Discusiones, insultos, ofensas, reclamos y cambios enmarcan el ambiente que se vive en la Asamblea de Córdoba desde la reciente elección de la nueva mesa directiva.
Contra todos los pronósticos resultó elegida como presidenta la conservadora Leonor Teresa Martínez con lo que el Partido Conservador repite cargo directivo. Como primer vicepresidente fue elegido Guillermo Corrales y como segunda vicepresidenta Francisca López.
Esa escogencia desató la reacción airada de algunos diputados de la U quienes habían suscrito un ‘pacto de caballeros’ con los conservadores para votar en el primer año por un presidente azul con la condición que en el siguiente, es decir en 2013, esa posición fuera para los de la U.
Pese a que mediante una acción de tutela el diputado liberal Óscar Ramírez, quien había sido sancionado por la colectividad roja por haber violado la ley de bancadas, recuperó el voz y voto, estos no fueron suficientes para ganar ni un solo cargo directivo. Todo quedó en manos de rojos y azules, partidos contrarios al del gobernador Alejandro Lyons.
El primero en reaccionar fue el diputado Antonio Ortega, quien sonó para la presidencia. Acusó a su colega Guillermo Corrales de tener doble moral y de haberle aceptado invitaciones y viandas para apoyarlo, pero luego resultó con nada. A su turno, Corrales respondió que no podía violar la ley de bancada.
Entretanto, Carlos Burgos González, Jaime Bello y Luis Saloom reclamaron, también de manera airada, a los conservadores porque les incumplieron. Sin embargo, estos guardaron silencio.
Por su parte, la nueva presidenta, Leonor Teresa Martínez señaló que la nueva coalición de la Asamblea no se confirmó para atacar al Gobernador sino a favor de los intereses del Departamento.
