Columna


Feminismos y desigualdades

“Hoy no es el día de los obsequios, ni de felicitaciones ni prácticas estereotípicas tan extendidas en el mundo que trivializan el mensaje (...)”.

LINA MARRUGO SALAS

08 de marzo de 2019 12:00 AM

Cada vez que digo que soy feminista me veo obligada a explicar que el feminismo no es el extremo opuesto del machismo, un prejuicio tan extendido que hasta el papa Francisco manifestó que era “machismo con falda”.

Recibo a menudo comentarios despectivos, como cuando preguntan si soy “feminazi”, o cuando lo cuestionan solo porque acepto una invitación cortés del sexo opuesto.

Incluso, que sigo siendo feminista aunque me guste gastar mi dinero -que sí que trabajo- en consentirme a mí misma.

El feminismo, para quienes lo ignoran, busca la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, en lugar de buscar la superioridad de uno sobre otro: es una visión crítica de la sociedad que permite una heterogeneidad de posturas y estrategias.

Creo firmemente que, como movimiento que reivindica derechos, tenderá a desaparecer cuando se reduzcan sensiblemente un conjunto de brechas indeseables.

¿Y por qué traigo a colación el feminismo? Porque se desconoce al respecto hasta en espacios académicos y empresariales.

A propósito del Día Internacional de la Mujer, la ONU sugiere concienciar y señalar que existe un problema, muy grave, sin resolver. Hoy no es el día de los obsequios, ni de felicitaciones ni prácticas estereotípicas tan extendidas en el mundo que trivializan el mensaje. Es momento de reflexionar sobre las acciones que hombres y mujeres necesitan realizar para combatir las desigualdades de género.

En Colombia estas desigualdades son latentes. Según el informe ONU Mujeres 2018, la brecha salarial en contra de las mujeres es de casi 12 puntos porcentuales en recién graduados de educación superior, las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres a tareas domésticas y en los espacios de toma de decisiones del sector privado la presencia sigue siendo baja. Sin embargo, la más sensible es que solo el 20.3 % de nosotras participa en política, un terreno donde podemos incidir a nuestro favor.

La igualdad se construye a diario. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible señalan la necesidad de disponer de información más desagregada para la toma de decisiones al respecto; que se promuevan los emprendimientos sociales; que en la academia se introduzca de manera transversal los estudios de género y las mujeres participen mucho más en ciencia e investigación. Que las organizaciones implementen prácticas inclusivas desde una verdadera gestión del talento. Pero lo cotidiano sigue siendo el espacio más retador: que hombres y mujeres reconstruyan responsabilidades y roles en el hogar y en el activismo social.

*Profesora - UTB

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivos.

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