El domingo 30 de julio se celebra el Día Internacional contra la Trata de Personas, un grave delito que representa la violación de los derechos humanos y que en Colombia afecta principalmente a las mujeres.
Datos del Ministerio del Interior dan cuenta de que en el país, entre el 2016 y el 2019, fueron reportadas 592 mujeres como víctimas de trata, representando el 85% del total, mientras que 105 hombres fueron víctimas de este flagelo.
La explotación sexual y el trabajo forzoso son los principales fines por los que se captan las víctimas, lo que ayuda a explicar porque la mayoría de estas son mujeres. Lea: ¿Es migrante y no está afiliado al sistema de salud? Siga este paso a paso
El género y la edad determinan el propósito de la trata: las mujeres jóvenes (niñas y adolescentes) son víctimas de explotación sexual y prostitución forzada; mientras que un segundo grupo de niñas y niños son usados para trabajos forzosos o explotación en forma de mendicidad y producción de material de abuso sexual infantil.
Según el Ministerio del Interior, las principales regiones del país que aportan la mayor cantidad de víctimas al delito de trata de personas son el Eje cafetero, Bogotá, Valle del Cauca y Antioquia. De allí son llevadas a países de América Latina, el Caribe, Asia y Europa Occidental, y el 30% del total se concentra en solo seis países: México, España, China, Perú, Panamá y Ecuador. Lea: Periodistas de Cartagena, empoderados para narrar para la integración social
Colombia también es destino
Informes recientes indican que Colombia no es solo ‘origen’ o país ‘exportador’, sino que últimamente se ha convertido en destino para víctimas extranjeras.
En ese sentido y con el fin de evitar ser víctima de trata de personas, es importante tener en cuenta que las principales poblaciones en riesgo que requieren atención especial o protección adicional, son: mujeres y niñas; niños y adolescentes, las poblaciones migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo; trabajadores de la economía informal, estudiantes, minorías étnicas y población LGBTIQ+.
El Protocolo de Palermo, firmado en Palermo (Italia) en el año 2000, definió el concepto de trata de personas como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otras, con fines de explotación”. Lea: Trata de personas en Cartagena, dentro de la agenda del Gobierno nacional
Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.
Trata de blancas
Este término se ha utilizado históricamente para referirse específicamente a la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. Pero es una expresión errónea, y no debe usarse en ningún contexto, pues solo hace referencia a la explotación sexual de víctimas de piel blanca. El problema de es que puede dar a entender que solo las mujeres con ciertas características son víctimas de trata (un concepto racista). También lleva al error de pensar que el único fin de la trata es la explotación sexual, cuando la realidad es mucho más amplia.
Trata de migrantes
Se refiere a la trata de personas que involucra la facilitación ilegal del cruce de fronteras internacionales, como lo hacen por ejemplo los coyotes, a menudo con el propósito de explotar a las personas migrantes vulnerables.
Los traficantes pueden engañar a los migrantes, prometiéndoles una vida mejor o oportunidades de trabajo, pero luego los someten a condiciones de explotación, trabajo forzado o esclavitud. La trata de migrantes es un problema particularmente grave en las rutas migratorias irregulares y peligrosas.
La gran diferencia entre “tráfico” y “trata” radica en que el tráfico atenta contra las leyes del Estado al que se ingresa irregularmente, mientras que la trata atenta contra los derechos humanos de una persona.
