Ayer hicimos un resumen del primer mes de la nueva administración distrital sin incluir los asuntos ambientales que, por su importancia y la transversalidad e interinstitucionalidad de los temas, trataremos en el presente editorial.
Los puntos centrales han sido el macroproyecto del Canal del Dique, la Protección Costera, el sistema lagunar de El Laguito, la iniciación de la reparación del Muelle de La Bodeguita, el despeje y flujo de la dinámica de la lámina de agua del Caño Juan Angola, el proyecto de Transcaribe Acuático, todos de gran transcendencia para el saneamiento ambiental, la calidad de vida y la competitividad, e iconos del Plan de Adaptación al Cambio Climático de la ciudad, identificados en el Plan 4C, echado al olvido en la anterior administración, y la futura reactivación de la Comisión Técnica de Cambio Climático.
En el caso del Canal del Dique, se valoran las posiciones claras y directas adoptadas, en armonía con el gobernador Yamil Arana y otros gobernantes de la región, ante la exigencia de una licencia ambiental por parte del Ministerio de Ambiente siete meses después de haberse firmado el acta de inicio de la Fase de Pre-construcción del proyecto. Esta gran obra, dirigida a la mitigación ambiental ante el Cambio Climático para la región, y que revindica unos de los ejes del Plan Nacional de Desarrollo como es la Justicia Ambiental, merece la mayor atención y es de esperar que haya acuerdos sensatos el próximo 7 de febrero en el diálogo que se sostendrá con la ministra Susana Muhamad González.
Bien por la nueva apertura de los canales para la oxigenación de El Laguito, con el compromiso del gobernador de Bolívar en la financiación total de la solución definitiva para que la comunidad goce de un área ambiental sostenible y ecoturística.
Sobre Protección Costera, los pronunciamientos contundentes contra la gestión de la Ungrd y la reunión con la Contraloría General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación y aquella entidad para este 8 de febrero, podrían significar desentrañar la realidad del proyecto y la hoja de ruta a seguir.
Se espera que este talante de voluntad política en el tema ambiental se mantenga y se refleje en el Plan de Desarrollo 2024-2027, de cara al mar, fijando al elemento agua como eje estructurante en la planificación de la ciudad, en armonía con el ordenamiento y movilidad sostenibles, articulado al liderazgo del Comité Ambiental de la Bahía de Cartagena, así como la inversión socioambiental de los recursos de Dow Química.
Es buen síntoma que Turbay haya reasumido funciones ambientales que estaban en el EPA, pues estos asuntos deben estar en la prioridad y bajo el liderazgo del alcalde distrital, sobre todo con miras a una mejor coordinación interinstitucional con Cardique, organismo con el que hay que fijar una hoja de ruta que compense, en la práctica, todo lo que la ciudad le aporta a su presupuesto.