Durante años, las familias de la calle segunda de Las Flores, en el barrio Ricaurte, de Turbana (Bolívar), compartieron un solo medidor de energía. Al final del mes llegaba una factura para toda la comunidad, pero no existía forma precisa de establecer cuánto había consumido cada vivienda.
La situación provocaba inconformidades frecuentes entre los vecinos. Algunos aseguraban tener pocos electrodomésticos y no comprendían por qué debían asumir valores elevados; otros consideraban que estaban pagando parte del consumo de hogares con mayor demanda de energía. “Siempre estaba la discusión de que yo pago más, que tú consumes más. No se sabía realmente cuánto gastaba cada persona”, recuerda Nitsi Dayana Martínez Iriarte, residente del sector.
La instalación de medidores individuales y la llegada de ‘Energía a la medida’, el servicio prepagado de Afinia, modificaron esa dinámica. Ahora cada familia puede conocer su consumo, recargar según sus posibilidades y reducir el uso de determinados electrodomésticos cuando el saldo comienza a agotarse.
Una recarga según las posibilidades del hogar
El funcionamiento del sistema de ‘Energía a la medida’ se parece al de una línea celular prepago. El usuario compra una recarga por internet o en un punto autorizado. El equipo registra el nuevo saldo y muestra la cantidad de energía disponible. Nitsi realiza todo el procedimiento de manera virtual.
Según explica, las recargas pueden hacerse desde $5.000 y el proceso se vuelve sencillo con la práctica. “Es como hacer un pago normal en cualquier plataforma. Se colocan los números y se confirma la recarga. Nunca he tenido que hacerlo en un punto físico”, asegura.
La usuaria acostumbra recargar entre $50.000 y $100.000, dependiendo del consumo de su hogar. El medidor también le permite anticiparse a la suspensión del servicio. Cuando quedan menos de 10 kilovatios hora, el equipo comienza a emitir señales; al acercarse a cinco, activa una alarma con mayor frecuencia.
“Cuando veo que está en verde puedo seguir consumiendo. Cuando comienza a bajar y aparece en rojo, reduzco el uso, especialmente el del aire acondicionado, que es lo que más consume”, explica.
Para esta comunidad, el principal cambio no está únicamente en la forma de pago, sino en la posibilidad de establecer responsabilidades individuales. “Ahora cada quien sabe qué está consumiendo. Ya no existe la discusión de que tú gastas más o menos. Esa era una inconformidad que teníamos desde hacía años”, afirma.
En el sector viven aproximadamente 33 familias. De acuerdo con Nitsi, cerca de la mitad eligió el sistema prepagado y el resto optó por continuar con la modalidad pospago.
Una intervención sin costo para la comunidad
La adecuación incluyó redes, postes, medidores, transformadores, cajas y sistemas de puesta a tierra. Según el testimonio de la residente, las familias no tuvieron que pagar por estos trabajos ni por la instalación de los equipos.
En el caso particular de este sector, identificado como eléctricamente subnormal, el cambio también estuvo acompañado por una oferta especial de condonación de las obligaciones acumuladas. Este beneficio no forma parte de manera automática de todas las vinculaciones al programa y respondió a las condiciones específicas de la comunidad.
Un modelo que crece en el Caribe
El caso de Turbana hace parte de la expansión de ‘Energía a la medida’ en los departamentos atendidos por Afinia. Según cifras entregadas por la empresa, el programa superó los 65.000 usuarios y la meta es cerrar 2026 con más de 85.000.
La compañía informó que pasó de instalar cerca de 300 medidores mensuales en marzo de 2025 a superar las 4.000 instalaciones en un solo mes. Su proyección es alcanzar más de 450.000 usuarios en 2030.
Ricardo Arango, gerente general de Afinia, sostiene que el modelo busca responder a la realidad económica de familias que obtienen ingresos diarios o trabajan en la informalidad. Para estos hogares puede resultar más viable comprar $5.000, $10.000 o $20.000 en energía que reunir al final del mes el valor completo de una factura.
La empresa también presenta el programa como una alternativa frente a las conexiones irregulares y la acumulación de obligaciones impagables. La instalación del medidor y la entrega del equipo, de acuerdo con Afinia, no tienen costo para el usuario.
En Ricaurte, el cambio permitió pasar de unNitsi Dayana Martínez Iriarte, residente del sector Ricaurte, en Turbana. Nitsi Dayana Martínez Iriarte, residente del sector Ricaurte, en Turbana. Nitsi Dayana Martínez Iriarte, residente del sector Ricaurte, en Turbana. Nitsi Dayana Martínez Iriarte, residente del sector Ricaurte, en Turbana. consumo colectivo difícil de calcular a cuentas individuales que cada familia puede vigilar.
Para Nitsi, el sistema no significa necesariamente consumir menos en todos los casos, sino saber cuánto se está gastando, reconocer cuáles aparatos demandan más energía y tomar decisiones antes de que llegue una deuda imposible de asumir.
Para Nitsi, dejar de esperar una factura mensual y no acumular nuevas deudas representa uno de los principales alivios del sistema. “Yo prefiero la energía recargable porque siento que llevo el control”, manifestó.