El agua es un recurso vital para la vida. Sin embargo, muchas comunidades en el mundo enfrentan dificultades para acceder a agua potable. Colombia no es ajena a esta realidad: en poblaciones apartadas, obtener este recurso en condiciones seguras sigue siendo un desafío diario.
Ese es el caso de la vereda Tabacal, en el sector central del municipio de Santa Rosa de Lima, Bolívar. Se trata de una zona alejada del casco urbano, donde llegar implica recorrer caminos complejos que evidencian las brechas en el acceso a servicios básicos. Allí, conseguir agua apta para el consumo humano ha sido, por años, una tarea difícil para sus habitantes.
En esta ocasión, más de 50 familias de esta comunidad recibieron una alternativa que promete transformar su cotidianidad. Organizaciones como Aguas de Bolívar, Staff Studios, Global Shapers Community Cartagena y Riohacha, Hotel Las Américas y El Universal se unieron para llevar filtros de agua que funcionan como una solución accesible y efectiva.
Estos dispositivos permiten transformar agua de ríos, pozos o lluvia en agua segura, eliminando bacterias, parásitos, sedimentos y metales pesados. Su implementación representa una herramienta clave en territorios donde el acceso a sistemas tradicionales de acueducto es limitado o inexistente.
¿Cómo funciona el proyecto Agua para la Vida?
La iniciativa llegó a Colombia en 2014 bajo el nombre “Agua para la Vida”, impulsada por Wave for Water en alianza con el Foro Económico Mundial. Desde entonces, ha llegado a distintas comunidades, incluyendo zonas como La Boquilla y Tierrabomba, donde se han instalado más de 6.000 filtros.
Según Riley Garrison, project manager de Wave for Water, la organización ha desarrollado programas de agua limpia en 51 países, consolidando un impacto global basado en alianzas estratégicas y trabajo comunitario.
Un proyecto con propósito para las comunidades
La gerente de Aguas de Bolívar, Eliana Romero, explicó que la selección de la vereda Tabacal fue resultado de un trabajo articulado entre distintas organizaciones.
“Seleccionamos la vereda Los Tabacales luego de reuniones previas con diferentes organizaciones para estar hoy aquí, con 50 filtros para 50 familias. Desde el gobierno departamental también hemos instalado filtros en escuelas rurales, pero desde lo colectivo se planteó hacerlo de forma individual en los hogares”, señaló.
Este enfoque permite que cada familia tenga autonomía en el acceso al agua segura, fortaleciendo la sostenibilidad del proyecto en el tiempo.
Un beneficio directo para más de 50 familias
El impacto de esta iniciativa ya se siente en la comunidad. Julio César Altamar, líder de la vereda, destacó la importancia de la llegada de los filtros.
“La llegada de los filtros tendrá un impacto positivo, un progreso que no se había visto antes. Es un cambio significativo para la comunidad, la cosa va a cambiar bastante”, expresó.
Por su parte, Edwin Marmolejo, profesional adscrito a la oficina de la Umata del municipio, resaltó que esta estrategia permite ampliar la cobertura en el sector rural.
“Una familia, un filtro, para abarcar más y seguir ayudando a otras comunidades dentro del sector agropecuario”, afirmó.
Una innovación hídrica al servicio de la comunidad
De acuerdo con Garrison, estos filtros están diseñados especialmente para donaciones en comunidades sin acceso a agua potable. Tienen una vida útil superior a 10 años y pueden filtrar hasta 200 litros de agua en un solo recipiente, siempre que se les dé el cuidado adecuado.
El mantenimiento es sencillo: se recomienda lavar el filtro a presión entre dos y tres veces por semana para garantizar su funcionamiento óptimo.
Más allá de la tecnología, el valor de esta iniciativa radica en su impacto humano. En lugares donde el acceso al agua segura ha sido una deuda histórica, proyectos como “Agua para la Vida” no solo transforman la calidad del agua, sino también las condiciones de vida, la salud y la esperanza de comunidades enteras.
