Política


¿Debe haber renuncias en el gabinete Dau tras la muerte de Alejandra Llorente?

Los académicos opinaron sobre los costos políticos de la ola de inseguridad que sufre Cartagena. “Ya se tocó fondo”, piensan muchos tras el asesinato de una niña.

El acto de recoger a nuestros hijos al salir del colegio quedará empañado para siempre en esta ciudad tras el asesinato del comerciante Jaime Antonio Llorente Arcia y su hija Alejandra, de 11 años, quienes fueron atacados por sicarios ayer en el barrio Providencia, de Cartagena. La muerte de la niña tiene consternado al país y la indignación fue tal que a la Alcaldía le tocó bloquear la caja de comentarios de sus publicaciones.

La presunta falta de autoridad para combatir la ola de inseguridad y un posible desenfoque en materia de política pública por parte de la Secretaría del Interior, son las principales críticas de la ciudadanía y de detractores del alcalde William Dau Chamat.

El politólogo Luis Trejos explica que Cartagena, al igual que Barranquilla, comparten la particularidad de ser ciudades portuarias por lo que son muy atractivas para el crimen organizado con vínculos transnacionales, en la medida en que toda la actividad portuaria facilita o posibilita la exportación de cocaína, pero también la importación de los precursores químicos necesarios para su procesamiento.

“En este sentido debe entenderse que en ambas ciudades el crimen no es homogéneo, sino que va a haber presencia de distintos tipos de organizaciones: unas vinculadas al narcotráfico internacional y otras de corte más local limitado que persiguen las rentas ilegales derivadas del microtráfico y la extorsión”, expone Trejos.

Aún no se conocen los motivos del cruento ataque que dejó a una familia incompleta y marcada para siempre; pero por las actividades comerciales del occiso se infiere que pudo estar relacionado a que era víctima de extorsión, aunque esa tesis pierde poder con el paso de las horas.

(Lea: Matan a papá a hija de 11 años en Cartagena: ¿Quién ordenó el atentado?)

Por consiguiente, el docente Trejos indica que gran parte de las dificultades para controlar la violencia es que las Alcaldías no tienen medidas o estrategias de seguridad diferenciadas para atacar a cada tipo de organización. “Enfrentan al crimen como si fuese uno solo, por lo que al debilitarse un brazo se fortalece otro. Lo que se necesita es hacer un diagnóstico integral, reconocer el problema, para diseñar una estrategia de seguridad capaz de mutar para desmontar cada ciclo de ilegalidad que está matando a los ciudadanos”, establece.

¿Debe haber renuncias?

Con respecto a lo expuesto por Luis Trejos, si las estrategias de seguridad parecen no funcionar en la gobernanza local, a través de la Secretaría del Interior a cargo de Ana María González-Forero, muchos están pidiendo su renuncia.

No obstante, para el politólogo Orlando Higuera esto no serviría de nada. “Renunciar no resuelve nada, de hecho dificultaría aún más la toma de decisiones porque provocaría mayor interinidad. Pero la administración empezando por el alcalde Dau, que es la primera autoridad de Policía del Distrito, sí debe dar un paso adelante y escuchar a la ciudadanía”, asevera el académico.

E invita: “Por otro lado, la ciudadanía debe también dar un paso adelante y decirle a los violentos y a la administración que la ciudad es nuestra y que nuestras vidas deben ser respetadas y cuidadas. Creo que tenemos pendientes una gran movilización ciudadana por la vida en nuestra ciudad”.

Para Higuera, el manejo de la seguridad ciudadana no es un asunto “baladí”, pues requiere de conocimientos técnicos y ciertas capacidades que los dos primeros secretarios que tuvo esta administración no contaban, David Múnera y Paola Pianeta, de hecho no se veía una linea de trabajo en estos temas”

“Considero además que la renuncia de Múnera en plenas elecciones de alguna manera maniató a Pianeta y González-Forero, ya que por Ley de Garantías no pudieron hacer cambios en el equipo y de alguna forma eso afectó sus planes”, expresa Higuera.

Por su parte, Trejos indica que ya es una tradición que los funcionarios no renuncien por su incompetencia en el cumplimiento de sus funciones. “Así que en este caso no va a suceder, por lo que se necesitaría es una fuerte presión social para que estas personas hagan su trabajo a cabalidad y sean cada vez más eficientes en el cumplimiento del mismo”, resalta. (Lea: A esto se refería Dau al decir: “Ahora que pase la lloradera” tras crimen de niña)

¿Qué camino debe seguir Dau?

Para el politólogo Higuera el enfoque de seguridad que tiene la secretaria González-Forero está basado en transformaciones comportamentales y en cultura ciudadana, “lo que implica unos procesos de largo aliento donde no solo se combate la inseguridad del día a día sino que se buscan soluciones más estructurales a las causas de la inseguridad”.

Para el académico este enfoque es interesante porque trata el problema de manera integral y no a base de capturas, debido a que: “cuando sacas a uno de circulación, las redes criminales tienen la posibilidad de reemplazarlo con otro porque las causas que produjeron a ese primer delincuente siguen vigentes”.

“Yo particularmente no soy partidario de cancelar las fiestas novembrinas, pero entiendo a aquellos que dicen que no hay motivos para celebrar. La situación de seguridad es bastante compleja y requiere de un abordaje más vehemente, hacer mas presencia en las vías de toda la ciudad, aumentar el numero de patrullajes, solicitar al Gobierno nacional un aumento en el pie de fuerza”, puntualiza Higuera.

Y subraya: “Esto también tiene un correlato bastante complejo y son los actos de violencia que han sido ejercidos por la Policía de forma indiscriminada contra muchas personas en los barrios más pobres de nuestra ciudad”.

Militares en las calles, ¿la solución?

Si en su hogar, lugar de trabajo o a bordo de un taxi colectivo usted no ha escuchado: “Esto se resuelve con el Ejército y la Armada en las esquinas de los barrios”, entonces es usted el que lo dice. Sin embargo, para Higuera las Fuerzas Militares no están entrenadas para prestar seguridad en las ciudades sino para combatir en otros escenarios. “De hecho considero que ver militares en las calles no aumenta la percepción de seguridad sino todo lo contrario. El mensaje que manda es que estamos tan mal que la Policía no basta y toca meter a los militares”.

Para el politólogo Trejos, El Gobierno nacional no debería enviar militares a atender un asunto que es de seguridad ciudadana. “Lo que debe haber es una coordinación en pro de fortalecer la cooperación entre lo local y la Nación en materia de inteligencia, incautación de droga e investigación judicial”, concluye.
¿Oportunismo político?

Más allá del dolor por las trágicas muertes, hubo muchos políticos locales que han expresado su tristeza y aprovecharon para reafirmar su oposición al Gobierno Dau; no obstante, para muchas personas esto fue una forma de sacar réditos “mezquinos”.

“Por supuesto, la seguridad se convertirá en una bandera electoral; sin embargo, es lamentable y doloroso como algunos precandidatos están utilizando la muerte de la niña para aumentar su caudal político. De alguna manera es una forma de revictimizar a esa familia que ha sufrido mucho.

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