La frase la tomo de la famosa expresión convertida en eslogan no oficial de la campaña con la que Bill Clinton derrotó a George Bush a comienzos de los 90, en una contienda donde increíblemente resultó vencedor contra un presidente en ejercicio con una popularidad altísima después de la caída de la URSS y la Guerra de Irak.
Traigo esto a colación porque me gustó mucho que en su primer discurso en el Congreso, nuestro presidente repitió varias veces las palabras industria y agroindustria porque para allá es que hay que empujar el tren del desarrollo económico del país como ha ocurrido en Corea del Sur, China, Taiwán, Singapur o Vietnam.
Hace años en Chile, Ha Joon-Chang respondió a la pregunta de Daniel Matamala sobre si se podía llegar a ser un país desarrollado saltando directamente al sector de los servicios, así: “No, no se puede. Todos los países que se han desarrollado tuvieron primero que industrializarse para poder desarrollarse. De hecho, se habla de que Suiza y Singapur son ricos porque tienen sectores de servicios muy fuertes como el financiero o el turismo, por ejemplo, pero es mentira. Estos países son ricos porque son fuertes industrialmente. De hecho, Suiza y Singapur tienen los mayores índices de producción manufacturera per cápita del mundo y en el caso de Suiza su producción manufacturera per cápita es 9 veces superior a la de EE. UU. y 8 veces superior a la de China”.
Esto me lleva directamente a la solución del problema de la pobreza de Colombia y de Cartagena porque es necesario dejar los cantos de sirena de los proyecticos productivos que siempre se cuelan en los planes de desarrollo cada cuatrienio o de que se invoque por algunos que serán las fuerzas del mercado sin grilletes las que harán próspera nuestra población, o de que es la educación mágicamente sin más la que conducirá a Colombia y a Cartagena a salir del atraso.
Párenle a esos discursos que engañan y no se soportan en evidencia dura. El Gobierno nacional en cabeza del presidente, que es un admirador del despegue esteasiático y los académicos que hoy llegaron al DNP y a Minhacienda están entregados a esa causa y ya se empiezan a ver resultados como el que trajo Petro de Europa de la mano de Airbus. Además, que esto sirva también para darnos cuenta de que un sector como el turismo no puede ser el centro de la política de desarrollo ya que es un servicio con limitadas opciones de agregación de valor y salarios bajos. No es por ahí. Ni a Cartagena ni al país le sirve ese engaño. La pandemia mostró las falencias de la dependencia del turismo.
Nota: aterrador que ante la necesidad de traer más industria a Cartagena en el proyecto del POT se restrinja el suelo industrial. Un suicidio ante la evidencia de que: es la industria, estúpido.
