Una persona muerta y dos gravemente heridas fue el saldo de la primera tarde de toros que se realiza en Carolina, una población cordobesa ubicada en el municipio de San Carlos. La víctima es Miguel Antonio Gómez Suárez, un hombre de 40 años de edad, quien recibió una cornada en el corazón cuando decidió enfrentar la furia de un toro de una reconocida ganadería de la región.
En medio de la faena en la que el hombre reta al animal, este hombre de 40 años recibió una cornada directa en el corazón que le causó la muerte. Pese a que los espectadores y compañeros corrieron con él hasta el centro hospitalario más cercano y luego fue trasladado al hospital Sandiego de Cereté, la lesión había sido tan grave que perdió la partida con la muerte.
El toro, presuntamente de la ganadería La Marcelina, de propiedad de Jaime Aruachán, lo cogió muy cerca del ruedo en el que cientos de curiosos se ubican para ver la faena. Unos, envalentonados por el licor, se meten al redondel para desafiar la furia de los toros que recorren una y otra corraleja de Córdoba. Otros, buscando nuevas sensaciones, corren frente al animal y en la carrera frenética se sienten victoriosos cuando logran escapar ilesos.
El habitante de Mocarí, un barrio pobre al norte de Montería, no corrió con la suerte que hubiera deseado. Se desvaneció frente a miles de espectadores que gritaban frenéticos. Hubo silencio por un momento, pero luego la fiesta siguió.
En la misma tarde resultaron heridos Juan Carlos Vergara y Armando Enrique Avilés, ambos aún permanecen bajo pronóstico reservado en centros asistenciales de Córdoba.
Los hechos nuevamente abrieron la polémica en torno a la realización de corralejas en la Costa, actividad duramente criticada por los defensores de animales y por los que consideran que es una fiesta en la que la vida se pone en riesgo.
Uno de los primeros en pronunciarse en torno al tema fue el alcalde de Cereté, Francisco Padilla, quien durante su mandato prohibió la realización de corralejas en su municipio, aduciendo que ello trae problemas de orden público, además de situaciones como las registradas en Carolina donde murió una persona. "El ganadero dueño del toro debe pagar por lo que hizo el animal", reiteró el mandatario.
Otro de los alcaldes que prohibió la realización de corralejas en su municipio fue el de Lorica, Francico Jattin Corrales, quien mediante decreto determinó que en ninguno de sus corregimientos o localidades se podrán realizar esas polémicas fiestas.
