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Editorial

El nudo del tráfico

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Desde arriba, la visión del tráfico de vehículos en Cartagena es la de un nudo caótico donde todos avanzan frenéticamente para pasar primero que los demás, sin razón y sin prudencia.
Este caos aumenta durante la temporada de fin de año, en que al número habitual de vehículos que circulan en la ciudad se le suman los que llegan de otras regiones de Colombia, haciendo más probable la ocurrencia de accidentes de tránsito.
Como si fuera poco, la terquedad de muchos conductores se acrecienta en diciembre, borrando cualquier asomo de prudencia, de manera que es común ver a muchos conductores manejando embriagados, con lo cual el riesgo de chocarse o atropellar a peatones aumenta mucho más.
El pasado fin de semana y los días de Navidad fueron sancionados 35 conductores por manejar embriagados, y se calcula que al menos el doble de esa cantidad también lo hizo, pero no fue sorprendido por los agentes del DATT por muchas razones.
No hay que olvidar, además, la contribución a la inseguridad vial de los buses y busetas de servicio público, los colectivos y motos que siguen ostentando el récord mundial de cometer la mayor cantidad de infracciones.
El peligro ronda entonces en nuestras vías de manera ostensible y aumenta cada vez que se incrementa el número de carros y motos circulando por ellas.
Según el Centro de Observación y Seguimiento del Delito (COSED), en un período de nueve meses (entre enero y septiembre de este año) 49 personas murieron en Cartagena en accidentes de tránsito, en la mayoría de los cuales estuvo involucrada una moto, principalmente porque las víctimas iban en moto o fueron atropelladas por motos. Las motos requieren un control excepcional, pero a la vez, este no debe perjudicar al motociclismo legal.
No es una cantidad despreciable, que creció en octubre, noviembre y diciembre, al igual que los accidentes que no tuvieron desenlace fatal, pero que dejaron heridos o contusos, además de la destrucción de un buen número de vehículos.
Hay que decir que la campaña “Inteligencia Vial” no parece haber surtido mucho efecto en Cartagena porque los comportamientos irracionales e imprudentes de conductores y peatones aumentan, como se comprueba a diario en cualquier vía.
Pero es más preocupante aún que a pesar de la cantidad de conductores de buses y busetas sancionados por conductas inapropiadas e irresponsables, la mayoría sigue cometiendo infracciones graves y causando accidentes y ruedan impunes cómo máquinas de muerte en nuestras vías.
Al parecer, se necesita un mecanismo más drástico para frenar la locura de estos conductores que en cada ruta son responsables de muchas vidas. Por ejemplo, es hora de que los propietarios de buses también reciban sanciones por no asegurarse de que sus conductores llenen todos los requisitos y se comporten con racionalidad, y dichas sanciones deberían llegar incluso a la prohibición de transitar por las vías de la ciudad.
El DATT ha hecho en los últimos meses un esfuerzo enorme por organizar el tráfico en Cartagena, y se nota, pero el problema precisa soluciones más profundas.

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