Pa’lante chamos y chamas


La proeza de salir adelante “con las uñas”

Cuando creyó que la vida le florecía, un vendaval de pesares se posó sobre el camino de Nelfidia. Desde entonces ha combatido sus tragedias y vive con la esperanza de construir un futuro mejor.

DIEGO ALONSO ROSALES NEGRETE

28 de septiembre de 2023 08:00 AM

Todos tenemos un tiempo que evocamos con total felicidad. Para Nelfidia Márquez esa época fue en 2016, cuando la vida le sonreía. Vivía con sus padres colombianos, sus dos hijas y esposo en Maracay, Estado Aragua, Venezuela. Era maestra de preescolar y tenía un emprendimiento de belleza con clientela también en Colombia, por lo que viajaba constantemente entre los dos países.

El nombre del emprendimiento es ‘Mavenfac Nails’ y “representa lo que soy: manicurista, vendedora y facilitadora”, afirma. Además, le brindaba educación a mujeres interesadas en aprender “el arte de las uñas”, para que “pudieran salir adelante”, añade.

Gracias a su emprendimiento pagó su carrera en pedagogía y sacó adelante a su familia. Tenía casa propia y, al menos, unas 15 empleadas solo en Venezuela. Era una época próspera hasta que una primera tragedia golpeó su puerta.

Nelfidia ha conseguido sus implementos de trabajo gracias a su esfuerzo. //Foto: Cortesía.
Nelfidia ha conseguido sus implementos de trabajo gracias a su esfuerzo. //Foto: Cortesía.

Génesis de una crisis

Iniciaba el 2019 y su vida de repente cayó en un abismo, cuando un aumento de presión arterial súbita le causó una parálisis facial y la puso en riesgo de morir. En esos momentos, Iván Pedraza, su esposo, estaba en un viaje de trabajo en Colombia y ella se encontraba sola con su hija menor, por lo que, en vez de quedarse hospitalizada, decidió escapar del hospital para cuidar de su pequeña.

Nelfidia inició terapias para su parálisis, pero en ese punto crítico una mala noticia le sobrevino: su madre, Vera Cassiani, tenía cáncer. La mujer era de edad avanzada y la enfermedad ya había hecho metástasis en más del 70% de sus órganos. A pesar de esto, Nelfidia aseguró que su madre “nunca perdió su alegría y siempre me impulsó a luchar por mis sueños”.

Nelfidia se empeñó en conseguir un tratamiento que estabilizara a su madre. Sin embargo, sus esfuerzos no dieron frutos, ya que unos meses después, Vera murió y Nelfidia se sumió en una tristeza de la que, aún hoy, no escapa.

El shock por la muerte de su madre duró algunas semanas, pero al reaccionar, Nelfidia notó que ya nada la ataba a Venezuela. Su madre había muerto, el país cada día estaba peor y su esposo llevaba un tiempo viviendo en Colombia por trabajo, así que, sin pensarlo dos veces, migró. Nelfidia tomó la mano de su padre, de sus hijas y, caminando entre trochas, buscaron la ‘gloria’.

Una nueva vida en Colombia

La larga travesía no mermó la esperanza de su corazón. Nelfidia, su padre y sus hijas, esperaban llegar a un lugar donde todo mejorara, pero se encontraron de frente con el rechazo, la discriminación y, sobre todo, con la pandemia en su etapa inicial, que destruyó sus expectativas.

El tiempo pasó y la pandemia redujo sus oportunidades laborales. “Las clientas no me dejaban entrar a sus casas y decían que las iba a contagiar por venir de Venezuela”, detalló afectada Nelfidia, quién para sobrevivir por dos años tuvo que vender yogures, hallacas y pan, todos con recetas venezolanas.

Cuando la pandemia menguó, creyó que podría volver a la normalidad, a sus uñas, pero en febrero de este mismo año 2023, su esposo, Iván Pedraza, enfermó.

La otra tragedia

“El diagnóstico decía que tenía hepatitis b, hepatitis c, cirrosis hepática y un tumor en el hígado”, narró Nelfidia, que enfrentaba un reto más desalentador, pero con expectativas medianamente buenas. Solo debían conseguir la cura.

Lo que siguió fue lamentable y la llenó de impotencia. La EPS tardó en agendar las citas, puso obstáculos para entregar los medicamentos y, además, el personal administrativo decía que Iván no tenía cura, “mientras que el doctor decía que sí”, detalló.

Con la “negligencia” de la EPS, la salud de Iván empeoró y, al final de sus días, todo era una agonía. Solo 4 meses después del diagnóstico, falleció, dejándola sola a ella y a sus hijas. Nelfidia aprendió a soportar el dolor de la muerte de su esposo para apoyar a sus hijas y hacer lo que alguna vez hizo su madre con ella: impulsarlas a luchar por sus sueños.

Además de apoyar a sus hijas, decidió poner todo su foco en su crecimiento personal y en su emprendimiento de uñas, por esto, decidió convertirlo en un negocio legalmente constituido, uno en el que sigue buscando ofrecer oportunidades y aprendizaje a quien lo necesite.

Los diseños que realiza Nelfidia van dirigidos tanto a mujeres trabajadoras, como a amas de casa. //Foto: Cortesía.
Los diseños que realiza Nelfidia van dirigidos tanto a mujeres trabajadoras, como a amas de casa. //Foto: Cortesía.

Volver a empezar

El camino es todo menos sencillo “y más ahora que soy mamá y papá a la vez”, dice. Ella se mantiene positiva gracias al apoyo de su familia. Su hija mayor, Naibi, es administradora en una empresa de la ciudad, mientras que su hija menor, Ivana, enamorada de la estética, recibe clientes y los atiende con el mismo amor que su madre, todo esto mientras termina su bachillerato.

“Los clientes dicen que tengo una calidad garantizada en mis manos”, explica Nelfidia con entusiasmo y agradecimiento, ya que por ellos puede salir adelante. “Son alrededor de 50 o 60 que siempre están ahí conmigo y les agradezco mucho por eso” detalla.

La venezolana le agradece a Colombia por brindarle refugio, siente orgullo de lo que ha conseguido y, a pesar de todas sus tragedias, mantiene la esperanza viva. Todos los días agradece a Dios, incluso por las situaciones difíciles. Al despertar, siempre se repite a sí misma: “Dios no da las cosas como uno quiere, sino como lo necesitamos”.

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