El video en el que el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, habla ante una comunidad sobre el cuidado de los hijos, motivó una discusión en el Concejo de Cartagena sobre la familia y la violencia en Cartagena.
El concejal Javier Curi se refirió a la última inversión anunciada para el barrio El Pozón, con la construcción de una estación de Policía, cuyo costo será de $17 mil millones y aprovechó para recordar a Char, expresando que no todo es inversión en obras, sino la inversión en la familia y el cuidado de los hijos.
“Yo tengo una hija de 15 y un hijo de 16, y me comunico con ellos permanentemente. Les pregunto con quién andan, quiénes son los papás de los amigos de tu hijo, de tu nieto; porque ¿de qué sirven esta vías, los parques. Debemos saber con quién hablan nuestros hijos, que le traigan buenos ejemplos; porque de qué sirve Barranquilla de frente al río, si a la futura generación no los cuidamos, no los atendemos; entonces estamos construyendo una ciudad llena de delincuentes”, dice Char en el video que se viralizó por las redes.
“Me piden que ponga más policías, más motos, más alarmas, ¿para qué?, para capturar a ese hijo tuyo que está, que nació en ese hogar o en aquel y que no lo atendimos, no le dimos cariño, que fue abandonado”, cuestiona el alcalde barranquillero.
“Char propone que la solución está en el amor y el cariño desde la familia; y gracias a él hoy vemos el impresionante desarrollo de nuestra ciudad vecina, pero dice que no todo es la infraestructura, el cemento gris”, apuntó el concejal Curi.
Que Distrito invierta más
El concejal cuestionó que se hable de las obras en El Pozón anunciadas, como la estación de Policía, y unas obras conexas complementarias con recursos del Ministerio del Interior, pero no se hable de la inversión social.
“Se trata de habilitar 200 agentes de Policía para las casi 60 mil personas que habitan El Pozón. ¿Qué está pasando con el tejido social?; ¿qué está haciendo el Distrito por rescatar esa unidad social que es la familiar?. El Gobierno tiene que hacer un esfuerzo, porque aquí lo que vemos son acciones lánguidas y tenues de poco impacto; mientras no logremos recuperar el tejido social tendremos la Cartagena que no queremos”, dijo el concejal.
Invitó a que se refuercen los programas sociales y el trabajo social en la recuperación de la familia, a hacer realidad un observatorio de la familia, y revisar las inversiones y el trabajo de secretarías como la de Participación Ciudadana.
A su turno, los concejales conservadores David Caballero y Rafael Meza apoyaron lo dicho por Curi. “Debemos volver a la urbanidad de Carreño, a los buenos modales; hoy vemos que en los vecindarios pocas personas se conocen con su vecino; recuerdo que antes íbamos a ver partidos de béisbol, y la gente se iba caminando y nadie se metía con nadie; hoy por los problemas de inseguridad eso no se puede hacer”, expuso Meza.
“Yo he visto a jóvenes con celulares de alta gama y los padres ni siquiera les preguntan de dónde lo sacaste; la familia es lo primero; uno tiene que preguntarle a sus hijas de dónde sacó para comprar ese pantalón. Desde la familia podemos evitar que haya pandilleros”, opinó el concejal Caballero.
Aumento de la intolerancia social
El profesor universitario Fredi Goyeneche, director del Centro de Observación y Seguimiento del Delito, Cosed, como experto en el tema de la violencia dijo que el centro dará a conocer un documento elaborado en 4 meses, en el cual se interpreta la violencia intrafamiliar en Cartagena. Sobre el pandillismo y la violencia intrafamiliar dijo que hay un crecimiento de la intolerancia social.
Para el profesor el concepto de intolerancia “se diluye en la cotidianidad por su uso continuo y por lo mismo pierde significación en todo el impacto social”. “Esas cifras de crecimiento tan vertiginoso de la violencia intrafamiliar en Cartagena nos dice que el problema está surgiendo a partir del mismo núcleo familiar; en una fragmentación de tal grado que se expresa en pandillas y se hace más complejo por la deserción escolar”, dijo Goyeneche.
“Los hijos están siendo producto de violencia y esa violencia se incorpora en el Ethos (ser) de la persona, porque violencia es un proceso de aprendizaje, así como se aprende a hablar, también se puede aprender a ser violentos. Es ahí donde vienen las disfuncionalidades y los desarraigos en el concepto de familia”, explica.
Sobre la poca inversión social Goyeneche dice: “Las políticas son de tres niveles: de choque o inmediatas; estructurantes que hacen que las cosas se mantengan; y políticas de sostenibilidad en donde hay una irrigación de recursos y una atención permanente; pero cambian los gobiernos y cambian los planes de desarrollo, lo programas y los proyectos”.
Frase:“La resocialización en el caso de las pandillas, no se hace en tres meses, no corresponde a un proyecto dentro de un programa; sino a una política de mediano y largo plazo”, Fredi Goyeneche




