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Bolívar

“Mi secuestro: me pusieron un fusil en la cabeza, me decían ‘hijito de papi’”

La JEP realiza audiencia en Marialabaja para escuchar a las víctimas en torno a lo dicho por comparecientes de las Farc.

“Mi secuestro: me pusieron un fusil en la cabeza, me decían ‘hijito de papi’”

Magistrada Julieta Lemaitre Ripoll, relatora del Caso 01 de la JEP. // Cortesía

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“Uno tiene que traer esos fantasmas, tratar de recordar esas situaciones que uno sufrió, que no ayudan a la persona en su diario vivir”.

Así comenzó Eduardo* su relato en medio de la audiencia que realiza este jueves la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el Centro de Memoria del municipio de Marialabaja (Bolívar), lugar que aún no ha sido inaugurado formalmente. En esta cita se escuchan las observaciones y testimonios de víctimas de secuestros en torno a lo que han dicho comparecientes del antiguo Bloque Caribe de las Farc (Caso 01). Lea: JEP ordena acceso a los archivos de inteligencia del Palacio de Justicia

Con esto, la JEP busca atender las demandas de verdad y reconocimiento de las víctimas, para que guíen el proceso de instrucción que adelanta la Sala de Reconocimiento.

Eduardo, en su versión libre, relató cómo fue su secuestro en los Montes de María a finales de la década de los 90, contradiciendo versiones de algunos comparecientes.

El hombre indicó que, para la época, su novia, hoy su esposa, vivía en San Jacinto. Contó que por eso visitaba mucho la zona y que luego su padre compró un carro.

“Yo tenía contacto directo con la situación en esa zona, sabía cómo era todo allá. En esa fecha trabajaba como conductor; mi padre recibió una pensión y compró un vehículo. Yo lo conducía, hacía viajes y llevaba encomiendas. Tenía la costumbre, cuando pasaba por Carreto, de preguntarle a la Policía cómo estaban las carreteras. Tenía esa precaución y cuando llegaba a San Juan volvía a preguntar si había ‘pescas milagrosas’, como llamaban a esos retenes en los que hacían los secuestros”, recuerda.

El día de su mala hora, Eduardo hizo lo que frecuentaba mientras conducía por los Montes de María. Llegó a San Jacinto y allí preguntó si había retenes en las vías, pero le dijeron que no.

Cuando bajaba una loma, en el sector Bajo del Oso, lo sorprendieron. “Vi a los lejos un retén con unos hombres que parecían tener prendas del Ejército, pero con botas pantaneras, de caucho. Intenté devolverme, pero aparecieron otros sujetos con la misma vestimenta y me obligaron a detenerme”, explicó. Este cuenta que los sujetos tenían armas de largo alcance y otros también portaban armas cortas, y que ya tenían retenidas a varias personas más.

El relato de Eduardo fue interrumpido por la magistrada Julieta Lemaitre Ripoll, relatora del Caso 01 de la JEP, referido a secuestros. La magistrada indicó que comparecientes de las Farc indicaron que ese retén no era de ellos y que sería de otro grupo armado ilegal.

Sin embargo, Eduardo indicó que los sujetos se identificaron como miembros de las Farc y que le indicaron que querían dinero. Alegó también que conocía que en esa zona era dominada por las Farc.

“Me dijeron que era hijo de ‘papi y mami’ y me llevaron caminando unas cuatro horas hasta un campamento, aunque a otros se los llevaron en vehículos. Conocían toda mi vida y hasta las cosas de mi papá. Durante el tiempo que estuve secuestrado nos ponían a limpiarles sus botas y hasta a armar barricadas con sacos pesados; algunos nos daban tratos deshonrosos. (...) Nadie sabe cómo es el trauma de vivir con una escena de estas con más de 20 años, pues cuando me liberaron por el pago, me pusieron el fusil en la cabeza y me dijeron que como denunciara ya sabía quiénes iban a pagar por eso”, relató Eduardo, quien concluyó diciendo que espera que con estos procesos en la JEP haya una reconciliación entre víctimas y excombatientes.

“Lo que espero es que haya una reconciliación. Hay gente que no quiere la paz, pero quiero que se reconcilien tanto la persona que ataco, como la que fue atacada. Ellos (los que atacaron) también tenían familias; uno de ellos me dijo que él no eligió hacer eso, sino que lo obligaron, pero no se dieron cuenta del daño tan grande que hacían. Después lo entendí y tuvieron que pasar más de 20 años para que me atreviera a contar esto”, finalizó.

La audiencia de la JEP en Marialabaja sigue y están escuchando los testimonios de más víctimas de secuestros y de representantes de colectivos de víctimas.

*Nombre cambiado de víctima por seguridad

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