Los cien años del natalicio del escritor y médico cartagenero Alfonso Bonilla Naar (1916-1978), pasaron desapercibidos en la región Caribe y el país, pero su obra y su legado enriquecen la heredad cultural de la ciudad y el país.
Bonilla Naar fue uno de los fundadores del Colegio de Cirujanos de Colombia y de la Sociedad Colombiana de Higiene Pública. Fue profesor y rector de varias universidades y director de diferentes publicaciones científicas. Se destacó por sus brillantes investigaciones sobre el cáncer.
Fue autor de novelas, cuentos y ensayos: Cuentos Impresionantes, ganó una mención honorífica en el Concurso Nacional del Cuento de 1958; la novela Viaje sin pasajero, finalista en el Premio de Novela Esso, y su novela La pezuña del diablo, ganadora del Premio Hispanoamericano en la celebración del cincuentenario de los juegos florales de Quezaltenango, en Guatemala. Esta novela sobre la Inquisición en Cartagena, llevada la televisión colombiana, fue elogiada por el Premio Nobel de Literatura 1967, Miguel Ángel Asturias, quien escribió el prólogo en la primera edición.
El escritor publicó además un poemario: Cuarzo, y preparó una antología de poesía colombiana junto con Óscar Echeverry Mejía. Presidió por dos años la Academia Hispanoamericana de Letras. Publicó el cuento de Navidad: Lucero.
Sus aportes a la ciencia, a las letras y al humanismo, son un ejemplo para las nuevas generaciones, y una oportunidad valiosa de redescubrir su obra y proponerlo como uno de los autores para la convocatoria anual “Leer el Caribe”, que de manera ejemplar impulsa el área cultural del Banco de la República, el Observatorio del Caribe y la red de profesores de español y literatura del distrito de Cartagena.
Es un autor cartagenero significativo en la historia regional y nacional, cuyas obras no han sido reeditadas, lo que imposibilita que las nuevas generaciones valoren la trascendencia de su aporte literario. Tuvo una sensibilidad e imaginación con las que exploró diversas disciplinas y se expresó en la narrativa, la poesía y el ensayo científico.
Escribir la novela La pezuña del diablo, fue una experiencia compleja no solo “porque relata historias donde la injusticia ocupó un papel protagónico, sino también y en mayor sentido, porque implica reconocer el sufrimiento y el error en que se encontraba sumido un pueblo que se vio subyugado ante la fuerza y el poder de otro al que supuestamente pertenecía y ante el cual debía corresponder con respeto y sumisión”, le contó a la periodista Catalina Rojas Ovallos.
Paradójicamente, Bonilla Naar murió de la enfermedad que tanto estudió y combatió: el cáncer, el 28 de diciembre de 1978 a los 62 años.
A Bonilla Naar hay que salvarlo de la ingratitud del olvido, reeditando sus obras.