Pa’lante chamos y chamas


‘La Pepiada’, el emprendimiento que germinó en la pandemia

Una colombiana, retornada de Venezuela, se inspiró en las tradicionales arepas de ese país para crear su emprendimiento en Cartagena y lo bautizó ‘La Pepiada’. Esta es su historia.

HERMES FIGUEROA ALCÁZAR

21 de septiembre de 2023 07:00 AM

Nada más emblemático de Venezuela que una arepa con los sabores de ese país y es ese mismo platillo el que inspiró a una colombiana a crear su propio emprendimiento en Cartagena. “Se trata de un lugar que hace honor a un país tan especial para mí, porque le tengo un amor muy profundo a Venezuela. También fui migrante allá, me recibieron con los brazos abiertos y fui feliz, esto es una manera de retribuir”, explica María Eugenia Clavijo Cabrales, la protagonista de esta historia.

El lugar está en pleno Centro Histórico, en la Calle del Porvenir. Son solo 30 metros cuadrados, pero los aromas que salen del local son suficientes para atraer a nativos y turistas, especialmente a venezolanos que se sienten en casa. Se llama ‘La Pepiada’, igual que una de las arepas venezolanas más populares: Reina Pepiada, cuyo relleno incluye pollo desmechado, mayonesa, aguacate, sal y pimienta, pero tiene varias versiones, según el gusto.

Dicen que ese nombre surgió cuando Susana Duijm, una Miss Venezuela, acudió a una ‘arepera’ en Caracas, con un vestido de pepas y pidió una arepa con pollo y aguacate. Entonces, el dueño del local bautizó esa presentación como ‘Reina Pepiada’ y hoy es la más pedida.

Las arepas que se venden en “La papiada” transportan a Venezuela. //Foto: Redes sociales
Las arepas que se venden en “La papiada” transportan a Venezuela. //Foto: Redes sociales

Enamorada de Venezuela

María Eugenia es una administradora turística barranquillera, emprendedora, con profunda vocación de servicio, quien, por asuntos temas de su padre, vivió 10 años en Venezuela, país a donde llegó a sus 19 años y que terminó amando con toda su “alma y corazón”.

Se casó con un venezolano y fue en un cumpleaños de su esposo cuando nació su primera relación con las arepas. Él quería que ella prepara este plato para la celebración. “No tenía ni idea de cómo hacerlas, pero desde ese día empezó el viaje con las arepas”, recuerda.

Sin embargo, la vida dio un giro para ella. Sus padres fallecieron en Venezuela y en 2017 llegó a Cartagena. Años después, ya en pandemia, María Eugenia, que ya administraba un hotel en el Centro Histórico, tuvo la idea de distribuir en Castillogrande otro tipo de arepas tradicionales en Venezuela llamadas cachapas. En ese barrio se encontró con unos amigos y todos querían comer las arepas, los invitó a su casa, pero el temor al COVID impidió el encuentro.

“Recuerdo que cogí 500 gramos de carne desmechada y una docena de arepas preasadas, se las mandé a un amigo mío y él le contó a otros. El boca a boca empezó a hacer efecto y la gente empezó a pedirme arepas. En pandemia abrí una página en Instagram, creé un menú y de pronto un día me entró un pedido para el barrio Manga y me dije: ¿Qué es esto? La primera semana vendí 250 mil pesos, en la segunda más de $400 mil; en la tercera, $600 mil y al mes $1 millón, en arepas. No lo podía creer. Me entraban mensajes los fines de semana para pedidos a domicilio, no sabía dónde eran las direcciones”, explica.

En diciembre de ese año, le dijo al chef del hotel que administraba: “Mira, me está yendo bien con las arepas y tengo ganas de montar un ‘chuzo’, pero no tengo experiencia en comidas rápidas. Él me dijo, ‘aquí a la vuelta van a desocupar un local y es perfecto para tu negocio’. Ahí funcionaba un negocio de una marca reconocida y cuando los dueños se divorciaron dejaron el local tirado, con neveras, congeladores, cámaras de seguridad, con todo y me dije: este es mi local. Firmé el contrato, arreglé el local, lo pinté, compré los chocoritos que necesitaba y lo abrí. La historia empezó con 5 personas, nada más...”, precisa.

María Eugenia y sus empleados. //Foto: Cortesía
María Eugenia y sus empleados. //Foto: Cortesía

Un sitio original

Es tanto el empeño de María Eugenia por mantener la autenticidad de su negocio que se ofrecen, al menos, 17 tipos de arepas con ingredientes 100% venezolanos, al igual que los nombres de los rellenos. De hecho, esta autenticidad le permitió abrir un local nuevo en Bocagrande y contratar a más empleados. El local del centro se abrió el 3 de febrero de 2021 y el de Bocagrande el 19 de junio de 2023.

María reconoce que buena parte de su éxito está en los 13 empleados que tiene en los dos locales. Seis de ellos son venezolanos y el resto colombianos, algunos de ellos retornados de Venezuela y otros migrantes, como la cocinera, que laboró con su madre en Caracas. La mayoría son mujeres cabeza de familia y solo un muchacho rompe la hegemonía femenina. Él fue contratado para atender ‘La Pepiada’ del Centro, que abre en las madrugadas y por seguridad se pensó en un hombre. “Abre en las madrugadas porque en el Centro hay muchas discotecas, bares y la gente sale de la rumba, de los sitios nocturnos y van a comer en ‘La Pepiada”.

De sus empleados venezolanos dice que “son personas con realidades muy duras, que llegaron en condiciones complicadas. Es gente buena, luchadora. Para ellas es una felicidad trabajar aquí, en un lugar donde la protagonista es la comida de su país”.

María Eugenia estudió administración de empresas turísticas en Caracas y empezó su carrera con la cadena Intercontinental, en Tamanaco, en la misma capital. Luego estudió francés fuera de Venezuela y retornó radicándose en Valencia. Después se casó y se fue a vivir a Guatemala, en Centroamérica, donde hizo radio, televisión, comerciales de TV, trabajó con compañías de publicidad exterior y montó un restaurante en El Salvador. “Realmente pasé 20 años fuera de Colombia”, dice.

Proyecciones

“Quiero seguir expandiéndome, teniendo más gente venezolana”, dice. Le gustaría abrir otro local en el Centro, ya que su primer local se quedó corto.

De sus clientes tiene los mejores recuerdos. “Ha sido emocionante ver a gente llorar de nostalgia al probar las arepas que los transportan, con el paladar, a su querida Venezuela”, asegura emocionada María Eugenia.

Todo el que visita “La pepiada” disfruta de la mejor tradición venezolana. //Foto: Redes sociales
Todo el que visita “La pepiada” disfruta de la mejor tradición venezolana. //Foto: Redes sociales

El ambiente es venezolano

El ambiente de los locales de María Eugenia está lleno de imágenes de Venezuela. Se destacan el Cerro del Ávila, la emblemática montaña caraqueña, panorámicas de Caracas y lógicamente el logo de su negocio, el cual está hecho con su caligrafía. En el local de Bocagrande hay una pequeña frase escrita con luces de neón y los colores de la bandera venezolana, que dice: “Llevo tu luz y tu aroma en mi piel”, un fragmento de la canción ‘Venezuela’, del reconocido cantante venezolano, Luis Silva, porque en ‘La Pepiada’ todo sabe, huele y suena a Venezuela.

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