Tras una dramática derrota en Sicilia, y finalizada la Guerra del Peloponeso, Atenas vivió una gran crisis en la cual los aristócratas, deseosos de acabar con la democracia, conspiraron contra ella. Lisandro impuso ese gobierno oligárquico conocido como los Treinta Tiranos. Los oligarcas ejecutaron a muchos atenienses, limitaron derechos y libertades, robaron tierras, convirtieron a muchos en esclavos. Trasíbulo, general ateniense hace más de 2400 años, estaba exiliado en Tebas.
Fue nombrado líder de la resistencia democrática contra el golpe de estado del gobierno oligárquico. Luego de derrotar a los espartanos, le alcanzó la fuerza para vencer a los oligarcas que lo superaban en número de soldados en proporción de 5 a 1. En sucesivas batallas la suerte fue variable pero al final restableció la democracia en Atenas.
Ya en el poder, Trasíbulo, previniendo las brutales represalias de los demócratas victoriosos, propuso e impuso una ley de olvido general. Con ella perdonaba a todos, salvo a algunos Tiranos. La ley exigía que nadie fuese molestado en adelante por su conducta anterior a pesar de lo que hubiera hecho.
Como guerrero gano muchas batallas pero el poderío de Atenas fue muy efímero como imperio. Las ganancias que Trasíbulo consiguió en su campaña pronto fueron revertidas por la intervención persa. Sin embargo, como pacifista logró su mayor triunfo: el regreso de muchos hombres desterrados, la unión de todas las fuerzas en un cuerpo sólido y compacto para enfrentar a los enemigos externos. La República recuperó su pujanza, paz y libertad. Mientras otras ciudades griegas se perdieron en las décadas siguientes en guerras civiles y venganzas, Atenas permaneció unida y en democracia.
Como única muestra de agradecimiento por su generosa acción mereció que sus conciudadanos lo cubrieran con una corona de olivo, símbolo de la paz lograda con tanta dificultad. En las arengas del orador Andocides sobre los misterios están relatadas las ceremonias previas así como la fórmula del juramento que se profería para la amnistía.Amnistía viene del griego (amnestia, olvido), es la extinción de la responsabilidad penal. El indulto implica perdonar la pena, la amnistía supone perdonar el delito. El indulto afecta a una persona, la amnistía generalmente a un grupo.
El perdón luego de una dolorosa afrenta no es fácil. Tal vez más difícil es el olvido. Enfrentados a una guerra interminable es menester que algunos dejen de matar y otros traten de olvidar. En Colombia muchas víctimas exigen antes que nada la verdad, algún grado de arrepentimiento, justicia y reparación para, entonces sí, buscar la paz. Por doloroso que sea, tal vez es menester pensar como el poeta: la mejor venganza y perdón es el olvido.
*Profesor Universidad de Cartagena
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