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Política

“Francia es así y no voy a dejar de ser lo que soy”: Francia Márquez

La vicepresidenta habló sin tapujos de su personalidad que en ocasiones ha generado resistencia. “Asesores intentaron cambiarme y no lo lograron”, afirmó.

“Francia es así y no voy a dejar de ser lo que soy”: Francia Márquez

Francia Márquez, vicepresidenta de Colombia. // Colprensa

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Desde 2021 cuando inició su vida política nacional no ha dejado de ser figura. Primero como precandidata en una consulta, después en una elección presidencial y ahora como vicepresidenta de la República, Francia Márquez Mina, se ha convertido en un referente principal para hablar del gobierno de izquierda que tiene Colombia en este momento. Lea: “Si no votamos bien, regresarán los peajes a Cartagena”: Alex Flórez

Con estilo propio, diferente a los vicepresidentes que le antecedieron, Márquez ha puesto su impronta, muy reservada, polémica en muchos temas y ante todo la líder en los temas de la equidad y la igualdad, al punto que ya tiene Ministerio, la cual fue su principal promesa de campaña junto a Gustavo Petro para ganar la Presidencia de la República.

Se muestra orgullosa de su forma de ser, al punto que asegura que no acepta los cambios que le proponen los asesores de imagen para que tenga otro estilo. También de frente habla de lo que pasa en la crisis de la familia presidencial.

Expresa que si bien han existido diferencias con su compañero de fórmula, el presidente Petro, las mismas se hablan y se superan, lo que es una muestra que son una pareja que saben y pueden gobernar unidos a Colombia.

¿Por qué muchos tienen la impresión de que usted es una persona muy seria, como brava o resentida?

Tengo unos rasgos físicos que me hacen ver así, pero no significan que esté brava, son los rasgos de una mujer negra que ha dedicado su vida al cuidado de los territorios y sus comunidades. Hay una expresión personal que no voy a cambiar, por más que me digan. Esa fue una discusión en campaña, los de ‘marketing’ político querían que yo hiciera no sé qué, que me vistiera de cierta manera, pero yo no voy a cambiar, Francia es así, no voy a dejar de ser lo que soy: una mujer contenta, alegre y orgullosa de mi esencia.

¿Hay mucho ruido en torno a la financiación de la campaña, el proceso en contra del hijo del presidente, Nicolás Petro, y si hubo o no ingreso de dineros ilegales, ¿usted qué sabe?

Se han dicho muchas cosas. Yo tengo la plena convicción de que la nuestra fue una campaña transparente, que se hizo con mucho esfuerzo y con el voluntariado de muchas colombianas y colombianos. Quienes conocemos al presidente Gustavo Petro sabemos de su rectitud y de sus posturas frente a la corrupción. Si hay alguien que en este país ha destapado la corrupción ha sido él.

Incluso, en campaña, advirtió sobre posibles riesgos de infiltración y colocó una alerta sobre lo que pudiera pasar. Que los entes encargados investiguen lo que tengan que investigar, nosotros hicimos una campaña ética, limpia, transparente.

Eso sí, como lo ha manifestado el mismo presidente, la justicia no se puede politizar, debe operar de manera independiente e imparcial. Es una situación muy dolorosa para él y, como madre y padre que he sido para mis hijos, le expreso mi solidaridad, reiterando mi confianza plena en su integridad y rectitud.

¿Usted llegó a reunirse con Nicolás Petro y asumir compromisos con él?

Jamás. Nunca he tenido reuniones con él. Creo que nos hemos encontrado en algunos momentos donde los dos hemos coincidido, pero que haya tenido reuniones, no.

¿Si se llegase a comprobar que sí entraron dineros ilícitos a la campaña, el presidente Petro debería renunciar?

Eso no va a pasar porque tenemos claridad sobre la transparencia con la que se hizo esta campaña. Incluso, como ya lo ha determinado la justicia en el proceso en curso contra Nicolás Petro, en caso de alguna supuesta irregularidad, ni el presidente ni yo sabíamos de esos hechos.

¿Qué le responde a quienes ponen en tela de juicio la legitimidad del Gobierno?

La legitimidad nos la dio el electorado que votó por nosotros y esos 11 millones de colombianos y colombianas que nos apoyaron en las urnas tienen la tranquilidad hoy de que ni Gustavo Petro ni yo les compramos su dignidad y su conciencia. Y esa legitimidad la veo cada vez que salgo a los territorios y siento el respaldo y el cariño de la gente, que ve que estamos luchando y trabajando por mejorar sus condiciones de vida.

Ningún colombiano puede decir que le compramos su dignidad, como había pasado antes, así que estamos tranquilos. Que se haga el proceso de investigación que tenga que hacerse. Por lo demás, aquí hay un pueblo que se levantó, que se puso de pie y que decidió un cambio, así que vamos para adelante con el cambio.

¿Usted se siente preparada para asumir la Presidencia de Colombia, dado el caso?

Yo soy la vicepresidenta de este país y voy a acompañar al presidente Gustavo Petro en estos tres años que nos quedan de gobierno en esa condición, que fue para la que me eligieron. Aquí estoy para acompañarle y apoyarle en lo que sea necesario.

¿Cómo es hoy su relación con el presidente Gustavo Petro?

Tenemos una relación sincera, somos personas muy honestas. Cuando pasa algo que no nos gusta, nos lo decimos con tranquilidad. Me siento orgullosa de estar al lado del presidente porque es una persona que todo el tiempo está pensando en la justicia social y eso pocas veces se ve, lo que se ha visto en el pasado es que a veces el presidente piensa una cosa y su vicepresidenta otra. Aquí no, aquí hay mucha coherencia política entre los dos.

¿Se ha sentido en algún momento aislada o invisibilizada?

Ni aislada, ni invisibilizada. Yo asumí unas funciones específicas y aunque quizás no he podido avanzar en la forma en que quisiera, mi papel ha sido enfocarme sobre todo en la creación del Ministerio de la Igualdad, que está dirigido a la población a la que en campaña le hablé: “las y los nadies”, y hoy tener una institucionalidad para atender esta población ha sido mi prioridad y mi mayor esfuerzo. En este gobierno, desde la Consejería de la Mujer, hemos logrado aumentar el presupuesto para la garantía de los derechos de las mujeres; para la población LGBTIQ+ creamos una gerencia para trabajar por ella.

¿Qué responder a las críticas que la inseguridad crece, que hay poca ejecución y que el Gobierno se le está arrodillando a los grupos armados ilegales?

Nosotros planteamos una política para la vida que ha puesto en primer lugar un Plan Nacional de Desarrollo construido con los territorios, con la gente. Antes, el Presupuesto General de la Nación priorizaba la guerra, hoy nuestro gobierno lo prioriza hacia la inversión social.

El presidente me entregó unas misiones de coordinación interinstitucional e intersectorial concretas, entre ellas, las políticas para la igualdad y equidad en el Pacífico colombiano. Es así como en Buenaventura hemos logrado que se definan alrededor de $700.000 millones de inversión para 2023.

También hemos avanzado en acceso a agua potable y estamos acompañando a las alcaldías de municipios de categoría sexta en la formulación de proyectos a radicar en los ministerios. Tenemos el Ministerio de Igualdad y Equidad que está por arrancar y una de sus misiones es el ‘agua para la vida’, apuntando a resolver una situación de acceso a agua potable, que lamentablemente está afectando la vida de niñas, niños y adolescentes en muchos territorios. ¿Esto no es un cambio?

¿Más de 700 cargos en este nuevo ministerio no es mucha burocracia?

Colombia es el segundo país más desigual de América Latina y no vamos a superar esa desigualdad haciendo lo mismo de siempre: poniendo soluciones desarticuladas sin abordar de manera sincronizada la raíz del problema. Invertir en la población más vulnerable de este país no puede verse como un gasto innecesario o como más burocracia, al contrario, es la oportunidad para reconocer que el Estado no ha cumplido su mandato constitucional de garantizar la igualdad y la equidad.

Nosotros vamos a trabajar por la igualdad social y territorial, y esto no se hace solo con una ministra, se requiere de un equipo fuerte y comprometido. Si comparamos este ministerio con otros, si analizamos la misión a cumplir, no es una exageración el número de funcionarios asignados. El desafío que tiene este ministerio es el más grande de la Nación. El desafío de la igualdad y la equidad si antes se hubiese trabajado no se hubiese bañado en sangre el país como ha sucedido.

¿Tiene algo de qué arrepentirse en este primer año de gobierno?

Creo que hemos avanzado en hacer lo correcto, trabajamos con el corazón bien puesto por el bienestar, la dignidad y la paz de Colombia. Hay quienes dicen que yo me he vuelto burócrata o soberbia y eso no es cierto. Yo tomé esta decisión de ayudar a gobernar y trabajar por nuestro país, desde esta posición en el Estado. Estoy contenta, aunque a veces me entristece la injusticia, la guerra, la violencia, el racismo, pero aquí estamos firmes, construyendo país y apostándole a ese cambio.

¿Debería hacer un ‘mea culpa’ por lo del “de malas” en la respuesta por el uso del helicóptero o lo del “viva la Primera Línea?

Yo no le dije “de malas” a la sociedad colombiana, se lo dije a algunas personas que cuando estaban en el poder han hecho lo que han querido con el Estado, han usurpado los recursos de la Nación, han hecho y han deshecho, han gobernado solo para sí mismos, y que cuando una persona como yo llega a esta posición, entonces no puede acceder al derecho a la seguridad y dicen que me estoy gastando los recursos. Es como que su protección sí importaba, pero la mía no. Tampoco por lo de la Primera Línea. He defendido esos jóvenes que se pusieron de pie para exigir justicia social, que es por la que ahora estamos trabajando como gobierno.

¿Cuál es el lío con lo de las ambulancias en Cali, que supuestamente usted pide cada que va a su casa?

No he realizado exigencia alguna. Yo no defino en términos de seguridad cuáles son las herramientas que se requieren para mi protección. Las valoraciones de riesgo las hace el equipo de seguridad. Hay una normatividad y los protocolos, los esquemas, los vehículos que componen las caravanas del presidente y la vicepresidenta los definen la Jefatura de Protección Presidencial, que es la directamente encargada de ello.

Yo no defino si me ponen ambulancias o no, eso lo hace ese equipo de seguridad, basado en sus estudios de riesgo y lo que significa para ellos lo que es proteger al presidente, la vicepresidenta y sus familias.

¿Qué les responde a quienes dicen que la única que está “viviendo sabroso” es Francia Márquez?

Han querido desdibujar el “vivir sabroso”. Como lo aprendí en mi territorio, eso significa vivir sin miedo, vivir en paz. Por supuesto, en campaña hemos dicho: “tenemos que cambiar las políticas para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida y que todo el mundo viva sabroso”.

Este país es maravilloso, pero lastimosamente la maldad, la injusticia social, nos ha llevado a bañarnos en sangre y a vernos como enemigos. “Vivir sabroso” es poder tocar una marimba sin miedo, y nosotros como gente negra sabemos de eso.

La gente de este país, en medio del conflicto armado, de la incertidumbre, del abandono, es capaz de sonreírle a la vida. Y eso es algo que por más que quieran, no nos van a quitar. Al pueblo no le van a quitar la capacidad de asombro, de sentir alegría, de sonreír, eso no nos lo va a quitar nadie y es algo por lo que toda la sociedad debería luchar, luchar por la felicidad, pero no lo hacemos. Me cuestionan porque visito los territorios, porque bailo, porque soy feliz y no debería ser así. ¿Cuántos vicepresidentes han visitado los sitios a los que yo he ido? Tierradentro, Nuquí, Timbiquí, la cárcel La Modelo.

¿Qué les responde a quienes dicen que usted es solo la vicepresidenta del Pacífico?

Soy la vicepresidenta de toda Colombia. El presidente, entendiendo que el Pacífico es una de las regiones más desiguales e inequitativas del país, y por su compromiso en avanzar en la justicia social, me asignó la tarea de coordinar la política de igualdad para esta región. Si uno en un gobierno del cambio no hace una gran inversión en una de las regiones más vulnerables, desiguales y violentas del territorio nacional, entonces no podemos hablar de cambio.

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