Todas las casas del sector Los Olivos del corregimiento Pueblo Nuevo, jurisdicción de Santa Catalina, tiene algo en común: grietas de gran tamaño.
Los habitantes del pueblo desconocen el origen de las rajas y fisuras que están deteriorando sus casas, y los embarga el miedo de que en cualquier momento puedan colapsar.
Grietas enormes son evidentes en las salas, cuartos, baños y cocinas de unas 200 casas de este sector poblado por pescadores, a tan solo 800 metros de un volcán que hizo erupción en 1999.
Gregorio Jaraba, líder comunitario de Los Olivos, a nombre de la comunidad solicita a las autoridades municipales y departamentales que analicen las afectaciones en las viviendas.
“No sabemos si las grietas sean por efecto de las mareas, por movimientos imperceptibles de la tierra o por las vibraciones de la exploración de gas de Equión”, dice Jaraba.
Esta última opción (la exploración de Equión a mar abierto para la búsqueda de gas) es la que algunos en la población relacionan con el daño en sus casas de material.
Problema mayor
Pero el problema no es exclusivo de este sector, otras partes de Pueblo Nuevo incluso están peor.
“Las casas de Pascualina Galera, Clementina Porras, Antonia Jiménez, Sandra Baena y la de los Castro no sé cómo están de pie. Deberían de evacuarlas, pues es muy complicada su situación”, expresa el líder comunitario.
Ante el dilema de saber qué ocurrirá con sus casas, y quién les responderá por los daños, los mismos afectados exigen ayuda oficial para recuperarlas y evitar sucesos lamentables.
Lo que quieren prevenir es lo que le ocurrió el fin de semana pasado a Pablo Meléndez Jiménez, habitante del vecino corregimiento de Galerazamba, quien estuvo a poco de perder la vida tras la caída de la terraza de su casa.
Heydi Patricia Baena, afectada, dice que, aunque no se han definido responsabilidades sobre el problema, lo cierto es que algo ocurre en Pueblo Nuevo.
“Las grietas son visibles, no nos las hemos inventado. Ya no sabemos cómo seguir ‘emparapetando’ nuestras viviendas para evitar que se caigan y quedemos en la calle”, lamenta Baena.
Versión de Equión
Un vocero de Equión, empresa que explora los pozos Mapalé 1 y 2, ubicados a 25 kilómetros de las costas del corregimiento Pueblo Nuevo, de Santa Catalina, confirma que no hay relación entre el agrietamiento de las casas y la actividad que desarrollan en el mar.
Solicita a la comunidad que radique sus inquietudes a través del Sistema de Quejas y Reclamos de la empresa o que consulten a sus representantes Carmen Alicia López y Martha Mogollón, quienes están facultadas para atenderles.
“Los habitantes del corregimiento conocen a nuestros representantes, tienen sus teléfonos, así estaremos dispuestos a escucharles, pues lo cierto es que a la fecha no conocemos una queja formal al respecto”, comenta la fuente consultada por El Universal.
Equión anuncia que programará una visita oficial al corregimiento para seguir aclarando las actividades del proyecto que se ejecutan en la zona.
Opiniones
Lisbeth Díaz.
“Necesitamos que se analice nuestra situación, son más de 200 casas que están peligro”.
Ramit Díaz.
“Nadie nos visita ni nos ofrece soluciones, mientras las grietas consumen nuestras casas”.
Merly Vargas.
“Mi casa la habito con menores de edad y temo que se me vaya a derrumbar por las grietas”.
Rossana Arrieta.
“Las fisuras cada día son más grandes, tengo miedo de perder mi casa, lo único que tengo”.



