Bolívar

La sed de Turbana

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ATILANO MEZA MOUTHON
07 JUN 2015 - 12:00 AM

Obsoleto. Roído por el óxido permanece el acueducto de Turbana, el municipio de Bolívar de trece mil habitantes en donde puede que lo único democrático sea la sed.
La situación obliga a los turbaneros a comprar diariamente el agua en pimpinas y baldes. Llega desde Cartagena en carro tanques que hacen hasta cinco y siete viajes.
Eso pese a que en febrero del año pasado se anunciara una inversión de más de 6 mil millones de pesos para rehabilitar el sistema de agua y alcantarillado.
En ese momento, la alcaldesa del municipio, Fania Cantillo Castilla, dijo que la financiación iba a hacerla la Gobernación de Bolívar y la Administración Municipal.
Según la funcionaria, el departamento aportaría $5.000 millones, y la población cerca de unos $1.300 millones.

Dudas y preocupación
La planta de tratamiento del acueducto independiente Turbana-Ballestas atraviesa uno de sus peores momentos.
Genaro Moreno, edil de la comunidad, ha dicho que “es hora que la administración de la alcaldesa Cantillo Castilla dé a conocer cuál es el problema realmente de la Planta”. Ha añadido que también la corporación municipal ha citado a Heder Pérez, el representante de la empresa de servicios públicos del pueblo “para que explique por qué el acueducto continúa sin certificación”.
En sus palabras:“el 30 del mayo pasado debía ser entregada toda la documentación necesaria para que la superintendencia de servicios públicos girara los recursos necesarios y los auxilios que le corresponde a Turbana, y así realizar la necesaria obra, es decir: la planta de tratamiento del acueducto”, lo cual no solamente no se ha logrado, sino que parece no generar mucho eco.
A mitad de esta semana varios representantes de la asociación de Juntas de Acción Comunal se acercaron al lugar. Descubrieron que la situación es crítica y solo deja más dudas.
Ariel Pérez de Arco y Esteban Marrugo, líderes de la población, dijeron que todavía hace falta definir jurídicamente cuál es el área de los terrenos de la planta de tratamiento. “No se trata de invertir por invertir. Sí, se han realizado unos trabajos técnicos como el cambio de algunos tubos, la instalación de un nuevo transformador y una nueva moto bomba, pero siguen siendo insuficientes”. El par de voceros de la comunidad ha dicho que la empresa Aguas de Bolívar tiene un proyecto para la ejecución de los trabajos. “Se necesitan los documentos jurídicos para que el Estado entregue los recursos para la construcción de la planta de tratamiento”.

Precedentes
Se trata de una situación de largo aliento.
Ya se han hecho diseños para la creación del acueducto. Se contempla la inclusión de las zonas altas de la localidad y parte del corregimiento de Ballestas, jurisdicción de Turbana. También se han hecho estudios que indican que se deben cambiar algunos reglamentos antiguos y empalmar otros con los nuevos diseños.
Douglas Muñoz Espinosa, exalcalde de Turbana, recuerda que durante su administración, en 1989, el Fondo Dri para la Inversión Rural “entregó $60 millones para la construcción de un acueducto al corregimiento de Ballestas”.
Estamos hablando entonces de que han pasado más de 26 años en los que se especula con la construcción de un acueducto que por ahora sólo permanece en la imaginación de los habitantes.
El exalcalde dijo que al terminar su mandato, la administración entrante de aquella época compró un terreno de media hectárea entre Turbana y Ballestas. Fue en esa época cuando construyeron la planta de tratamiento del Acueducto Independiente de Turbana-Ballestas.
Según conocedores de ese antiguo proyecto, la nueva administración no podía construir un acueducto “con escasos recursos”.

Epílogo sin agua
Entre tanto, los turbaneros siguen a la expectativa. No pueden hacer otra cosa que esperar y quejarse de vez en cuando. Se han acostumbrado a comprar el líquido entre cinco mil y siete mil pesos diariamente, lo cual apenas alcanza para una familia pequeña.
En estos momentos muchos familiares se abastecen de las aguas vivas de los manantiales Mamey y Capacho.
Turbana es un municipio que se constituye en unos 50 barrios marginales a los que si llega el agua, es porque llueve. Su acueducto es más una pieza de arqueología.

La planta de tratamiento de agua tiene problemas críticos que afectan directamente a los habitantes de los barrios marginales del municipio. ATILANO MEZA MOUTHON - EL UNIVERSAL

A la planta de tratamiento le instalaron una nueva moto bomba. ATILANO MEZA MOUTHON - EL UNIVERSAL

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