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Bolívar

Evacuarán 125 familias de Tacamocho por amenaza del río Magdalena

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El milagro que esperaban en Tacamocho se fue hace dos noches, con la torre de la iglesia, que como gran parte de este corregimiento de Córdoba Tetón, cayó al río Magdalena por la intensa erosión del territorio.

Aunque hace un mes ordenaron la reubicación de todos los habitantes, (Lea aquí: Tribunal ordena reubicar a Tacamocho tras amenaza del río Magdalena)  mientras esperan, el río sigue avanzando, por lo que las autoridades decidieron proteger a las familias más cercanas, trasladándolas a Tacamochito, una población cercana.

Kelis Arrieta Caro, habitante de la calle La Concepción del centro poblado, asegura que el miércoles en la noche ella estaba cocinando, cuando la invadió la tristeza y al salir a la calle supo que la iglesia a la que alguna vez fue a misa ya no podría salvarse de las aguas que se comen su corregimiento desde hace varios años, quitándoles la tranquilidad a ella y a sus coterráneos.

Lucelis Ortega España, otra tacamochera, expresó que cuando se enteró de lo sucedido  comenzó a llorar, porque a pesar de ser consciente de la erosión, nunca quisieron imaginar que la naturaleza se metería con la casa de Dios.

“En ese instante la nostalgia me invadió porque ahora nos sentimos más desamparados, ya no contamos con un sitio donde tener un encuentro íntimo con Dios”, manifestó la mujer.

Con lágrimas en sus ojos advirtió  que no sabe qué hacer porque el río ya está a 10 metros del patio de su casa, en cualquier momento la puede perder y no consiguen casas donde mudarse porque las han tumbado para evitar que se destruyan.

Ahora, cuando todos los ojos están puestos en Hidroituango y el sur de Bolívar, ellos recuerdan que hace un mes un tribunal ordenó la reubicación inmediata del corregimiento, pero ellos siguen viviendo en Tacamocho, a expensas del río, que se lo está tragando todo.

(Le puede interesar: En Tacamocho esperan reubicación antes de que se los trague el río)

La erosión

Los tacamocheros no olvidan lo que pasó el 22 de febrero del 2010, cuando luego de una mañana soleada comenzaron a escuchar cómo la fuerza del río Magdalena se llevaba los jarillones de protección que blindaban al corregimiento.

Ese mismo día comenzaron a llamar la atención de las autoridades departamentales y nacionales para que intervinieran y frenaran el fenómeno que se había desatado.

En noviembre de ese mismo año, las aguas del río inundaron el centro poblado afectando a toda la comunidad y desde entonces no han tenido tranquilidad.

En 2015, según Jesús Lobo, de 75 años, la situación tomó otra dimensión, pues comenzaron a desplomarse las primeras casas, ubicadas en la calle Primera.

El hombre indicó que posterior a eso, el desastre no ha cesado y ahora le apuestan a la solución definitiva, ordenada por el Tribunal Administrativo de Bolívar.

“Nosotros no somos pretenciosos, pero sí queremos que se actúe antes de que suceda una tragedia”.

El pueblo se dividirá

En los últimos cuatro años, la erosión ha arrasado 200 casas, dejando unas mil personas sin hogar que hoy se refugian en casas de vecinos o familiares.

La alcaldesa Karina Becerra Baños, explicó a El Universal que están organizando toda la logística para trasladar a las 125 familias más cercanas al río para proteger sus vidas, pero apenas están buscando los recursos para hacerlo.

Después de esta evacuación, cuyas condiciones no han sido definidas, quedarían en Tacamocho 575 familias, unas 2.800 personas viviendo en el pueblo.

Becerra Baños aseguró que durante los últimos tres años han adoptado medidas para prevenir un desastre más grande.

Entre ella decretaron en el año 2016 la calamidad pública para apropiar recursos y adelantar un plan de acción y garantizar la atención a la comunidad.

“Desde hace tres años hemos tocado puertas, hemos entregado ayudas humanitarias y hemos desarrollado acciones pero que no son suficientes para solucionar la problemática”, añadió.

Por su parte, la Gobernación de Bolívar apoyó a la administración municipal con unas ayudas humanitarias que entregaron ayer en la tarde.

La propietaria de esta casa, a seis metros del río, ordenó que la tumbaran para rescatar todo lo que puedan, antes de que el Magdalena se la lleve. Lila Leyva Villarreal
La propietaria de esta casa, a seis metros del río, ordenó que la tumbaran para rescatar todo lo que puedan, antes de que el Magdalena se la lleve. Lila Leyva Villarreal
De la iglesia de Tacamocho, solo quedan las paredes. En la noche del miércoles, lo que quedaba de la torre, se lo llevó el río. Lila Leyva Villarreal
De la iglesia de Tacamocho, solo quedan las paredes. En la noche del miércoles, lo que quedaba de la torre, se lo llevó el río. Lila Leyva Villarreal
Impotentes, los tacamocheros solo pueden mirar cómo el río se lleva lo que un día fue su hogar. Lila Leyva Villarreal
Impotentes, los tacamocheros solo pueden mirar cómo el río se lleva lo que un día fue su hogar. Lila Leyva Villarreal
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