Política

Este 7 de agosto se cumplen dos años del gobierno Petro en el poder

Desde su posesión el 7 de agosto de 2022, Gustavo Petro ha enfrentado el desafío de transformar sus promesas de campaña en reformas concretas, con un enfoque en salud, pensiones y trabajo que ha generado tanto apoyo como resistencia.

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BOGOTÁ. Agosto 7 de 2022. Posesión Presidente Gustavo Petro y vicepresidenta Francia Márquez. (Colprensa - Camila Díaz)
Colprensa, Bogotá
05 AGO 2024 - 10:24 AM

La soleada tarde del 7 de agosto de 2022, que era muy fulgurante en la Plaza de Bolívar, parecía ser la mejor acompañante del momento histórico que se vivía allí: la posesión del primer presidente de la República de clara tendencia de izquierda, con quien además se cerraba, por el momento, la hegemonía que imperó con mandatarios de derecha por muchas décadas.

Y no era para menos ese momento. El país empezaba a ver el despegue del gobierno de Gustavo Francisco Petro Urrego, quien se posesionaba rodeado, como es costumbre, del Congreso, de los expresidentes de la República como César Gaviria y Ernesto Samper, una amplia delegación de mandatarios internacionales, pero, ante todo, de miles de sus seguidores, quienes un par de meses antes habían contribuido en su triunfo con poco más de 11 millones de votos.

Desde el mismo acto de posesión Petro mostró lo que iba a ser su mandato. En medio del mismo, ordenó a la guardia presidencial llevar a la plaza mayor la espada de Simón Bolívar, que yacía en la Casa de Nariño, el Palacio desde donde iba a comenzar a gobernar unos minutos después. Ese momento demostró que el suyo no sería un gobierno tradicionalista sino que tendría un estilo muy particular. Le puede interesar: 6 escándalos más explosivos del gobierno Petro en sus dos años

Petro había demostrado hasta ese momento ser muy hábil para la conformación de su gobierno, que, contrario a lo que se llegó a pensar en junio de 2022, arrancó siendo muy de unidad, al punto que juntó a su propósito de cambio a los partidos más antagonistas a sus ideas, el Conservador y La U, además de un socio que había cooptado desde la misma campaña, al Partido Liberal. Ellos, sumados a los partidos de izquierda que se aglutinaron en el Pacto Histórico, demostraban que tenía una coalición muy fuerte de gobierno, la cual se veía tanto en el Congreso como en las filas de su administración.

Fue tan estratega Petro que logró llevar a su equipo cercano de gobierno a uno de sus más fuertes contradictores de la justa electoral, Alejandro Gaviria, a quien le designó como su primer ministro de Educación. Para el manejo de los asuntos económicos y agrario, el entrante mandatario se dio el lujo de tener a dos muy experimentados profesionales, José Antonio Ocampo y Cecilia López Montaño, es decir demostró que su gobierno sí tenía propósitos de cambio de estilo.

Incluso Petro mostró que era muy hábil para cumplir los compromisos políticos que tuvo en la campaña, llevó al gabinete a una cuota del Partido Conservador, Guillermo Francisco Reyes, y a su jefe de campaña, Alfonso Prada, a quien se le dio más como la cuota del santismo en el gobierno de Petro.

Pero se cuidó desde el comienzo de tener un sector que representara lo que era de siempre el pensamiento petrista, una línea dura de la izquierda progresista y lo hizo con cuatro ministras que dieron de qué hablar desde que llegaron a la Casa de Nariño para posesionarse, Gloria Inés Ramírez en Trabajo, Susana Muhamad en Ambiente, Irene Vélez en Minas y Carolina Corcho en Salud.

22 de enero de 2023. Consejo de ministros del Gobierno del presidente Gustavo Petro en Ipiales, Nariño. (Presidencia de Colombia)

Vélez y Corcho entraron a liderar los temas en los que Gustavo Petro empezó a demostrar que sería poco o nada concertador, las políticas energéticas y de salud. La ministra de Minas empezó a imponer el propósito de ir renunciando a que Colombia sea un país que depende del petróleo, el gas y el carbón, entre otros, para buscar las energías limpias, mientras que Corcho se echó encima liderar el trámite de la controvertida reforma a la salud. Sus posturas extremas, sus pocos propósitos de negociar propuestas y las múltiples controversias, fue lo que les llevó a salir muy rápido del gobierno.

Las reformas de Petro

Fue precisamente el trámite de las reformas sociales, salud, pensional y laboral, lo que empezó a mostrar que el Petro de la campaña y del inicio del gobierno no era el Petro que imperaría en los años venideros de su mandato, pues fue claro que el presidente de izquierda no quería perder la impronta de su estilo, por lo que buscó imponer sus propuestas.

La reforma a la salud fue el primero de los detonantes. Petro y Corcho hicieron que esa reforma se volviera casi que inmodificable a como fue radicada. Tras posturas muy tirantes sobre la misma, el primero que cayó fue uno de los funcionarios que tenía de mostrar el presidente, el ministro Alejandro Gaviria, quien salió del gobierno al final de febrero del 2023, es decir que apenas duró siete meses, tiempo suficiente para distanciar la relación con Petro al punto que en la actualidad hay una demanda penal de por medio de parte de Gaviria por las afirmaciones del jefe del Estado en su contra.

El analista Luis Estrada sostiene: “no hay duda que el presidente Petro al llegar al poder sorprendió por el estilo con el quería gobernar. Sin embargo, era un Petro distinto al que se le conoció cuando estuvo de alcalde de Bogotá, cuando arrancó en el mismo estilo, pero al poco tiempo terminó rodeado con personas muy fieles a su pensamiento o de la izquierda en especial de lo que fue en su momento el M-19″. Lea también: Reformas del gobierno Petro: tres de cada cinco colombianos se oponen, según Invamer

El país recuerda que cuando Gustavo Petro fue alcalde de Bogotá, uno de sus principales aliados, Antonio Navarro, tal vez la figura más representativa de la izquierda para ese momento, duró muy poco en su gobierno cuando lo acompañó como secretario de Gobierno, y ya como presidente volvió a pasar lo mismo. En mayo de 2023, cuando ya su coalición había hecho agua tras la salida de ser partidos de gobierno del Conservador y La U, y el país estaba muy polarizado con la discusión de las reformas sociales, en especial la de salud, el presidente hizo el primer cambio profundo en su gobierno, la salida de los ministros considerados como equilibrados.

El profesor Fernando Sanín expresa que las posturas impositivas y poco abiertas a la concertación de Petro, marcaron lo que iba ser el trámite definitivo de las reformas. “Era claro que al romperse la coalición los proyectos del gobierno no iban a salir tan fácil y de ahí que el cierre del primer año de sesiones el resultado fue más negativo que positivo pese a que le sacaron el plan de desarrollo, la reforma tributaria y el presupuesto”,

Sanín se refiere a que en junio de 2023 cuando ya Petro había perdido mucho respaldo político, se le hundieron la reforma laboral, mientras que la pensional y de salud quedaron muy debilitadas. “Con el cambio de ministro Petro empezó a fortalecer su línea petrista, llegaron al gabinete personas muy cercanas a él, muestra clara de eso es lo que pasó con el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo, quien llegó a reemplazar a Carolina Corcho y tuvo que ver cómo se le hundió la reforma a la salud en abril de este año, todo porque afianzó sus posturas progresistas”, indicó Sanín.

Petro y la Paz total

Otro tema en el que el presidente Gustavo Petro se ha mostrado empecinado es hacer cumplir su propósito es la paz, la cual va de mano de la seguridad. La llamada paz total que fue otra de las bandera en su carrera por la Casa de Nariño, le empezó a pasar factura desde muy rápido: el deterioro del orden público, en particular en el sur occidente del país, en donde los grupos armados ilegales se han vuelto a tomar el control de una gran parte de regiones del Cauca.

“No se puede negar que es una apuesta muy grande que hizo Petro. Sin embargo, la arrancó con muchos vacíos y pensando negociar con grupos que son completamente diferentes pese a estar alzados en armas. No es lo mismo negociar con el ELN que con las disidencias o la Nueva Marquetalia o los grupos paramilitares, muchos organizados militarmente como pasa en Buenaventura”, plantea el analista Estrada.

Sumado a ese deterioro del orden público está la desmoralización de la fuerza pública, la cual por la estrategia de negociar al mismo tiempo con todos y pactar ceses al fuego, ha cerrado el accionar del Ejército y la Policía para enfrentarlos y brindar tranquilidad a las comunidades.

El profesor Sanín dice que “ese ha sido otro asunto que le ha sacado ‘canas’ a Petro. Ahí es en donde la oposición, los uribistas particularmente, han aprovechado para mostrar lo débil e incongruente del presidente en asuntos de seguridad llevando a que este sea uno de sus grandes lunares”. Lea además: Gustavo Petro y su estrategia de gobernanza a través de X

En el inicio de la segunda mitad del gobierno Petro pretende mostrar una vez más que tendrá un cambio, así se nota con la llegada del nuevo ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, quien venía siendo uno de sus críticos, pero que ahora es quien se puso al frente de hacer cumplir los acuerdos de paz a los que llegó el Estado colombiano con la entonces guerrilla de las Farc.

Sin embargo, de por medio está la más reciente apuesta del mandatario, lograr una asamblea nacional constituyente para que con la misma se puedan consolidar las reformas sociales y cerrar la brecha de esos acuerdos de paz.

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