Se cumplió en el Concejo la esperada audiencia pública al controvertido proyecto de acuerdo 066 “por medio del cual se adopta el mes de la Biblia en el Distrito”.El proyecto fue presentado por la bancada de La U, y es liderado por la concejal Duvinia Torres.A la jornada asistieron 19 personas creyentes, predicadores, conversos, de distintas entidades, iglesias y profesiones, quienes defendieron la necesidad de acoger el proyecto como guía para los niños, jóvenes y las familias, dando testimonio de cómo cambiaron sus vidas a través de la lectura de la Biblia.La audiencia es el primer paso del curso del proyecto en la Corporación, con miras a brindar fundamentos como antesala del primer debate en la Comisión Tercera, y segundo debate de aprobación en plenaria, en donde cada concejal dará su voto por el sí o no.
La posición del ponenteEl concejal Antonio Salim Guerra, coordinador de ponentes del proyecto, consideró que el proyecto, “va por buen camino y en la próxima semana se entregará la ponencia de primer debate”.En la apertura de la audiencia, Salim Guerra, explicó que, “los concejales debemos tener total tranquilidad con el aspecto constitucional del proyecto.La Constitución de 1886, escrita por el expresidente Rafael Núñez, invocó el nombre de Dios como fuente suprema de toda autoridad; el mismo Núñez en la primera estrofa del Himno Nacional escribió ‘comprende las palabras del que murió en la cruz’.“Tenemos claridad cuál era el Dios de Núñez, el único Dios. Igualmente en la Constitución del 1991, sus líderes Álvaro Gómez y Horacio Serpa, conservador y liberal respectivamente, escriben en el preámbulo de la Constitución e invocan la protección de Dios, y en la Ley 133 de 1994 en su artículo segundo se lee que ninguna iglesia o confesión religiosa es ni será oficial, sin embargo el Estado no es ateo ni indiferente ante los sentimientos religiosos”.Para Salim Guerra, “hay más de 40 municipios de Colombia en donde ya existen acuerdos distritales, yo no veo dónde se violarán los derechos ciudadanos porque la Biblia no se impondría, se recomendaría”.
Concejales opuestosAunque el concejal Pastor Jaramillo, es un católico que asiste a la congregación de Carismáticos de Cartagena, sostiene que hay que ajustarse a las normas de la función pública y la Constitución. Esta postura es apoyada por el concejal y también abogado David Múnera.“Como servidores públicos estamos obligados por la Constitución y es nuestro deber legal aceptar las opiniones de todos los ciudadanos independiente de si están basadas en creencias religiosas o en postulados científicos; pero a la par hay que analizar a la luz de lo Constitución en su Artículo 19, que todas las confesiones e iglesias son igualmente libres ante la ley y que la sentencia C350 1994, que dice que nuestro Estado es laico lo que se desprende de un conjunto de valores y principios, los cuales no nos permiten consagrar una religión en particular”.
Opinan participantesPara el exconcejal Javier Bustillo, “el proyecto es coherente con el artículo 22 de la Constitución que dice que la paz es un derecho y un deber obligatorio; y la Biblia es un instrumento de paz, y en una ciudad donde la estabilidad de la familia como institución está en crisis, y por consiguiente la derivación de flagelos como la violencia intrafamiliar, el pandillismo, la drogadicción, hurtos, intolerancia y abusos de menores, entre otras problemáticas, para ellos es la Biblia un catalizador capaz de desactivar el ascenso de todos esos males”.“No puede entenderse que un Estado laico es aquel contrario a la religión o una negación de la creencia por parte del pueblo”, dijo Bustillo.Para el sacerdote Norberto Castillo, “los sacerdotes católicos desde las iglesias tienen de frente y a la mano todos los problemas sociales, como la violencia intrafamiliar, el pandillismo, el delito, y la Biblia es el único instrumento que sirve para reconstruir dignidad en la gente”.Castillo, quien también es psicólogo, dice que usa la Biblia para ayudar a sus pacientes y a sus feligreses. Por ello considera que es un método de transformación social.“No es una terapia lo que ayuda a reconstruir familias, no es solo un consejo y una palmadita en la espalda, se trata de la lectura de la Biblia, que reconstruye vidas, con la fuerza de la palabra de Dios”.El pastor Jhonny Copete por su parte, puso ejemplos de fieles asistentes a sus iglesias y de cómo transformaron sus vidas, después de haber estado en el delito y la depravación.

