En los Estados Unidos son una institución los llamados “Lost and found”, que traduce perdido y encontrado. Sirven para que los dueños recuperen cualquier objeto que hayan extraviado, desde las gafas hasta la cartera con el dinero y las tarjetas de crédito.
Los hay en los colegios, almacenes, teatros, estaciones de bus, aeropuertos, parques de diversión, parques normales y en cualquier lugar que reúna gente. Funcionan perfectamente porque devolver las cosas ajenas que la gente se encuentra es parte de la cultura estadounidense y la aprenden los niños desde el jardín infantil. Allí también suele haber los “Lost and found”.
Estos no son lugares especiales ni llenos de candados. Generalmente tienen una seguridad mínima y pueden estar en el cajón de un escritorio de algún funcionario o empleado designado para manejarlos, en un clóset o en una repisa a la vista de todos, o en una oficina cualquiera.
En Cartagena hay pocos “Lost and found” como tales, aunque la mayoría de los hoteles y muchos sitios públicos tienen sitios para objetos extraviados. También es muy común, por ejemplo, que la gente olvide las tarjetas de crédito en un cajero, y si este queda dentro de un supermercado o dentro del mismo banco, hay muchas posibilidades de que las recupere. Hay clientes olvidadizos que recuperan la tarjeta de la máquina, pero pueden dejar olvidados el celular y las gafas, por ejemplo, y tienen posibilidades altas de que se las devuelvan.
Son famosas las historias de algunos taxistas cartageneros, y las hemos publicado en El Universal, quienes hicieron hasta lo imposible para devolverle a sus clientes objetos valiosos y cantidades de dinero significativas olvidadas dentro de sus taxis. La naturaleza de los cartageneros es la de la honradez, pero nos ha faltado desarrollar los medios pragmáticos para que quien se encuentre algo de otra persona se lo pueda devolver de manera rápida y práctica.
Convendría que todos los colegios, privados y públicos, y no solo algunos de los bilingües de la ciudad, que los tienen desde que fueron fundados, instituyesen sitios para devolver los objetos perdidos y reforzar así esta característica innata del buen ciudadano que tienen la mayoría de los cartageneros de todos los estratos.
También se requieren en todos los lugares de la ciudad con afluencia de público, especialmente los centros comerciales, los que muy probablemente tienen ya algún sistema para que la gente recupere sus objetos perdidos allí, pero les hace falta hacer más explícito este servicio, indispensable para la vida en comunidad.
Es una muy buena iniciativa la de la Corporación Turismo Cartagena la de poner a funcionar un sitio para recuperar objetos perdidos, y debería convertirse de inmediato en parte integral -y funcional- de la cultura de la ciudad.