El coronavirus es sin duda el reto del siglo. Mientras escribo estas líneas hay 556.000 contagiados a nivel global. Por lo menos 80.000 requieren atención hospitalaria. La contundente respuesta de las autoridades produce, como consecuencia, una pandemia económica y entre todos, estamos procurando evitar una pandemia social.
Como legislador me corresponde velar por el interés de todos, no interfiero en acciones particulares. En ese sentido, trabajo en dos objetivos concretos: evitar el colapso del sistema de salud y cero hambre.
Impulso la elaboración de una norma ejecutiva que permita que alcaldes y gobernadores puedan acceder ágilmente a recursos del Sistema General de Regalías para afrontar con decisión esta crisis.
Así, podríamos duplicar la capacidad de UCI, con una dificultad enorme: la escasez de insumos y equipos médicos, para lo cual he solicitado a miembros del cuerpo diplomático colaboración para identificar proveedores confiables.
Del otro lado, alineado con los esfuerzos del Gobierno nacional, departamental y distrital, por llevar una ayuda humanitaria a más de 7 millones de familias vulnerables, estoy utilizando una herramienta en línea para tramitar peticiones de manera diligente y efectiva. Son miles de ciudadanos angustiados que no saben cómo acudir a la ayuda del Estado.
Pero también hemos logrado victorias tempranas: gracias a la contribución de Industria Real, Nutresol y Ron Dictador entregaremos más de 2.500 litros de alcohol glicerinado fundamental para la higiene de manos.
Junto a varios compañeros de la ciudad ayudamos a alrededor de doscientas familias con recursos propios. Y con la Fundación Mano en el Corazón, esperamos construir dos UCI en las regiones más apartadas del país, como Leticia, donde no hay.
Avanzamos con los deudores más importantes de la clínica Jesús de Nazareth para lograr el pago de un porcentaje de estas acreencias, y habilitar en la ciudad sus habitaciones y 50 UCI.
Además, Bancoldex y Findeter estudian opciones de financiación para lograr una apertura anticipada de 50 UCI, cuya infraestructura ya está construida en Serena del Mar.
Sin duda hay otro problema que me quita el sueño: el impacto al sector turístico, es el más afligido con la pandemia. Se calcula que la pérdida de empleos turísticos a nivel global por la crisis puede ascender a 50 millones de personas (WTTC). Muchas de estas empresas están cerradas temporalmente, otras a punto cerrar con ingresos en cero. Pregunto, ¿viene una recesión? ¿Viene la gran depresión de este siglo? ¿El Estado les ofrecerá un salvavidas al ‘nuevo petróleo’ como salvamos al sistema financiero en la recesión del 99?
No es hora de lamentos, es la hora de la solidaridad.
*Senador.
