Antonio Sanguino, senador de la Alianza Verde, estuvo en Cartagena y en Bolívar exponiendo el decálogo político y programático de la Coalición Centro Esperanza, específicamente: ¿Cómo pretenden reformar el país por medio de una política alternativa y de centro.
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¿Cuál es el eje de su recorrido?
Cimentar el 2022, el año del cambio en Colombia. Me gusta conectar ese año crucial con el 22, mi número en el tarjetón. Este recorrido busca conectarnos con los problemas, con las demandas de la ciudadanía del Caribe, y particularmente las de Cartagena y Bolívar.
Venimos a Cartagena por temas álgidos como la crisis de los peajes interurbanos y el de Turbaco; el problema de la Protección Costera, un proyecto que apenas inicia y ya tiene sus inconvenientes contractuales. Personalmente adelanté acciones en los entes de control con relación a la contratación a dedo con un sobrecosto inicial de 20 mil millones de pesos. 140 mil a 160 mil se celebraron en ese macroproyecto costero.
Siempre hemos estado preocupados por la gobernabilidad de Cartagena. Es la segunda ciudad más importante del país, por lo que el colapso institucional, la corrupción, el clientelismo y la inestabilidad administrativa no deben permitirse y deben acabarse, ya inciden directamente en la calidad de vida de locales y foráneos.
Es un crítico acérrimo de los peajes.
En Colombia tenemos un modelo de concesión vial totalmente leonino (injusto para alguna de las partes) para los ciudadanos. Las concesiones viales asaltan el bolsillo de los ciudadanos. Tenemos los peajes más caros de Latinoamérica. El estándar continental es que haya peajes con una distancia mínima de 100 kilómetros. Acá se ven peajes con una distancia menor a 20 kilómetros. Un absurdo.

Tenemos una falta de control en el aumento de las tarifas de los peajes, por lo que tramitamos un proyecto de ley que oficialice medidas de distancia bajo estándares internacionales. Controlar el precio de los peajes. Establecer de manera precisa la tasa interna de retornos, y el tiempo que deben durar los peajes, con relación a las inversiones que los privados hagan en las concesiones.
¿A qué se refiere con eso de que en Colombia se paga el impuesto más caro del mundo?
La corrupción es el impuesto más caro que pagan los ciudadanos. Es un obstáculo de todo desarrollo y sostenibilidad. Los desfalcos y la mala administración del erario desangran e impiden que el gasto pública fomente la evolución integral de Colombia. Es algo que debe acabar.
Sustitución de cultivos ilícitos.
Preservación medioambiental y convertir el agua en derecho fundamental
Apoyar la paz y los acuerdos de La Habana.
Economía verde y transición digital
Empleo juvenil
Seguridad conectada con los derechos ciudadanos, no como represión.
Energías limpias
