Columna


Terapia de conversión y otros demonios

Mercedes García Escallón

03 de julio de 2022 12:00 AM

Recientemente en el mundo se celebró el Día de la Diversidad Sexual, Cartagena no fue excepción y los cartageneros pudimos ver una fiesta de diversidad y pluralismo atravesando la principal avenida, hasta concentrare en la Plaza de La Paz a los pies de la Alcaldía. Colores, olores, estilos, edades: la democracia en pleno caminando en paz y alegría por el reconocimiento de los derechos humanos de las personas LGTBIQ+.

Esta realidad contrasta con las denominadas ‘Terapias de conversión’, en las que espiritistas, pastores y hasta profesionales en psicología y otras disciplinas prometen exorcizar los demonios del homosexualismo, de las entrañas de las personas con orientación sexual diversa. El informe de la Fundación Thomson Reuters cita que 1 de cada 5 personas en Colombia han sido sometidas a algún tipo de terapia de conversión.

Pues bien, la diversidad sexual no es un trastorno, no es una enfermedad, y por tanto no se puede comprender, ni tratar como una alteración. Las orientaciones sexuales o identidades de género diversas NO son ‘patologías’ y por lo tanto no deben ser ‘curadas’. Pero además, enfatizo que cualquier tipo de intervención en psicología debe estar basada en la evidencia, es decir, el proceso de evaluación, diagnóstico e intervención, por medio de herramientas y métodos debidamente aceptados y reconocidos.

Dado que dichas terapias de conversión no tienen ningún acervo en la ciencia, estaríamos ante una práctica inadecuada y ante una presunta falta disciplinaria y ética por parte del profesional en psicología que las realice; pero además ante un posible daño psicológico derivado de una mala práctica.

Las nefastas terapias de conversión son el reflejo de una cultura altamente discriminatoria y homofóbica-transfóbica. Van en contravía de los derechos fundamentales consagrados en la Carta Política colombiana y otras normativas internaciones. Al respecto, la Corte IDH indica que la orientación sexual y la identificad de género son categorías protegidas por la Convención Americana.

El uso de las ‘terapias de conversión’ denota la presencia de sesgos, homofobia y desconocimiento. Revela por una parte los riesgos que se corren al enfrentar un proceso de atención psicológica sin estar informados de cuáles son los procedimientos que tienen respaldo. Existen amplios estudios que dan cuenta de qué procedimientos de evaluación y de intervención están basados en evidencia y se sugiere de forma explícita su uso y se invita a los profesionales en psicología a evitar las practicas sin evidencia científica, para procurar el bienestar y la salud integral de sus usuarios.

Por otro lado nos revela una sociedad llena de prejuicios, estereotipos y odios. Los que necesitan terapia de conversión no son las personas LGTBIQ+, quienes necesitan exorcizar los demonios del odio y convertir sus miedos en esperanza son justamente los otros, los que han usado su rol, profesión o poder para dominar, violentar, discriminar y deshumanizar al diferente.

Psicóloga Jurídica. Magíster en Violencia de Género.

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