Muchos en la ciudad, interesados por la política local o no, recuerdan por lo extraordinario del suceso cuando los concejales Javier Julio Bejarano y Sergio Mendoza tiraron al aire muchos billetes de euros falsos en medio de una plenaria en el Concejo. Eso fue el pasado 12 de abril en un debate de control político contra Ana María González-Forero, secretaria del Interior de Cartagena.
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En dicha sesión se escuchó a la funcionaria con respecto a presuntas falencias e irregularidades que muchos concejales consideran que existen en su entidad. Al final de la plenaria se aprobó iniciar un proceso de moción de censura para apartar a González-Forero de su cargo.
La lluvia de euros provocó reacciones variopintas. Los concejales lo hicieron, según su concepto, para denunciar el supuesto tráfico de influencias realizado por la politóloga para que la Fundación FEM, entidad que creó en 2007, fuera designada como operadora de dineros de cooperación internacional, donados por Países Bajos para proyectos relacionados al agua en la ciudad.
Eso pasó en 2006 en el Congreso de la República, cuando la hoy funcionaria era activista en aras de criticar el caso de los falsos positivos le tiró un huevo al expresidente de Colombia, en medio de un debate sobre las polémicas ejecuciones militares. “Tiene huevo, ministro descarado”, gritó González-Forero en esa ocasión. Santos quedó estupefacto, limpiándose la corbata sucia.
Reconciliación en Nueva York
Doce años después, en 2018, Juan Manuel Santos tuiteó una foto con la hoy funcionaria y tituló: “De esos reencuentros que valen la pena...”. El reencuentro se dio luego que González-Forero, que estudiaba en ese momento en la Universidad de Columbia gracias a una beca de la Fundación Obama, le escribiera al exmandatario:
“Quisiera encontrarme con usted, vivo en Nueva York, estudio en Columbia con una beca de la Fundación Obama. Un día le puse un huevo en su discurso en el Capitolio. Me le tiré una corbata, ¿se acuerda?, pero ahora le quiero regalar un kinder sorpresa. Démonos el gusto de tomarnos una foto”.
Tras este mensaje, Santos viajó a Nueva York y se reencontró con la politóloga. “Estoy súper feliz de contarles que por fin realicé mi sueño de conocer a Juan Manuel Santos. En el 2006, yo le clavé un huevo en un discurso que estaba dando en el Capitolio sobre los falsos positivos”, expresó la funcionaria.
Y prosiguió: “En ese momento era otra la coyuntura, pero en este momento yo sueño con tomarme una foto, regalándole un huevo Kinder Sorpresa para reivindicarme, porque realmente yo tengo que decir que esta es una de las personas más importantes en mi vida, después hice campaña por él, porque me parece increíble que haya firmado la paz en Colombia”.
¿Por qué el huevo?
En su momento, el medio Kienyke entrevistó a Ana María González-Forero y ella explicó: “Eso fue hace muchos años cuando estaba empezando el escándalo de los llamados ‘falsos positivos’, yo hacía parte de un movimiento que se llamaba ‘Movimiento Tienen Huevo’ y estaban a punto de hacerle una moción de censura por ese escándalo, que en ese momento tenía un poco más de 800 personas asesinadas, hoy son más de 10.000, así que algo de razón sí tenía yo en ponerle el huevo (risas)”.
Kienyke citó que la funcionaria relató: “Era un huevo de gallina y que ese día lo escondí entre mi brasier. Al día siguiente hicieron una nota y el periodista no podía creer que yo era una ama de casa simple y sencilla y que además era por iniciativa propia. Realmente era un acto de rabia, es decir, la indignación puesta en funcionamiento con violencia simbólica”.
La hoy jefe de la cartera del Interior resaltó la diplomacia de Santos tras el ataque: “Él recibió el huevo y se retiró. Yo no lo toqué a él con el huevo, solo le cayó en la corbata que tenía. Él siempre ha tenido talante demócrata y dio la orden de que no me hicieran nada”.
A González-Forero, posteriormente, la llevaron a una estación de Policía pero las cosas no pasaron a mayores. Al respecto de su arrepentimiento le dijo a Kienyke: “Creo que una persona crítica no puede sentarse en un dogma y pensar siempre de la misma manera. Parte de la realidad de la vida, del aprendizaje, es ir adaptándose entendiendo lo que requieren los tiempos y las circunstancias. La causa era justa, pero hoy las circunstancias son otras, se necesita hacer otras cosas y el mensaje debe ser otro”.