Qué ofrecemos a los visitantes, una ciudad artificialmente adornada o una ciudad habitable porque ha superado los malos olores y la imposibilidad de transitar por andenes y avenidas, siempre que llueve o sube la marea?

El papa León XIV ha insistido en la necesidad de la búsqueda del bien común sobre los intereses de grupos y gremios económicos del poder y la política, de igual manera una llamada a buscar soluciones prioritarias a las angustias de una ciudad que se ahoga es mirar hechos fundamentales a tomar muy en serio porque de nada sirven las reformas de uno u otro tenor si no se resuelve lo estructuralmente urgente cuando se trata del bien común de la ciudad y de la preservación del ambiente de los más pobres, víctimas de los estragos del cambio climático. Que los que tienen en sus manos las posibilidades de incidir piensen en lo fundamental evitando mantenernos distraídos en lo accesorio. Y esto, tiene mucho que ver con la verdad de la fe que profesamos en el cristianismo, pasando de los adornos a lo fundamental.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News