Hace 55 años llegaron al barrio El Pozón las primeras familias campesinas provenientes de municipios de Bolívar y Sucre. En territorios montañosos y desolados, empezaron a construir parcelas para cultivar arroz que sirviera de sustento propio.
En esta zona, las matronas asumían el papel de recoger y pilar el arroz para que sus esposos lo comercializaran en las arroceras de Cartagena.
Hoy, a pocos días del aniversario número 55 del barrio, se desarrolla la quinta edición del Festival del Arroz Pozonero, una celebración tradicional organizada por las Juntas de Aniversario, para resaltar el apoyo que las mujeres del barrio, desde sus inicios, dieron a sus esposos y la forma en que ellas asumieron el liderazgo para aportar al sustento familiar. También te podría interesar: El Darién, sufrimiento para mujeres y niñas
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El festival desde dentro
Desde el 2020 hasta la actualidad, el foco principal del festival, como su nombre lo indica, es el arroz, pero a lo largo de 5 días, durante la exposición gastronómica, se efectuarán varias actividades, como conversatorios articulados con las fiestas de la Virgen de La Candelaria, o con los picós y su papel en el encuentro recreacional del barrio.
También se realizarán concursos, entre ellos, el certamen de Chica Pilandera 2024; shows de talentos que definirán a los mejores cantantes, actores y bailarines del barrio; conciertos de música cristiana y tradicional; además eventos folclóricos que culminarán la celebración.
Un momento de integración
Dentro de la nutrida agenda, para hoy está contemplado realizarse una actividad donde el tema central será el arroz colombo-venezolano, sus características y forma de preparación, dedicado a todos los migrantes venezolanos que hace algunos años habitan en el barrio, como un medio para resaltar solidaridad y la integración, en zona de Cartagena con alto flujo de migrantes. El evento es a las 8 a.m.
Posterior al conversatorio, habrá una actividad pedagógica, en la que las matronas contarán la historia del barrio a los más jóvenes, incluyendo las nuevas influencias que la migración ha dejado, para que ellos pinten, en conjunto, a su comunidad conforme a sus sueños.
La historia del barrio El Pozón sigue en construcción y, poco a poco, con actividades como estas celebraciones tradicionales, se promueve un futuro en el que migrantes, colombianos y retornados, alcancen la prosperidad, integración y unión. Lee también: Diez reflexiones sobre migración y empleabilidad