Tal como lo señalamos en nuestro editorial del 20 de diciembre, aún hay margen para corregir lo relativo al marco de la formulación del PEMP; y los recientes hechos revelados por los consultores de este proceso de ciudad así lo confirman.
El 21 de diciembre el equipo consultor del PEMP denunció cambios sustanciales entre su producto entregado formalmente el uno de noviembre a la actual administración Distrital y lo radicado el 5 de diciembre por la Secretaría de Planeación en el Ministerio de Cultura.
Los documentos radicados por Planeación carecen de créditos y a pesar de conservar la introducción original, que hace referencia al contrato SPD-CM-001-2018, haciéndolo aparecer como autoría de la consultoría, realmente se trata de una verdadera “masacre editorial”, tal vez hecha a la carrera entre el 1 de noviembre y el 5 de diciembre de 2019.
Todo parece indicar que la Secretaría de Planeación habría omitido la visión original que le da sentido a todas las actuaciones urbanas propuestas por la consultoría; suprimido la argumentación histórica y modificado la estructura documental, descontextualizando los temas presentados. Así mismo, la propuesta ambiental, los criterios de delimitación, la reflexión sobre el paisaje cultural y la mitigación de riesgos.
También se denuncia que omitieron un capítulo completo y alteraron totalmente otro, que en su versión original contiene las fichas de más de 40 proyectos estratégicos para el Centro Histórico. Se indica que la Secretaría de Planeación se tomó la licencia de agregar todo tipo de contenido sin concertarlo con la consultoría ni con el alcalde (e) Pedrito Pereira, incluso agregando una norma que autorizaría 25 pisos de altura en el barrio Torices.
Procesos de ciudad como este, cuya trazabilidad de 15 años se ha recuperado recientemente, exigen una curaduría editorial seria. No tiene presentación que a última hora un esfuerzo interdisciplinario se reduzca a un documento de pocas visiones, y que se haya radicado a las carreras ante el Ministerio de Cultura, para socializarlo de prisa en la semana de Navidad sin sus autores y se publique la documentación en formato abierto en el portal web de la Alcaldía.
Si esto no tienen una mejor explicación, se trataría del desconocimiento elemental del protocolo editorial que exige una iniciativa de este calibre, así como un despropósito que explica por qué varias entidades y personas, como el Consejo Gremial de Bolívar (CGB), han exigido que se retire del Ministerio de Cultura todo el material radicado.
Tremendo reto asume la administración entrante de William Dau, que deberá conocer de primera mano todo el producto de consultoría elaborado por la firma del arquitecto Julio César Gómez Sandoval, para continuar con la gestión necesaria que le permita a Cartagena contar con la herramienta normativa y de monitoreo, para poner en valor su Centro Histórico con el debido acompañamiento del Ministerio de Cultura, así como la socialización que exige este macroproyecto de ciudad.
Cobra sentido la solicitud del CGB, de retirar el PEMP del Ministerio de Cultura.