El anuncio de la instalación de tres nuevas cámaras de fotomultas en la Vía del Mar, que conecta a Cartagena y Barranquilla, sigue generando opiniones divididas entre los usuarios de este corredor vial.
Desde el Instituto de Tránsito del Atlántico han defendido que la medida no es arbitraria, sino que responde a estudios técnicos y de seguridad vial para reducir la siniestralidad en esta carretera nacional.
En una publicación difundida por el medio barranquillero El Heraldo, Carlos Mafio Granados, director del Instituto de Tránsito del Atlántico, explicó que, aunque inicialmente se había informado sobre tres dispositivos, en realidad se trata de solo dos cámaras nuevas, mientras que el otro punto corresponde al traslado de un dispositivo que ya estaba en el sector de Turipaná.
“Anteriormente había una cámara en Turipaná, que era un carrito que estaba en ese tramo. Como la vía fue ampliada, ese dispositivo se retiró y, con el nuevo estudio, se ubicó nuevamente en el sector de Playa Mendoza”, explicó el funcionario.
En territorio del Atlántico hay cámaras de fotodetección en la vía de Barranquilla a Cartagena: cerca de la Universidad Sergio Arboleda, otra en el puente de Puerto Colombia, una más en el sector conocido como Olas Inn y la cuarta en la urbanización Aguamarina Beach Resort.
A estas se sumarían ahora las otras dos, ubicadas en cercanías al Sombrero Vueltiao y llegando al Volcán del Totumo, además de la reubicada en la entrada de Playa Mendoza. Lea: Polémica por colocación de 3 cámaras de fotomulta en la vía Barranquilla-Cartagena
Las nuevas cámaras de fotodetección aún no están operativas. Actualmente se instalan los postes y la señalización, y se espera que comiencen a funcionar en un mes o mes y medio, tras obtener los permisos de las autoridades nacionales.
Usuarios de la Vía del Mar opinan sobre las nuevas cámaras de fotomultas
Aunque las autoridades sostienen que la medida busca garantizar la seguridad de conductores, peatones y ciclistas y aseguran que no han recibido quejas formales, algunos usuarios recurrentes de la vía consideran que los efectos serán negativos y representan un golpe directo para sus bolsillos.
“La instalación de nuevas fotomultas en una carretera bastante transitada a diario, va a alargar el recorrido entre ambas ciudades pese a que la doble calzada ha avanzado en tramos bastante importantes y había acortado el tiempo para ir de una ciudad a otra. Hay cámaras que han sido instaladas y aún no tienen señales de aviso y eso es importante para tener en cuenta porque una buena señalización evita que muchos conductores caigan en esas infracciones”, expresó un conductor a El Universal.
En redes sociales, los internautas también persisten en el debate sobre qué tan eficaz será la medida. “¿Y están bien calibradas? Porque en muchos casos dicen que es a 40KM y uno va a menos por ejemplo 34KM y te llega la multa, ojo con eso”, “Eso es inaudito. Cuando uno está esperando que continúen la doble calzada, mandan en cambio más cámaras de fotomultas”.
Otros usuarios se manifestaron a favor: “Excelente noticia, esto previene la siniestralidad en ese corredor vial, cuántas personas no han perdido la vida por irrespeto a las normas de tránsito en esos puntos críticos donde hoy están esas cámaras. Si respetas las normas no serás un número más”; “Que bien, o por las buenas o por las multas, claro, clave que las identifiquen y hagan visibles al conductor”, “Excelente decisión, monto bicicleta y siempre cuento mínimo cinco animales muertos o agonizando en esa vía. Ya que no entienden de civismo toca así”. Puede leer: La tragedia del domiciliario que terminó arrollado en pique de carros en la Vía al Mar
Experto analiza la nueva medida en la Vía del Mar desde la seguridad vial
El Universal consultó con el profesor Holman Ospina, director del Programa de Ingeniería Industrial de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) y experto en seguridad vial y factores humanos, quien dio su percepción sobre la medida desde el contexto de la seguridad vial.
De acuerdo con Ospina, la instalación de estas cámaras en la mencionada carretera tiene, en principio, un sustento técnico: la normativa permite ubicar fotodetectores en tramos donde históricamente se han presentado altos niveles de accidentalidad, y todo indica que esta vía cumple esa condición. Hasta ahí, la justificación ante la autoridad nacional está resuelta.
“El verdadero debate no es si se pueden instalar, sino qué tanto cambian realmente la forma de conducir. Y ahí tengo mis reservas. Sabemos que cuando un conductor identifica que existe una sanción, modifica su comportamiento, pero casi siempre de forma inmediata y localizada: frena unos metros antes de la cámara y acelera de nuevo apenas la deja atrás. Hoy en día, aplicaciones como Waze o Google Maps hacen que ese “esquive” sea todavía más fácil, porque el conductor sabe con exactitud dónde está el punto de control. Entonces la cámara deja de sorprender a nadie, y sin sorpresa no hay verdadero cambio de conducta”, explicó.
En ese sentido, considera vital que antes de la sanción se recorra el camino de la pedagogía y el acompañamiento, para evitar el riesgo de que la gente perciba la cámara no como una herramienta de seguridad, sino como un mecanismo de recaudo.
Criterios técnicos para instalar cámaras de fotomultas
Ospina recordó que en Colombia la colocación de fotomultas no la decide la autoridad local a su gusto. La Agencia Nacional de Seguridad Vial exige que cada cámara se justifique con datos, no con intuición.
Son cuatro criterios: que la vía tenga un historial de accidentes, que busque prevenir siniestros, que responda a un tema de movilidad o que haya un patrón de infracciones repetidas en ese punto.
Como la Vía del Mar es una vía concesionada, el estudio también pasa por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), que revisa que la infraestructura y la señalización estén en regla antes de dar luz verde.
El experto señala que la ubicación tampoco es al azar: la cámara tiene que estar sobre la vía misma —no escondida en una colina ni en un predio aledaño— y debe ser visible con anticipación, al menos 500 metros antes, con señalización a ambos lados si la vía tiene varios carriles por sentido.
Medidas adicionales deberían acompañar a las cámaras de fotomultas
La desconfianza que ha generado esta medida entre algunos conductores del Atlántico y Bolívar no nace de la cámara en sí, sino de cómo se implementó, subraya el experto. Dentro de la literatura de cultura de seguridad, la conocida curva de Bradley explica que el hábito de conducción segura se construye pasando primero por la pedagogía, la señalización clara y el acompañamiento.
Por eso, explica Ospina, “creo que lo primero que debería acompañar la fotodetección es divulgar los datos: mostrarle a la ciudadanía las cifras de siniestralidad de ese tramo específico —cuántos accidentes, de qué tipo, en qué horarios— para que la gente entienda que no es un capricho sino una respuesta a un problema real y medible. Esa transparencia es la que empieza a cambiar la percepción”.
En segundo lugar, un período pedagógico real, con avisos preventivos sin sanción, para que el conductor asimile el punto de control antes de que le empiece a costar dinero. Tercero, presencia visible de autoridad en la vía, no solo la cámara, porque el control humano refuerza la sensación de que hay alguien cuidando, no solo cobrando. Y cuarto, retroalimentación pública periódica: publicar si la accidentalidad bajó después de la instalación, porque eso es lo que finalmente le da sentido a la medida ante los ojos de quien transita esa vía todos los días. Le recomendamos: Policía de Bolívar despliega fuerte operativo de seguridad vial para el puente festivo
Efectividad de las cámaras de fotomultas e infraestructura vial
Por último, el académico subraya que la seguridad vial no se resuelve con un solo instrumento; es un trabajo integrador que tiene que conciliar a todos los actores de la vía con las condiciones físicas del corredor.
“Y aquí entra un punto clave: el recaudo de las fotomultas debería reinvertirse de manera visible en esa misma vía —iluminación, señalización, mantenimiento— y no percibirse como una fuente de ingresos para el departamento o el municipio. Cuando el conductor ve que la multa se traduce en una curva mejor iluminada o una vía mejor demarcada, el mecanismo deja de sentirse como un castigo y empieza a sentirse como una inversión colectiva en seguridad. Esa trazabilidad del recaudo, sumada a la corrección de infraestructura, es lo que realmente multiplica el impacto de la fotodetección; sin eso, la cámara actúa sola y su efecto se diluye con el tiempo”, concluyó.
