Pa’lante chamos y chamas


Estudiar, un sueño cumplido para José

Después de migrar siendo un niño, José se preparó para ganar una beca que le permitiera estudiar y transmitir mensajes de integración.

En medio del fenómeno migratorio encontramos historias de valentía, resiliencia y aprendizaje, protagonizadas por personas reales que a veces son adultos y otras veces son niños. José Guerrero es uno de ellos.

Corría el año 2016 cuando José y su familia cruzaron la frontera. En ese entonces el joven tenía 11 años y dejó atrás su vida en Caracas, Venezuela, para visitar a algunos familiares que residían en Colombia.

El viaje, inicialmente programado para durar apenas 15 días, se extendió a un mes, luego a dos y, aún hoy, 8 años después, el tiempo corre sin opciones de retornar.

La decisión de quedarse fue impulsada por su familia, pero tomada por su madre, quién decidió que necesitaban reconstruir su vida y buscar un mejor futuro para todos. También te podría interesar: El Darién, sufrimiento para mujeres y niñas

Una nueva vida

“La adaptación fue difícil al comienzo, pero luego todo mejoró”, comenta José mientras cuenta su historia.

Lo primero que encontró al intentar comenzar su nueva vida fueron desafíos. Fue rechazado por muchos colegios donde intentaba entrar para continuar sus estudios, debido a la falta de documentos y la incertidumbre sobre su permanencia en el país. Sin embargo, después de algunos meses logró continuar su bachillerato.

“En esta nueva escuela me enamoré de estudiar”, dijo mientras sonreía. Al mismo tiempo encontró profesores que aumentaron su pasión por el conocimiento, algo que lo llevó a involucrarse en grupos de investigación del Programa Ondas, donde descubrió su amor por la tecnología y la comunicación, llegando incluso a aprender lenguaje de señas para interactuar con las personas no oyentes con las que trabajaba.

Tras 4 años de escuela, finalmente llegó el momento de escoger una carrera universitaria y, después de algunas dudas iniciales, sus profesores le sugirieron inscribirse a la beca otorgada por el programa Ondas.

José se inscribió y, después de 3 semanas de espera, fue seleccionado como ganador de la beca, que cubría el 100% de su matrícula universitaria, en la Universidad Tecnológica de Bolívar.

Proyectando su futuro

“En los grupos de investigación trabajé con las TICs, números y sistemas de automatización, así que todos creían que estudiaría alguna ingeniería, pero cuando vi el pénsum de comunicación social me decidí por esa carrera”, explica José.

En la universidad, su nuevo hogar, José encontró un ambiente acogedor, en el que pudo mostrar su valor y combinar sus habilidades tecnológicas con su deseo de compartir conocimiento y promover la comunicación entre diversas personas, llegando incluso a soñar con realizar un intercambio con otras ciudades y países, para invitar a todos a seguir sus sueños, sin importar lo difícil que puedan ser. Lee también: Cartagena fortalece la inclusión con un apoyo integral a migrantes

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