Política


"Hay que pasar de la crítica a la acción": Rodolfo Hernández

Dos años lleva Rodolfo Hernández Suárez como alcalde de Bucaramanga, desde que fue elegido el 25 de octubre de 2015, y  muchas cosas han cambiado en esa administración municipal.

A sus 72 años, el popular ingeniero civil, de la Universidad Nacional, nacido en Piedecuesta, Santander, dice que tiene “La fortuna o la desgracia que la gente cree que soy rico”.

Empresario y dueño de una constructora dice que es amigo de todo el mundo. Logró recoger más de 130 mil firmas que le valieron una candidatura con un movimiento sui generis llamado “Lógica, ética y estética”, que en su momento fue blanco de críticas de los políticos santandereanos.

“Comparto un tinto con el que conozco, he sido amigo de los alcaldes, gobernadores, de los congresistas, pero nunca le he quitado un contrato a nadie”, dice. La mayor hazaña de este hombre que habla con desparpajo fue derrotar a los políticos y a la politiquería que circundaba a Bucaramanga.

El Universal: ¿Cómo hizo para ser alcalde?
“Hice tres años de campaña, arranqué el 16 marzo de 2013, porque decidí pasar de la crítica a la acción.

Tengo 45 años de haber salido del colegio Santander, y luego en la Universidad Nacional, ahí estudié a Einstein, que decía que sin crisis la vida es una lenta agonía, y que la única crisis que hay es nuestra propia incompetencia para resolverla, eso es lo que hay que resolver pero no haciendo lo mismo que hemos hecho”.

¿Qué vino después?
Una vez le dijo a su hermano Gabriel Hernández, un ingeniero, filósofo y curador de arte, que se metiera a alcalde. “Al contrario, él me dijo ‘mejor métase usted y yo lo apoyo’, pero pusimos una condición, cero politiqueros y una transformación total de cómo se llega a la Alcaldía sabiendo que podíamos perder”, relata.
“Sabíamos que nos iban a poner un zorro de candidato o se nos iba a venir encima toda la leonera política”.

Explica que una fórmula que le funcionó fue hacer un comité organizador con cinco personas: “Conformamos un grupo de dos comunicadores argentinos, Hugo Vásquez y Guillermo Mekel, un periodista que no era una estrella, una trabajadora social, y una persona que entendiera el sistema electoral, que está hecho para que los colombianos nos mamemos”. Para Hernández los comités reducidos son más funcionales, porque con mucha gente “el rendimiento de las decisiones es decreciente”.

¿Hubo ataques por el nombre del movimiento “Lógica, ética y estética” puesto por su hermano?
“Nos dijeron que la gente no iba a entender eso, y decíamos que sí; hubo resistencia de los creativos y publicistas. Entonces le explicábamos a la gente que la lógica era coger la plata e invertirla donde más genere un mejoramiento y produzca felicidad; la ética, que no se la roben, y la estética, que todo lo que hagamos sea bello; abrazamos esa idea y arrancamos”.

“Tomamos una decisión: el movimiento recibiría a la virgen santísima y a todas las putas que viven en el mismo barrio con ella, pero por nada del mundo cambiaríamos el norte. Empezaron a llegar los políticos; porque creían que tenía 30 mil millones de pesos, me decían que me iban a ayudar pero para que yo les diera recursos a ellos.

Me propusieron un acuerdo programático, pero esos acuerdos consisten en qué se roba usted y qué se roba el otro. Puro cuento; el que pone más votos escoge qué parte se lleva, por ejemplo el acueducto de Bucaramanga, que produce $500 millones diarios en efectivo y sin parar. En cambio mi acuerdo era que si me apoyaban mi compromiso era darle cero contratos y cero puestos”.

Hernández dice que esa estrategia la ha mantenido hasta hoy y los concejales, debido a que no les otorga nada, llevan dos años sin aprobarle el presupuesto municipal.

¿Qué pasó cuando ganó?
“Toda esa orgía de plata y candidatos que desplegaron ante mí se perdieron, porque creen que la política es con plata y vallas, pero por el contrario es con emoción. Invertimos 2 mil millones de pesos, la mitad en construir dos canchas modernas y un salón comunal. Compré un apartamento que adecuamos con muebles traídos de Italia, porque los pobres también tienen derecho a apreciar la estética.

Y ahí nos reuníamos, poníamos en un televisor a Andrea Boccelli; y a Gustavo Dudamel; queríamos despertar la emoción. Pasaron por esas reuniones 55 personas cada tarde hasta completar 16 mil en total. Pero faltando 100 horas para el cierre de la campaña la emoción no se despertaba”.
El alcalde cuenta que solo fue tres veces a eventos masivos en barrios pobres.

Dice que faltando 50 horas “no veía aún la emoción”. Un día visitó a una señora, Laurentina, que vivía frente a la cancha que construyó en un barrio pobre, otra señora le dijo que los políticos le habían dado cemento, recursos y todo, pero que “iba a votar por el ingeniero”. De esa manera supo que la emoción se había despertado en Bucaramanga y ganó la Alcaldía.

El alcalde de Bucaramanga dice que redujo las inversiones prescindiendo de costosas carreteras que no solucionaban la movilidad en esa ciudad. Redujo la nómina de empleados por prestación de servicios y replanteó las inversiones dejando dos tercios para los pobres y un tercio para los ricos.

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