Han sido más de diez largos años los que han pasado desde que empezó el polémico proceso por la venta de un predio en el llamado polígono Las Velas, en el barrio El Laguito.
Un proceso que ha captado la atención, teniendo en cuenta además que una de las procesadas es la exalcaldesa Judith Pinedo Flórez. Un proceso por el que han pasado cuatro fiscales y cuatro representantes del Ministerio Público, y que está a un paso de definirse.
Esto luego que ayer terminara la etapa de alegatos finales, que se llevó varios días de audiencias extensas, donde las partes dieron sus estocadas finales para convencer al juez Segundo Promiscuo de Turbaco con sus argumentos.
Todo comenzó en el 2009, cuando la entonces alcaldesa Judith Pinedo autorizó la venta de un predio en El Laguito. Una denuncia instaurada por Juan Diego Useche, que tenía un negocio de carpas y silla-camas junto al Hotel Las Velas (hoy Hotel Dann), dio paso a la investigación de esa venta, pues la queja indicaba que se había vendido un bien de uso público, “un pedazo de playa”.
Eso es lo que sigue alegando la Fiscalía, aunque la defensa de la exalcaldesa, así como los abogados de los demás procesados, alegan que lo que se vendió fue un lote baldío, declarado así en 1999 en torno a una política nacional de bienes baldíos para generar ingresos a los municipios.
Precisamente, quien hizo todo el proceso técnico para lograr que ese predio y otros en la ciudad fueran declarados baldíos fue Giovanni Torregroza, uno de las personas a las que la Fiscalía acusó por peculado por apropiación y contrato sin el cumplimiento de los requisitos legales.
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En los alegatos presentados en la audiencia de ayer, Torregroza indicó que el predio que ocupó indebidamente el Hotel Las Velas se declaró baldío y así fue registrado en instrumentos públicos en 1999. Este explica que no es un bien de uso público porque está detrás de la línea del rocado que viene de la escollera y que está en zona urbanizada.
“Los polígonos están delimitados y están fuera de la línea de la Dimar”, señaló Torregroza, refiriéndose a un estudio que hizo la Dimar tras la denuncia por la venta del predio.
A eso mismo se refirió su abogado, Antonio Laitano, quien explicó que los estudios de la Dimar se hicieron en el lote contiguo al polígono Las Velas, es decir, que no habrían tenido en cuenta al predio vendido.
“Jaime Arturo -perito de la Dimar- dijo que no revisó el área de piscina del Hotel Las Velas. Dijo que la playa está desde la línea más alta de la marea, hasta el muro donde comienza el Hotel Dann, porque ya ese era otro tipo de terreno. Hay errores argumentativos cimentados en una serie de falacias. No es verdad que la defensa quiere confundir que son dos terrenos distintos. El capitán Víctor Hurtado -una de las personas que dio su testimonio en este caso- se apoyó en estudios de los dos peritos de la Dimar y estos lo desmintieron”, dijo Laitano.
Así mismo, también presentó sus alegatos el defensor de Judith Pinedo, el penalista Enrique Del Río, pidiéndole al juez que la absuelva.
“Señor juez, usted tiene una misión donde va a decidir sobre el bien y el mal, sobre lo que es y no es, y esa decisión encarna una responsabilidad enorme. Por eso usted no le puede creer a la Fiscalía, ni a la defensa. Debe creerle a la evidencia, porque eso es lo que va a permitir su tranquilidad espiritual y legal (...) Quedó acreditado mediante prueba científica, en especial, la pericia del IGAC nacional, que los 243,75 metros cuadrados del baldío polígono de Las Velas se encuentran en la piscina del Hotel Dann y no en la zona en la que funcionaba el establecimiento Sunset Beach.
“Este último sí es bien de uso público y sí fue inspeccionado por la Dimar, pero no fue objeto de declaración de baldío y tampoco de enajenación. Es más, su área es distinta, mide 583.64 metros cuadrados. Todo este proceso implica un desgaste que nació de una confusión que, extrañamente, ha perdurado tanto”, sustentó Del Río.
También intervino el abogado Wilson Cadena, apoderado de Luis Édgar Restrepo, gerente del Hotel Las Velas (hoy Hotel Dann).
Este indicó que todo empezó porque un año antes de la venta del predio en cuestión hubo problemas entre Luis Édgar Restrepo y Juan Diego Useche, quien tenía un negocio de carpas junto al Hotel Las Velas.
“Un año antes de la venta hubo problemas porque en el sitio donde trabajaba Useche hurtaron a huéspedes por medios informáticos y por eso capturaron a uno de sus trabajadores. Por este tema fue la discordia. Hubo delitos que ocasionaron problemas con la Promotora Inmobiliaria Dann”, indicó Cadena, dejando entrever que ello habría motivado la denuncia por la venta del predio en el polígono de Las Velas, dado que Useche fue desalojado de esta zona.
Cadena dice que se confundió el predio donde Useche tenía el negocio Sunset Beach, con el que se vendió, que está dentro del Hotel Las Velas.
“Debo mencionar también que la defensa de la señora Vivian Eljaiek -una de las procesadas y quien fue secretaria de Hacienda en la administración de Judith Pinedo- aportó una prueba en la que consta que ese predio que se vendió no hace parte de una reserva forestal”, dijo.
Respecto al argumento de la Fiscalía de que el lote se vendió por un precio menor a lo que podría costar debido a que está frente a la playa (se vendió por $256 millones), Cadena recordó que desde 1999, cuando se declaró el predio como baldío, “fiscalmente estaba previsto por un precio de $175 millones”.
Y añadió: “Eso significa que cuando el ingeniero Rafael Ceballos -quien es otro de los procesados- dijo que el predio estaba en $207 millones, emitió un avalúo correcto”. Alegó que esto fue respaldado por los avalúos que hicieron dos peritos de la Lonja.
“El fiscal dice que es un avalúo amañado, pero no tiene ningún otro avalúo que contradiga el que se le hizo al predio en el polígono Las Velas. Además, se constató que hay avalúos de otros predios en el mismo sector que cuestan menos”, precisó por su parte Wladimir González, abogado del ingeniero Rafael Ceballos.