Edilberto Rafael Lambraño Cabeza carga con un rosario de dudas que recita a diario, sin ninguna certeza de algún día terminar sus súplicas, pero con la firmeza de no dejar de rezar por nada en el universo, pase lo que pase. Aunque siente que el mundo parece haber olvidado a su hija, no deja de pensarla, de encontrarla en sueños. Es más de una década en la que la agonía ha marcado millones de pálpitos en su corazón. Es una cuenta sin fin. Ahora, sentado en una banca frente a la Iglesia Santa Bárbara de Mompox, recalca: “Ya van 10 años y 7 meses”. Y los días siguen pasando...
Karen Dayana Lambraño Muleth desapareció del municipio en la víspera de la Navidad de 2014. El 23 de diciembre la vieron por última vez, sin que hasta hoy la capacidad operativa, de búsqueda y rastreo de los organismos estatales haya conseguido certezas de su paradero. Los operativos, las investigaciones, las recompensas y hasta el reparto de volantes desde helicópteros han fracasado. A Karen ya nadie parece buscarla más que su familia. Su padre, especialmente, recorrió estos años cada pueblo donde alguien dijo haberla visto, cual sabueso incansable que persigue un rastro invisible, movido por el amor de un papá que se niega a rendirse. (También te puede interesar: Karen, ¿a dónde no te he buscado?)
He vuelto a ver a Edilberto, después de una entrevista de hace siete años, y su mirada, eclipsada por la desazón de un destino indescifrable, es la misma: un espejo de tristeza al tiempo que de esperanza. Sigue vendiendo café, aunque los termos se hayan roto en un accidente y ahora esté ‘varado’; sigue preguntándole a la vida por su pequeña, que ya no debe estar tan pequeña; sigue pensando en que pudo ser secuestrada y vendida –como se ha dicho en tantas versiones–; y sigue enfrentándose a la desidia. El tiempo parece no haber pasado sobre él, aunque hoy continúa con una cuenta nefasta: “Ya van 10 años y 7 meses”, exclama. Es un conteo que parece no tener fin, pero que ojalá algún día termine.
Cuéntenos, ¿qué pasó últimamente con el caso de su hija?, ¿hubo una falsa alarma en redes sociales?
- Bueno, amigo, yo llegué al centro de Mompox, pues me llamaron unas amistades y me dijeron: ‘Ay, Lambraño, ven acá para que mires esto que está pasando’. Y me mostraron un video de una niña en TikTok. Pues la niña se llama Karen Dayana 12/23 y ha sido algo que todo el mundo me pregunta, que si se parece, que si no se parece. Puede haber cosas que se parezcan a mi hija menor, pero no es ella. O sea, el hecho es que es una persona que se parece un poco y que tiene el mismo nombre, apareció en TikTok y la gente la confundió.

¿Qué sintió cuando le dijeron que había una muchacha parecida a Karen?
- En el momento en que vi a la muchacha, vi a mi hija menor bailando, pero luego leí bien: ‘Karen Dayana 12-23’. Me quedé sorprendido: ¿cómo así Karen Dayana, si mi hija se llama Karen Dayana y es la fecha en que se perdió, mes 12, día 23? Sí me sorprendí, pero que sea positivo que es ella, no.
¿Eso le revolvió sentimientos?
- Claro, sí, eso me atrapó otra vez la mente y me dejó impactado. Me dejó triste por tanto recuerdo de la niña. Aunque, de mi parte, desde diciembre de ese año, entregué todo en manos de Dios, porque quiero seguir adelante por mis otros hijos.
¿Qué cree usted que pasó con su hija?
- Es muy triste, ya van 10 años y 7 meses y hasta ahora no hemos tenido una prueba contundente, una señal exacta. Una vez me dijeron que la niña estaba en Panamá, que esperaban a la Interpol para rescatarla, otras veces, que estaba en Magangué, en Venezuela. Hubo muchas versiones, pero nada concreto.
¿Confía en la investigación que se ha hecho?
- No, porque a mí nunca me han mostrado pruebas. Me dijeron que existía un video donde iba la tía con mi hija, pero yo nunca he visto eso. A mí me han usado hasta como testigo, pero yo nunca he visto a mi hija en esos videos.
La madre y la tía de la niña finalmente fueron declaradas inocentes…
- Viví 12 años con la mamá y siempre fue buena madre y buena compañera. Después de 2012 ya no viví con ella, pero nunca vi en ella un corazón para semejante maldad. Primero, mi hija; segundo, mi hija, y tercero, mi hija, pero yo siempre lo he dicho: no puedo culpar a nadie sin pruebas. Nosotros somos humildes, yo no soy estudiado, pero siempre he trabajado por mis hijos. No podemos señalar, no podemos decir ella fue o él fue o aquella, porque la verdad nunca he visto nada. De las 10 audiencias que hicieron, nunca me invitaron. No sé por qué las capturaron ni por qué las soltaron. Nunca me explicaron bien. (También te puede interesar: Habló mujer que comparan con Karen Lambraño: la menor desapareció hace 11 años)
¿Qué irregularidades ha visto durante estos diez años?
- Hubo versiones de testigos sobre sospechosos en el barrio que luego vendieron sus casas y se fueron, pero las autoridades no investigaron eso, pese a que yo les insistí. Yo mismo busqué en pueblos cercanos, me metí en lugares peligrosos pero no recibí apoyo de las autoridades. Me decían que no tenían gasolina, que necesitaban recursos para acompañarme. Muchas veces me dejaron esperando.
¿Cómo ha sido su vida desde entonces?
- Yo vendo tintos, descargo camiones, me rebusco en lo que salga. Pero desde que desapareció mi hija no he vuelto a tener la misma fuerza. Siempre me levanto en las madrugadas pensando en ella. Es triste. Siempre la recuerdo y no hay una hora, no hay una noche que no me levante pensando en ella. ¿Cómo es posible que en un pueblo con cinco calles vaya a desaparecer?
¿Qué espera ahora?
- Lo único que pido es que el Gaula o el grupo de investigación muestre pruebas contundentes. No quiero dinero ni indemnizaciones; quiero la verdad sobre mi hija.
¿Usted cree que su hija va a aparecer algún día?
- Una vez soñé que me la encontré en Sincelejo, cuando cumplió 8 años y la abracé. Es triste pasar por esta angustia. Y más doloroso aún que nadie le diga a uno nada. Hasta la fecha, desde 2020, no hemos vuelto a ver al grupo de investigación, ni siquiera en la caminata que hicimos en diciembre (de 2024) en la que solo la Alcaldía de Mompox nos colaboró. Todo lo dejo en manos de Dios. Eso me mantiene con fe y esperanza.
¿CÓMO FUE LA DESAPARICIÓN DE KAREN DAYANA LAMBRAÑO?
Karen Dayana Lambraño desapareció el 23 de diciembre de 2014 en Mompox, Bolívar, cuando tenía apenas 7 años, tras salir a hacer una recarga de celular cercana a su casa. Un caso que causó revuelo en Colombia. Su madre y su tía fueron señaladas del presunto delito de secuestro, ambas fueron capturadas, pero luego puestas en libertad y declaradas inocentes en procesos judiciales posteriores. A pesar de operativos, recompensas y la difusión del caso, no se ha encontrado una pista confiable ni prueba contundente de su paradero; la búsqueda sigue activa, alimentada por la esperanza de su padre.

