El obispo de Cúcuta, quien fungía como prelado en Montería, monseñor Julio César Vidal Ortiz, descartó la posibilidad de adelantar diálogos con miembros de bandas criminales.
Durante una corta estancia en su natal Tierralta, el vocero de la Iglesia sostuvo que mientras permaneció al frente de la Diócesis de Montería se lograron algunos acercamientos con los voceros de las bandas, pero que con su traslado la intención de diálogos se diluyó.
Aseguró que varios de los miembros de las bandas habían sido capturados en Colombia y Venezuela y que ello había acrecentado la distancia ante la posibilidad de sentarse a dialogar con el Gobierno y acogerse a un proceso de paz.
Monseñor Vidal reiteró que la inquietud de los grupos al margen de la ley había sido expresada por él ante el Presidente de la República, pero que sólo como un intermediario de paz tal y como lo hizo en el proceso de desmovilización con las autodefensas.
“Ese diálogo con la bacrim era personal y luego yo llevé sus inquietudes ante el Gobierno”, reiteró el vocero señalando que definitivamente la posibilidad de diálogo se diluyó.
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