Marilyn (*) tiene cuatro años viviendo en Cartagena y durante ese tiempo ha hecho de todo para sobrevivir junto con sus dos hijos, de 4 y 7 años, y su madre.
Con nostalgia recuerda aquella tarde en la que salió de su casa en Maracaibo, capital del Estado de Zulia (Venezuela), con destino a La Heroica, donde una amiga la esperaba con un supuesto trabajo estable en un almacén de ropa, pero solo le fue suficiente pisar la capital de Bolívar para darse cuenta que las cosas no eran como esperaba. Lea: Educación y Sisbén, los servicios más demandados en el Centro Intégrate
“Esa amiga me engañó porque no había tal trabajo, ella en realidad vivía en un prostíbulo y para allá me llevó. Me vine con mis hijos y mi madre, y lo que encontré fue una pequeña habitación y muchas necesidades”, cuenta la mujer, de 26 años.
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La madre cabeza de hogar, desesperada por llevar comida a sus pequeños, no tuvo otra que someterse a actos que nunca había realizado. “Me tocó hacer cosas que no quería, fue horrible, pero siempre quise salir de eso y lo logré”, añade.
Ahora trabaja de cocinera en un restaurante y está ahorrando dinero porque quiere montar uno propio, en compañía de su madre. “Mi mamá tenía restaurante en Venezuela, entonces queremos abrir uno con gastronomía venezolana e italiana, otra especialidad nuestra”, anotó.
Casos como el de Marilyn son muchos en la ciudad, pero no todas las veces tienen el mismo final.
Un blanco fácil
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), “la trata de personas incluye aquellas formas de explotación para el beneficio de un tercero, como la servidumbre por deudas, explotación sexual, el trabajo infantil, el trabajo forzado, el matrimonio forzado, la mendicidad forzada y la extracción de órganos. Se trata de una forma de esclavitud moderna y puede ocurrir tanto internamente en un país como internacionalmente”.
La Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, destaca que quienes deben abandonar su país por las condiciones sociopolíticas, pierden el apoyo de redes comunitarias, es probable que no tengan acceso a los servicios básicos e incluso, su situación jurídica podría ser irregular, por lo que se convierten en blanco fácil para la explotación
“Estos y muchos otros factores convierten a las personas refugiadas y otras desplazadas por la fuerza en objetivos fáciles para los tratantes, quienes se aprovechan de la precariedad de la situación de estas personas para explotarlas”, puntualiza Acnur.
*Nombre cambiado por petición de la entrevistada.
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Tenga en cuenta
La ley colombiana establece que la trata de personas es un delito que consiste en la captación, traslado, acogida o recibida de personas dentro o fuera del territorio nacional con fines de explotarlas y reconoce los siguientes como fines de explotación.
- La prostitución ajena.
- Los trabajos o servicios forzados.
- La esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud.
- La servidumbre.
- La explotación de la mendicidad ajena.
- El matrimonio servil.
- La extracción de órganos.