Política


Podcast: “Con Petro, pronto comeremos alpiste en una jaula”: Cabal

La senadora María F. Cabal inaugura este espacio anunciando su candidatura presidencial. Habló de la actualidad, de Cartagena, de la casa Char, entre otros temas.

En la política se construyen clichés a diario. El izquierdista extremo que defiende ideologías trasnochadas; el derechista radical que coloca óbices a cualquier diálogo, entre otros arquetipos.

En ese ámbito, hay una mujer que por su estilo de ejercer la política es criticada por muchos, mientras que la marca personal que ha instaurado en el ámbito es aplaudida por gran parte del electorado. Siendo mordaz, sin filtros, directa o sin abandonar las banderas del uribismo, María Fernanda Cabal se ha convertido una de las adalides de la derecha en Colombia. (Lea: Colombia y Guatemala: ¿Qué significa que llamen a consultas a sus embajadoras?)

No obstante, tal vez como una forma de reinvención para alejarse de los clichés políticos, ha anunciado con gran antelación que en un tiempo dejará de ser senadora del Centro Democrático para competir por la Presidencia de Colombia en 2026. Con sus posturas se abre este espacio de podcast con entrevistas y análisis del panorama político del país, iniciando un año que será cada vez más álgido al acercarse las elecciones regionales del próximo 29 de octubre.

Escuche la entrevista en formato podcast a continuación:

Lea la entrevista completa a continuación:

A meses de las elecciones regionales, usted ha expresado que hay riesgos en dichos comicios porque el petrismo y otros colectivos alternativos pueden fortalecer su caudal en alcaldías, gobernaciones y en otros espacios. ¿Por qué dice que se puede ir de mal en peor?

Porque ya vimos que el gran peligro para Colombia y para América Latina es la ausencia de transparencia electoral, lo que está pasando en Brasil es una reclamación, una insatisfacción popular. En Perú ya se sufren las consecuencias e incluso en Colombia donde la gente es mucho más pasiva sobre todo la gente que no es de izquierda, pues eso trae muchas inquietudes de la elección que se viene para alcaldías y gobernaciones.

Aquí tenemos que mover el voto de opinión en contraste con la capacidad que seguramente el gobierno Petro y sus aliados, que hoy son de toda índole como los del pacto de La Picota, van a intentar hacer para poder ganarlas.

Tres años después, usted qué opinión tiene de la gestión del alcalde de Cartagena, William Dau, y la actualidad de la ciudad. ¿Lo mete en el mismo saco de alcaldes que critica como Claudia López, Daniel Quintero y Jorge Iván Ospina?

Todos los alcaldes progresistas son un desastre. Hay una identidad común, primero es que se sienten superiores a los demás; segundo tienen unas conductas que yo digo que no resisten un examen psiquiátrico, unas conductas con rasgos bipolares que lo que hacen es llevar al traste toda la posibilidad de desarrollo de una ciudad y de sostenibilidad.

Por consiguiente, en materia de desarrollo no tienen nada para mostrar en su vida privada en cuanto a prosperidad económica y que llegan y se sienten dueños de la ciudad como si fuera de su propiedad. Llegan a ser desastres como el de Cali, como el de Medellín, y vemos la inseguridad que es lo primero que crece. Ellos tienen la mano perfecta y fértil, pero para la inseguridad y la violencia.

En el mismo tema electoral, la semana pasada tuvo una larga reunión con Fuad Char en Barranquilla. ¿Por qué motivos cree que se da por hecho su apoyo a una eventual candidatura de Alex Char a la alcaldía de esa ciudad?

A mí me gusta la prosperidad y que la gente vive feliz en Barranquilla. Hay personas de otros lados que se quieren ir para Barranquilla y la verdad es que eso produce entusiasmo. Lograr una ciudad con ese nivel de bienestar de crecimiento económico y de posibilidades de generar nuevos proyectos, es lo que se busca. Barranquilla tiene hoy todo lo que hoy tristemente ya no tiene Cali.

Cali es prácticamente como un Bronx ampliado; Medellín que era una joya, la destruyó este muchacho (Daniel Quintero), que no ha hecho sino empobrecer y hacer mal uso de los recursos que tiene y de su capacidad e injerencia sobre EPM, sobre Hidroituango y... Bogotá pues ni se diga. La improvisación de Claudia López es absoluta, una ciudad que es de las que tiene peor movilidad en el mundo.

Podcast: “Con Petro, pronto comeremos alpiste en una jaula”: Cabal

María Fernanda Cabal y Alex Char.

En caso tal Char gane la elección, sería un importante aliado regional en su eventual campaña presidencial, ¿confirma que va por el Palacio de Nariño y podría darnos su motivación?

Claro que sí, cuando tuve la oportunidad de hacer campaña para la precandidatura presidencial por el Centro Democrático se formó una ola de opinión tan grande, una masa crítica que yo no lo había vivido jamás y la gente se cabalizó.

La gente empezó a sentir identidad con mis propuestas de campaña, con la forma de enfrentar los debates, con el valor civil, con las ganas de servir a un país que tiene todo, pero que desafortunadamente escoge muchas veces mal, entonces este es mi propósito. No tengo porque ocultar mi decisión de ir a una candidatura por la presidencia de Colombia, porque este país se merece tener a alguien que tenga experiencia, que sepa generar riqueza y que tenga, sobre todo, un inmenso deseo de servir. Tengo las capacidades y además el sentido común que es lo que tanto falta.

Ha expuesto cierta debilidad del Centro Democrático y muchas bajas tras el paso de Iván Duque en la Presidencia, ¿crearía un partido político para lanzar su candidatura o haría coalición con otros partidos?

Yo no he pensado retirarme de mi partido. Sí he tenido muchas manifestaciones de personas que se fueron del partido o que estando en el partido se sintieron muy decepcionadas cuando finalmente salí de la contienda; entonces la gente dice que me iría mejor por fuera, pero yo pienso que soy una persona leal con el presidente Uribe y la idea es que sigamos creciendo en opinión. Esta campaña se gana con una gran coalición que salve a Colombia del desastre que se avecina.

Si el Centro Democrático o el uribismo nacional fuesen personas sentadas con usted en una mesa, ¿usted que les diría?

Yo les recordaría que Uribe fue el único presidente que después de dos períodos de mandato salió con el 80% de popularidad, dinámica que permitió la elección de Santos y luego este lo traicionó, por lo que no fue un accidente la escogencia de Duque. Eso es el aplauso de la gente que vio cómo pudo volver a su trabajo, cómo pudo volver a su finca, cómo pudo generar riqueza por cuenta propia, cómo pudo acceder más fácilmente a un microcrédito y cómo vio que al año del gobierno de Uribe, cambió el país. Está la evidencia que son los números con hechos y está la experiencia de los que vivimos la transformación de estar secuestrados en las ciudades y volver a ser libres y disfrutar de Colombia con ese legado que está vigente.

Ese legado de civilización habrá que corregirlo seguramente, pero usted no puede vivir sin seguridad en un país que se vuelve prácticamente una selva con depredadores, seres humanos que se vuelven depredadores, usted no puede prosperar cuando la extorsión está a la vista y usted no tiene la capacidad ni la tranquilidad cuando la zozobra es permanente. Entonces siempre el legado de Uribe va a estar vigente, lo que toca es recoger lo bueno y corregir lo malo.

¿Y cuáles serían los ejes de su proyecto político presidencial?

Que Colombia vuelva a mirar hacia la seguridad como la base fundamental, y así poder sostener una institucionalidad, de lo contrario fácilmente el país se nos diluye y nos podemos volver como cualquier vecino, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, bueno ni qué decir de Cuba, donde no hay libertad. En esos países hay un empobrecimiento masivo, allá la gente no escoge qué comer sino que los dictadores hipermillonarios deciden qué comen. Es como darle alpiste a un pájaro en una jaula.

Senadora, y cómo piensa convencer a aquellos votantes que teman que usted propicie más polarización o que usted represente un sector de la política que muchos llaman “tradicional, reaccionaria y de extremos”?

Este gobierno chambón e improvisador de Petro ha encarecido el peso frente al dólar y destruye la confianza inversionista. Nosotros haremos todo lo contrario, fortaleciendo la capacidad de producir alimentos y exportarlos; pero si usted no tiene vías, si no tiene una asistencia tecnológica, sobre todo para pequeños empresarios, y tampoco tiene crédito, pues difícilmente va a poder llegar a esos mercados internacionales.

Por otro lado, hay que fortalecer también la minería responsable, hay que fortalecer también todo lo que está demandando el mundo de hoy. Aclaro que no estoy en contra de las energías limpias, pero no creo en la fantasía de un personaje como Petro que cree que se van a poder cambiarse de un momento a otro, cuando Colombia exporta el 40% en hidrocarburos.

En Cartagena en las últimas semanas ha habido muchas manifestaciones y protestas que han paralizado la ciudad. ¿Por qué considera que la protesta no es un derecho sino una acción?

A ver, nosotros los que creemos es en principios, en valores, en la familia, en proteger a los niños de toda esta propaganda de género que no es otra cosa que la distorsión para destruir las bases de la sociedad. Este discurso proyecta causas aparentemente justas, pero tergiversadas, por eso al criticarlo siempre seré objeto de señalamiento, de adjetivos, de hostigamiento, de rotulación. Todo eso es parte de lo que tenemos que enfrentar, quienes no somos progresistas, pero que sabemos que el progresismo solo lleva a la pobreza. Progresismo es el disfraz de los socialistas, de los comunistas; el progresismo se roba las causas y tilda a personas como yo de reaccionarios o extremos.

Yo lo que soy es una política sin máscaras, y no una política falsa que se recicla en cada gobierno como los mejores lagartos de la historia. No, yo soy directa. Soy coherente. Soy una persona con infinita capacidad de comprender la diferencia, pero que no tolero la excusa del criminal para hacerle daño a los demás.

En ese panorama de protestas, ¿usted se atreve a explicar el porqué de lo sucedido con los bolsonaristas en las sedes de gobierno en Brasil? ¿Es diferente al estallido social de la Primera Línea en Colombia?

El paro nacional o toma guerrillera, financiada por el narcotráfico, que es lo que realmente sucedió aquí se usaron toda la combinación de formas de lucha. Eso no fue estallido social, pues atentaron contra el derecho a la movilidad de personas enfermas, mataron bebés, quemaron policías en los CAI, asesinaron policías, asesinaron un agente del CTI. ¿Cómo se llama eso? ¿Derecho a matar? Ah, no, pero es que yo tenía rabia y tenía derecho a protestar, no?

Ahí hay una distorsión en la comprensión de la jerarquía de los derechos y como hay gente tan ingenua a veces les copia y repite como loros, pues yo me atrevo a decir que el derecho fundamental es a la libertad de expresión, a la libertad de pensamiento, pero cuando la manifestación deja de ser pacífica también deja de estar protegida por el derecho interno y el derecho internacional. Aquí disfrazaron la violencia como derecho.

Senadora, ¿usted ve futuro en la Paz Total? Especialmente en los diálogos con el Eln?

La paz total no es paz total, sino totalitaria. Aquí la izquierda siempre construye mitos y se los vende a un público ingenuo hipnotizado y también se lo vende a la ingenuidad colectiva que cree todas las mentiras. (Lea: Gobierno colombiano y ELN asisten a reunión extraordinaria en Caracas)

Podcast: “Con Petro, pronto comeremos alpiste en una jaula”: Cabal

Conversaciones de paz con el Eln en Caracas, Venezuela.

No, ya vimos lo que pasó tras el acuerdo de La Habana que siguieron traficando coca, y ahora hay 22 curules para los bandidos que no pagaron un día de cárcel, en fin eso es grotesco, sumamente grotesco. El Estado al servicio del crimen, el Estado renunciando a la obligación de investigar, juzgar y sancionar criminales, y las víctimas solo son usadas para adornar acuerdos que degradan al ser humano, así lo veo.

Yo creo en el imperio de la ley. Yo creo en la fuerza pública. Yo creo en que a la gente hay que darle soluciones porque sí hay justificación para que haya rabia y resentimiento, pero eso no amerita que nos matemos entre colombianos. Yo considero que se puede atender necesidades dejando crecer la economía con el sector privado, con la inversión extranjera, con la minería, con el petróleo. Además, sí se tiene que proteger la naturaleza porque de otra forma no tenemos un lugar para vivir los humanos todo. Eso es cierto.

Pero esto no excluye que se pueda tener una economía en equilibrio con el medio ambiente, pero que vaya a haber paz total creo que nos demoraremos mucho tiempo, creo más en el imperio de la ley.

Por último, ¿a qué invitaría a los colombianos a analizar o a pensar a la hora de votar el próximo 29 de octubre en las elecciones regionales?

A los colombianos los invito a que miren lo que esos candidatos pueden ofrecer como alternativa para que una ciudad salga adelante, no más populistas, no más borrachos, no más vagos, no más bipolares, no más mamertos.

Pensemos en todos esos que han generado riqueza, que alguna vez apostaron ellos mismos en su vida y que son unos ganadores, pensemos en esa gente que no tiene por qué mentir y que su discurso es creíble. Todos queremos tener plata en el bolsillo y eso se logra con una administración pública sana, no un Estado enemigo del ciudadano, un Estado aliado; no un Estado que regale subsidios para empobrecer a los pobres para mantenerlos en la pobreza, un Estado que tenga toda la estructura para generar riqueza sin pagar más de la cuenta. Eso se logra eligiendo a personas que tengan una hoja de vida sin tacha, esa es la recomendación que yo les daría, que no se dejen convencer por cantos de sirena.

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