Política

2024, el mundo elegirá a más de 70 nuevos presidentes: ¿cómo afectará a Petro?

Este año se espera que los comicios nacionales en diferentes países alteren el orden mundial; por ende, expertos analizan cómo esto afectará a Colombia.

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OMAR ANDRÉS CARRASQUILLA LEÓN
16 ENE 2024 - 11:56 AM

En la más reciente portada, siempre misteriosas y proféticas, de la revista inglesa The Economist se habla del 2024 y de todos los procesos electorales que se vienen. // The Economist - La República

Las portadas de la revista británica The Economist, especialmente las de fin de año, son conocidas por su halo de misterio profético. En sus icónicas imágenes suelen dar en el clavo sobre los sucesos del año siguiente. De esta manera, han dado pistas de catástrofes naturales, crisis económicas, vaivenes políticos y hasta pandemias como las del COVID-19. Por ende, cada portada es un insumo para la inspiración de los teóricos de la conspiración.

La más reciente portada de The Economist no se quedó atrás y trata el ámbito más crucial que sucederá en 2024: 76 países están llamados a las urnas para elecciones presidenciales, lo que supone casi el 51% de la población mundial.

Por consiguiente, ya a este año se le llama como “el superaño electoral”. Entre los comicios más decisivos están los de Estados Unidos, México, Venezuela, Rusia, Ucrania (posiblemente serán canceladas por la guerra), Taiwán, Reino Unido, Sudáfrica y la Unión Europea.

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Se realizarán elecciones nacionales y transnacionales en el mundo, en países que concentran más del 40% de la población mundial. Algunas de ellas son consideradas meras escenificaciones de regímenes autocráticos, como las de Rusia, Bielorrusia, Ruanda e Irán, donde la oposición fue sofocada o no tiene posibilidades de participar en elecciones libres.

En América Latina los votantes elegirán a los nuevos gobiernos de El Salvador, México, Uruguay y Panamá. Brasil será el escenario de las elecciones municipales.

En Europa, la atención se centrará tanto en la elección del Parlamento Europeo como en las elecciones nacionales en el Reino Unido, Bélgica, Austria, Croacia y Portugal, que elegirán nuevos gobiernos. En Alemania no habrá elecciones generales en 2024, pero sí comicios en tres estados del este del país, que centrarán la atención por las posibilidades de crecimiento de la ultraderecha.

Con respecto a las grandes potencias, la elección más esperada e impactante en 2024 será la estadounidense, donde se repetiría el duelo de 2020 entre Joe Biden y Donald Trump. En cuanto a Rusia, nadie ve a otro ganador que no sea Vladímir Putin.

Por el momento, tanto Biden como Trump compiten por las nominaciones de sus respectivos partidos. Dado que Biden está en la Casa Blanca y no tiene oponentes relevantes en el Partido Demócrata, su nominación estaría asegurada. Trump también es favorito por amplio margen entre los republicanos, pero hay dudas sobre sus problemas con la Justicia, varios de ellos ligados a la tentativa de golpe de Estado del 6 de enero de 2021. En el caso de Biden, su edad -estaría cerca de cumplir 82 años en la época electoral- también provoca dudas entre los votantes demócratas.

A 7822 kilómetros de Washington, en Moscú, Putin detenta el poder desde finales de 1999. En 2020 impulsó un cambio constitucional para poder seguir postulándose a la presidencia. Los observadores no esperan unas elecciones libres y justas en 2024, más aún en un momento en el que Rusia está librando una guerra de agresión contra Ucrania y la oposición al Kremlin sigue silenciada, encarcelada o en el exilio. Ya las últimas elecciones presidenciales, en 2018, se vieron empañadas por una acusación de fraude. Ahora han sido excluidos varios candidatos, como el activista Alexander Navalny (actualmente en prisión) y la periodista Yekaterina Duntsova.

En suma, este año la política internacional y la geopolítica mostrará sus costuras con los resultados de las urnas, por lo que es lógico que quien gane en cada uno de los países con relaciones de amistad o tensión con Colombia provocará diversas dinámicas, beneficios o afectaciones.

Las urnas en nuestro patio

Se prevé que en México gane una mujer para el más alto cargo del país. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), amigo y aliado del presidente Gustavo Petro no puede competir por un nuevo mandato, y se espera que su alto índice de aprobación se transfiera a la candidata oficialista Claudia Sheinbaum, del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Según sondeos recientes, la exalcaldesa de Ciudad de México, de 61 años, contaría con más del 45% de la intención de voto.

En segundo puesto, con casi 20 puntos menos, está la senadora de derecha Xóchitl Gálvez, de 60 años y de origen indígena, que representa a la coalición Frente Amplio por México.

En Venezuela, donde luego de muchos años de enemistad regional, Petro con sus constantes viajes ha inaugurado una nueva era de confianza mutua con el presidente Nicolás Maduro, a quien todo el mundo lo mira de reojo con relación a si el régimen chavista permitirá elecciones justas que aún no tienen fecha.

Después de años de inestabilidad, Venezuela irá a las urnas para elegir nuevo presidente. Los comicios se realizarán en el marco del Acuerdo de Barbados, firmado con la oposición, que permitió alivianar parte de las sanciones económicas impuestas por EE.UU. al régimen.

Sin embargo, persisten las dudas sobre si el régimen permitirá elecciones justas debido a señales preocupantes del gobierno de Nicolás Maduro.

“Se considera casi seguro que Maduro, en la presidencia desde 2013, competirá por un nuevo mandato, pero aún es un enigma quién se enfrentará en las urnas. La principal líder opositora es la liberal María Corina Machado, que obtuvo el 90% de los votos en las primarias de la oposición, en octubre de 2023. Empero, en julio fue inhabilitada por la Justicia controlada por los chavistas para postularse para mandatos en los próximos 15 años”, expone Jean-Philip Struck, periodista político de DW.

Con respecto a las elecciones mexicanas y venezolanas, incluyendo las gringas, rusas y ucranianas, Mauricio Jaramillo Jassir, internacionalista y docente de la Universidad del Rosario, las múltiples elecciones de 2024 no provocarán afectaciones al Gobierno Petro, ni en su interior ni en su política exterior.

“La llegada de Trump a la Casa Blanca aún es impensable; no obstante, si gana, lo que puede esperar Colombia será menos apoyo financiero y político, pues él se enfocará en lo interno. Además, nunca se ha interesado en demasía por América Latina. Por consiguiente, dudo mucho que haya cambios drásticos más allá que discusiones en redes sociales con Petro, tal como las tiene el mandatario colombiano con Nayib Bukele o con los seguidores de Javier Milei en Argentina”, indica Jaramillo.

Y agrega: “En cuanto a Venezuela, es muy incierto dar un concepto sobre si habrá elecciones y si serán limpias. Si gana Maduro, con el respaldo de la batería institucional, las cosas seguirán igual; si gana Machado, pues puede haber cambios importantes, pero dudo que a la actual oposición le interese tener malas relaciones con Colombia. En México, todo parece que el espíritu de AMLO seguirá, así que todo seguirá igual”.

El conocido analista, con relación a Rusia y Ucrania, desestima que las movidas político - electorales en estos países tengan efectos directos en Colombia, pues no hay relaciones particulares con ninguno de los dos estados.

Ideología, bálsamo para la crisis democrática

Este 2024 va a ser el año electoral más importante de la historia, en medio de un entorno geopolítico inestable y cambiante, con dos guerras y muchos conflictos en marcha, como los que en estos momentos se desarrollan en Ucrania y la Franja de Gaza, según reporta la cadena española RTVE.

Se espera que los resultados en cada uno de los 76 países que irán a las urnas influirán en el orden mundial y en las relaciones internacionales por venir. Y si ya el menú electoral tiene bastantes ingredientes tóxicos, expertos señalan que la Inteligencia Artificial será clave, pues será usada como herramienta de desinformación y como aliada de las campañas.

Según Fernando Cvitanic, analista internacional y docente de la Universidad de La Sabana, para el repaso de la historia, este año será un test para la democracia, una suerte de filtro que subrayará cuáles son los estados donde la democracia se la pasan por la faja, como en Rusia o Irán.

“La democracia está en crisis, la gente sigue eligiendo por ideologías. El debate derecha - izquierda no soluciona los problemas básicos de la gente y sus derechos. Los políticos viven en una burbuja ideológica y la polarización daña la legitimidad de la democracia. Es un círculo vicioso que provoca que la gente con necesidades insatisfechas se radicalicen en busca de respuestas o cambios, lo que promueve líderes autoritarios y populistas. Hay una desconexión total entre el discurso político y lo que le interesa realmente a la gente”, establece Cvitanic.

Y en cuanto al rol diplomático de Petro, el académico lo invita a abandonar las ideologías y aceptar los triunfos y derrotas. “El presidente no puede ideologizar las relaciones internacionales. No condicionar su asistencia a las posesiones si gana o no un amigo o un líder de izquierda. Tal como lo hizo con Milei. Esa no es la visión de un estadista, sino la de un político en campaña y él va para dos años en Palacio”, sentencia.

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